Quien soy
My Photo
Name: Deirge
Location: Gaelach Deirge, el Reflejo entre dos espejos., Beirbhéine

Bruja Iluminista. El arte del sardánapalo es un sueño entre dos espejos. Soy un reflejo de mi propia inspiración, mi mejor obra de arte, una estructura cenital que se abre en un ouroboros conceptual. Un fénix de fuego primigenio, naciendo de un deseo originario y esencial. Atemporal, raquídea, perturbada, al borde la locura, libre por derecho propio, condenada a mi propio concepto de moralidad.

* All images unidentified, are the property of their respective owners.
* Todas las imagenes no identificadas, son propiedad de sus respectivos autores.

En mi Laberinto

Deirge en imagenes
Una mirada al retrato rojo
Para leerme, Mis primeros cuentos
En la voz cruel de la poesia
El castillo de la memoria
Juego de Espejos en carmesí
La Reina de las hierbas tónicas
El Mago Verde
El hogar de Giacomo
Amairgen en directo
El mundo de Tru
Kasandra en Rojo
Creación Solitaria
Una voz en el silencio
El Cosmos verde
En palabras de Aurora
En el laberinto del Tarot
Mandalas y Tarot
En el sueño del Arte
La Diva de la Idea
Un momento en la idea Surreal
Y la Curiosidad salvo a la mujer
La lucha por la libertad de las ideas
En el regazo de la Gran Madre
La ciencia de lo Oculto
En el sueño de las Estrellas
En las Tierras de Shibari
El secreto de la Luna oscura
En el espiritu del Antiguo Arte
El nuevo rostro de la Brujería
Una insólita visión del Arte


Danzando en el laberinto rojo:



* En aquel momento, entre dulces aromas y alegría, vio al ángel ante sí y el caliz en sus labios. Bebió, trémula y con la mirada baja, pero un roce en la cabeza le hizo levantar los ojos: no era un ángel, sino una mujer con grandes ojos tristes. Sin ningún sonido, la mujer le dijo: Antes de que Cristo existiera, existía yo, y yo fui quien te hizo como eres. Por lo tanto, mi amada hija, olvida toda vergüenza y regocíjate, puesto que eres de la misma naturaleza que yo.

* Aquello que condenes te condenará, y un día serás aquello que juzgas.

* Lo admirable es que el hombre siga luchando y creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil.
Ernesto Sábato.

* "Tu no escoges las cosas en las que crees, ellas te escogen a tí"

* "El dolor no enseña tanto como nuestra capacidad de crear a través de la convicción personal.
Mahatma Gandhi





Un canto en el viento



Salón de juegos



Get Music Tracks! Create A Playlist!


Yahoo! Avatares

Make your own at ProfilePitstop.com
En el Circulo de Fuego

Entre mis páginas


July 2006
August 2006
September 2006
October 2006
November 2006
December 2006
January 2007
February 2007
March 2007
April 2007
May 2007
June 2007
July 2007
August 2007
September 2007
October 2007
November 2007
December 2007
January 2008
February 2008
March 2008
May 2008
June 2008
July 2008
February 2009

Categorías


A través del ojo del Fénix



This album is powered by BubbleShare - Add to my blog
  

www.flickr.com
This is a Flickr badge showing public photos from Deirge. Make your own badge here.
Broadcast Yourself LIVE

En el salón de mi castillo de la memoria



Un arpegio de cristal












Click Here to Share Your Music

deirge's Profile Page
Unión de Bloggers Hispanos

Oráculo del Ouroboros





Entre las manos de Cronos





La Madre de Plata




CURRENT MOON

En el círculo de fuego

free geoip
View My Stats

Visitantes del Mundo

Locations of visitors to this page
En el desván






Click here to post this on your page or 'blog

Creative Commons License
Esta obra está bajo una
licencia de Creative Commons.
Page copy protected against web site content infringement by Copyscape
Blogarama


aerosmith
music song lyrics








POWERED BY PUBLICONS.DE






Movimiento en apoyo del idioma español en Internet
 Bitacoras.com













Powered by Blogger



Cool Stuff at BlingJam.com




Friday, September 29, 2006




En lectura.


Obra: REBELIÓN
Autor: CHARLES BEAUDELAIRE



CXVIII EN RENIEGO DE SAN PEDRO

¿Qué es lo que Dios hace, entonces, de esta oleada de anatemas
Que sube todos los días hacia sus caros Serafines?
¿Cómo un tirano ahíto de manjares y de vinos,
Se adormece al suave rumor de nuestras horrendas blasfemias?

Los sollozos de los mártires y de los ajusticiados,
Son, sin duda, una embriagadora sinfonía,
Puesto que, malogrado la sangre que su voluptuosidad cuesta,
¡Los cielos todavía no están saciados del todo!

—¡Ah, Jesús! ¡Recuérdate del Huerto de los Olivos!
En tu candidez prosternado, rogabas
A Aquel que en su cielo reía del ruido de los clavos
Que innobles verdugos hundían en tus carnes vivas,

Cuando viste escupir sobre tu divinidad
La crápula del cuerpo de guardia y de la servidumbre,
Y cuando sentiste incrustarse las espinas,
En tu cráneo donde vivía la inmensa Humanidad;

Cuando de tu cuerpo roto la pesadez horrible
Alargaba tus dos brazos distendidos, que tu sangre
Y tu sudor manaba de tu frente palidecida,
Cuando tú fuiste ante todos colgado como un blanco.

¿Recordabas, acaso, aquellos días tan brillantes, y tan hermosos
En que llegaste para cumplir la eterna promesa,
Cuando atravesaste, montado sobre una mansa mula
Caminos colmados de flores y de follaje,

En que el corazón henchido de esperanzas y de valentía,
Azotaste sin rodeos a todos aquellos mercaderes viles?
¿Cuando fuiste tú, finalmente, el amo? El remordimiento,
¿No ha penetrado en tu flanco mucho antes que la lanza?

—Por cierto, en cuanto a mi, saldré satisfecho
De un mundo donde la acción no es la hermana del ensueño;
¡Pueda yo empuñar la espada y perecer por la espada!
San Pedro ha renegado de Jesús ... ¡Hizo bien!

1852.


CXIX ABEL Y CAÍN

I

Raza de Abel, duerme, bebe y come;
Dios te sonríe complaciente.

Raza de Caín, en el fango
Arrástrate y muere miserablemente.

¡Raza de Abel, tu sacrificio
Halaga la nariz de Serafín!

Raza de Caín, tu suplicio,
¿Tendrá alguna vez fin?

Raza de Abel, ve tus sembrados
Y tus ganados crecer;

Raza de Caín, tus entrañas
Aúllan hambrientas como un viejo can.

Raza de Abel, calienta tu vientre
En el hogar patriarcal;

Raza de Caín, en tu antro
Tiembla de frío, ¡pobre chacal!

¡Raza de Abel, ama y pulula!
Tu oro también procrea.

Raza de Caín, corazón ardiente,
Guárdate de esos grandes apetitos.

¡Raza de Abel, tú creces y paces
Como las mariquitas de los bosques!

Raza de Caín, sobre los caminos
Arrastra tu prole hasta acorralarla.


II

¡Ah, raza de Abel, tu carroña
Abonará el suelo humeante!

Raza de Caín, tu quehacer
No se cumple suficientemente;

Raza de Abel, he aquí tu vergüenza:
¡El hierro vencido por el venablo!

¡Raza de Caín, al cielo trepa,
Y sobre la tierra arroja a Dios!
1857
CXX

LAS LETANÍAS DE SATÁN

¡Oh tú!, el más sabio y el más hermoso de los Ángeles,
Dios traicionado por la suerte y privado de alabanzas,

¡Oh, Satán, apiádate de mi larga miseria!

¡Oh, Príncipe del exilio al cual se ha agraviado,
Y que, vencido, siempre te yergues más fuerte!

¡Oh, Satán, apiádate de mi larga miseria!

Tú que sabes todo, gran rey de las cosas subterráneas,
Curandero familiar de las angustias humanas,

¡Oh, Satán, apiádate de mi larga miseria!

Tú que, aun a los leprosos, a los parias malditos
Enseñas por el amor el gusto del Paraíso,

¡Oh, Satán, apiádate de mi larga miseria!

¡Oh, tú, que de la muerte, tu vieja y fuerte amante,
Engendras la Esperanza, —una loca encantadora!

¡Oh, Satán, apiádate de mi larga miseria!

Tú que infundes al proscrito esa mirada serena y altiva
Que condena todo un pueblo alrededor de un patíbulo,

¡Oh, Satán, apiádate de mi larga miseria!

Tú que sabes en qué rincones de las tierras envidiosas
El Dios celoso oculta las piedras preciosas,

¡Oh, Satán, apiádate de mi larga miseria!

Tú, cuya clara mirada conoce los profundos arsenales
Donde duerme sepultado el pueblo de los metales,

¡Oh, Satán, apiádate de mi larga miseria!

Tú, cuya larga mano oculta los precipicios
Al sonámbulo errante en el borde de los edificios,

¡Oh, Satán, apiádate de mi larga miseria!

Tú que, mágicamente, ablandas los viejos huesos
Del borracho retardado hollado por los caballos,

¡Oh, Satán, apiádate de mi larga miseria!

Tú que, para consolar al hombre débil que sufre,
Nos enseñas a mezclar el salitre y el azufre,

¡Oh, Satán, apiádate de mi larga miseria!

Tú que pones tu impronta, ¡oh!, cómplice sutil,
Sobre la frente del Creso implacable y vil,

¡Oh, Satán, apiádate de mi larga miseria!

Tú que pones en los ojos y el corazón de las rameras
El culto de la llaga y el amor de los andrajos,

¡Oh, Satán, apiádate de mi larga miseria!

Báculo de los exiliados, lámpara de los inventores,
Confesor de los ahorcados y de los conspiradores,

¡Oh, Satán, apiádate de mi larga miseria!

Padre adoptivo de los que en su negra cólera
Del paraíso terrestre arrojó Dios Padre,

¡Oh, Satán, apiádate de mi larga miseria!


PLEGARIA

¡Gloria y alabanza a ti, Satán, en las alturas
Del Cielo, donde tú reinas, y en las profundidades
Del Infierno, donde, vencido, sueñas en silencio!
Haz que mi alma un día, bajo el Árbol de la Ciencia,
Cerca de ti repose, a la hora en que sobre tu frente
Como un Templo nuevo sus ramas se desplieguen!



Charles Baudelaire era un provocador por instinto. Enjunto, pequeño, frágil pero profundamente visceral, transformó su vulnerabilidad fisica en un apretado juego de simbolos metáforicos. Aficionado a los juegos de imagenes radicales, creó un lenguaje intimo y meticuloso, a través del cual dibujo con gran detalle los retorcidos pasillos de su mente. Un altar menor, rebosante de iconos y a la vez, una rabiosa rebeldia iclonoclasta.

Adicto a las drogas, débil y cansado, pero aun asi consumido por el sabor de los vientos con sabor a especies que saturaban su voz privada, construyó un universo meticulosamente cruel y agónico. Tal vez allí, habitaba un enorme demonio con el rostro en sombras - una criatura a la que Brueguel podría reconocer como propia - , ahíto de placer ante la cadencia de la palabra maldita que reverberaba como un eco en medio del silencio. En la luminosidad, fruto inmediato de la oscuridad , y no por ello medio poderosa, probablemente aguardaba un ángel de enormes alas irisdisadas, como las de los insectos. Imagino claramente a Baudelaire, obnubilado por el achís y su desordenada pasión por la carne de la letra, escribiendo a merced de ambas criaturas, temblando, riendo en voz alta, mientras la pluma se deslizaba veloz sobre una hoja de papel. El rápido rasgar de la tinta viva, una y otra vez, los sonidos guturales que escapan de sus labios entreabiertos, brillantes de saliva descuidada. Creación, un monstruo entre sus manos, incontrolable y viciado. Y la decisión, la determinación del demonio de crear el mal, mientras los poemas brotan puros de los dedos sangrantes del poeta, recién nacidos, impacientes y avaros. Por supuesto, el ángel sentirá dolor ante aquel desborde de fuego maldito, pero no podrá evitar extender los dedos para saborear su calor. Un espiritu de luz seducido por las alucinaciones bárbaras de un hijo de la estructura cenital, un joven poeta que gime y grita en la noche, mientras sus versos bordados en hiel se abren paso hacia la luz raquídea de un mundo que los odiará, los amará, se resistirá a la evidencia y finalmente, los paladeará con fruición.


Y caerá Baudelaire en abismos de húmedo fulgor, las manos extendidas y la carcajada enloquecida flotando en un desierto de oro y sal. El papel se aferra a sus manos, intenta detener el minimo apocalipsis de la púpila ciega. Será, siempre será, el que soy yo, que es otro. Un vehículo malsano y criptico de un cosmos prodigioso y cruel.


Toma una bocanada de aire, el joven poeta, el pecho agitado, las sienes empapadas en sudor febril. El poema brilla bajo sus ojos, desconocido, como si perteneciera a la fuerza de un dios voráz que demanda de él la muerte para dotar a la vida de significado. El demonio y el ángel sonrien, en el jardin de sombras de la mente del creador, junto al árbol del equilibrio, en espera del momento, de la fractura absoluta de la razón.


Ah, Baudelaire, la voz prodigiosa del divino y absoluto temor habló a través de ti
.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 9:39 AM
0 comentarios


Thursday, September 28, 2006


Música de las esferas celestes.

Hubo una época donde Dios, como figura abstracta e indescifrable, poseía un significado absoluto, sin posibilidad de un matiz incierto en su concepto. Como todo lo que escapaba al ámbito del conocimiento humano, Dios - o cualquier entidad inexplicable a la razón humana - era la explicación más inmediata al brillo indiferente y la mayoría de las veces, cruel del discurrir cotidiano. De ese espacio entre los secretos y la ausencia de respuestas, provenian el enigma que se le atribuía a los fenómenos naturales, las enfermedades, los miedos y las vulnerabilidad de un hombre sobrepasado por un lírico pasaje de sombras. El mundo existia en un extremo iluminado del conocimiento, más allá solo habitaban los demonios de la razón.

Y el arte por supuesto, reflejó con perfecta claridad, la dicotomia de un mundo simple ajeno al matiz moral.

La natividad de Grunewald, forma parte de un recuadro de Isenheim, cuyas tablas se pintaron entre los años 1512 y 1516 y representa la historia de Cristo en la tierra, desde la Anunciación hasta la Ascensión, así como algunos Santos. Aún hoy las escenas se pueden reconocer casi a primera vista. Solo la natividad causa cierta extrañeaz. A la izquierda, se alza hacia las alturas de la construcción fantástica de columnas decoradas con figuras masculinas que estan debatiendose. A la derecha, delante de un paísaje que se extiende hacia el fondo, aparece la figura sedente de la Virgen, con unas dimensiones que le impedirían ocupar el recinto de culto a la izquierda, si bien su imagen vuelve a aparecer alli más pequeña, aunque ya como reina celestia, con nimbo y corona.

Al fondo del paisaje se distinguen dos pastores, a los que un ángel está anunciando el nacimiento de Cristo en Belén. María no reposa con su hijo en un establo, sino al aire libre, sin san José ni el buey ni la mula, motivos habituales dentro de la imagineria popular sobre el nacimiento de Jesucristo. Y la tina, la jarra y la cama, objetos de entorno cotidiano, pertenecen a una esfera de la realidad muy alejada de las alturas celestiales de los ángeles y de Dios Padre.

En la actualidad, la escena suscita en el espectador un efecto semejante al de las obras surrealistas, que se caracterizan por hacer coincidir, como en un sueño, personas y cosas de tiempo y espacios muy distintos. Ahora bien, mientras que los surrealistas perseguían un mundo sin lógica, el retablo de Grunewald - tanto para el pintor como para los religiosos que se lo encargaron - estaba provisto de lógica hasta el más minimo detalle.


Siempre he sentido fascinación por la fina cortina entre la fe y la simple aceptación. Una aceptación tardía y pacifica como la de la Virgen en el retablo: el rostro sereno, brillante de pura y callada sumisión. Los designios de Dios son misteriosos e inalcanzables y el arte lo reflejo con su mayor expresión de divinidad a su alcance: una depurada belleza.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 10:39 AM
1 comentarios





Veinte cosas sobre mí.



1.- Empecé a leer y a escribir siendo una niña muy pequeña. Aprendí a leer espontáneamente, hojeando libros al azar en la enorme biblioteca de mi abuela. Cuando ingresé en el jardin de niños - con unos cinco o seis años - tenia un buen dominio de la palabra y podía redactar pequeños párrafos medianamente coherentes. A los siete escribía una especie de diario ficticio sobre un chico que le temia a la oscuridad y que peleaba con las sombras al anochecer y a los diez, redactaba un periódico formado por recortes de revistas viejas y pequeños parráfos explicativos. A los diez escribí lo que podría llamar mi primer cuento: la historia de dos hermanos gemelos que planeaban un asesinato ingenuo y simple que por supuesto, era descubierto. A los doce, gané un concurso literario promocionado por un periódico de la Capital de mi país y a los quince, un concurso de cuentos auspiciados por una fundación artistica auspiciada por el Gobierno nacional.


2.- Nunca creí en que me dedicaría a escribir como profesión, a pesar que lo he hecho desde que tengo memoria. Escribo para expresar cualquier sentimiento: bueno o malo, absoluto, relativo, elevado, espiritual, practico. Lo hago diaramente, sin ningun motivo especifico, solo por el mero placer de disfrutar de la composición de las palabras, tal vez porque no me concibo sin hacerlo. Me duele escribir, me excita fisicamente, me siento estimulada en todos los sentidos, siento que me fusionó con un nucleo finisecular de mi misma que en la ausencia de la escritura, carece de sentido y composición real. Siento que la palabra es mi mayor capacidad para crear, y por tanto, tan privada e intima que me era imposible concebirla como una profesión donde sería suceptible a una evaluación. Tampoco pensé jamás que lo que escribía (cuentos, novelas, ensayos, articulos, fragmentos de poemas, parráfos huerfanos) pudiera resultar de interés para alguien más que mi misma. En resumen: jamás me concebí como escritora.


3.- Nunca escribí pensando en un público o en un hipotético lector. En otras palabras, nunca me preocupé que mi obra privada tuviera un espacio de expresión externo. Escribo por necesidad y placer, por satisfacción, por miedo, por autodeterminación, porque no puedo dejar de hacerlo. El hecho de ser públicada fue basicamente un accidente corolario que nunca estuvo entre mis planes ni en mis proyectos. No negaré claro, que tuve algunas fantasias sobre convertirme en una renombrada escritora, pero en realidad jamás sentí que mi objetivo al escribir fuera ese.

4.- Siempre fuí el critico más virulento y el exegéta más ferreo de mis textos, atormentada por un instinto perfeccionista que tiene mucha relación con el hecho que me defino a través de mi capacidad para la escritura.


5.- Cuando escribo rio, lloro, me disgusto, me siento feliz, me excito sexualmente, de hecho experimento todas las sensaciones posibles a través de mis creaciones. Me entrego a mis palabras totalmente, sin resquicio de duda. Cada uno de mis cuentos tienen un sentido filosofico personal y pertenecen a un macrocosmos intimo que se transforma y se modifica a si mismo incansablemente.

6.- Muchas veces tengo la sensación que mis personajes son reales, que existen en un plano abstracto, pero aun asi totalmente coherente, en algun lugar de mi universo cuántico. Todos mis personajes poseen un nombre propio, historia natal, incluso algunos poseen un árbol geneológico cuidadosamente trazado.

7.- Algunos de mis personajes han crecido junto a mi. Es por este motivo que desde niña he sentido que algunos de ellos me son más queridos que incluso algunos parientes de carne y hueso. Estas criaturas anecdóticas de mi imaginación tienen una especial concruencia y poseen rostros, caracteristicas personales e incluso, edad y gentilicio. Son perfectamente funcionales y poseen un peso especifico en mi vida.

8-. Escribo escuchando música muy alta - Madame Buttlefly cantada por Maria Callas o la danza macabra de Camile Saint Saenz - y mientras lo hago, repito en voz alta los dialogos de mis personajes, representandolos con la entonación y emoción que deseo transmitir. De hecho, soy un poco de mis personajes mientras escribo: en una ocasión escribí una narración corta sobre un asesino capaz de robar la identidad de sus victimas y por semanas enteras, me dediqué a perseguir transeuntes por la calle, provocando el pánico de un par de ellos.


9.- Siempre estoy presente en mis narraciones. Ya sea por vanidad o por necesidad de posesión, en mis cuentos y novelas siempre hay vestigios de mi personalidad: la música que escuchan mis personajes, su aspecto fisico o su manera de pensar. Siempre existe al menos una caracteristica mia en la voz del Omnisciente o en el comportamiento de mis creaturas.

10.- Mi primera obra a publicarse, fue, por extraño que parezca, mi última opción al momento de escoger el material que enviaría a una casa editorial: se trata de una novela personal, intimista, llena de simbolos profundamente personales que nunca creí podría traducir a la divinidad de la palabra. Pero lo hice y luego me pareció una cobardia no arriesgarme a la mirada general. Asi que mi Caelia, mi alter ego literario, cruzo la frontera del jardin amurallado de mi mente y se labró un espacio propio: en los estanquillos de venta a partir de diciembre proximo.



En la fotografia:


1.- Tomé la que considero mi primera fotografia a los doce años con una cámara argus C3 que apenas sabia usar. Antes habia tomado fotografias ocasionales con una vieja Kodak que tenia un lente estático y de corto alcance. Sin embargo, la magia de materializar una imagen que hasta entonces solo había existido en mi imaginación me pareció extraordinaria incluso a través de estos torpes intentos. Con la Argus, tomé un autoretrato en blanco y negro, que me transmitió la poderosa fuerza de la imagen: una voz concreta de las formas más personales de mi pensamiento. Un análogo de la escritura.

2.- Durante cuatro veranos consecutivos, hice cursos de fotografia en el Ateneo de Caracas, una institución sin fines de lucro que organiza campamentos artisticos durante los meses de agosto y septiembre para jovenes, coincidiendo con el receso lectivo del año escolar. En ellos, aprendí los principios básicos de la fotografia: encuadre, uso de la luz, velocidad, uso de las variables del obturador. Para cuando cumplí los quince años, podía revelar fotografias en blanco y negro y manejar la ampliadora con bastante propiedad. De esta época provienen mis primeras fotografias de estructuras y construcciones.

3.- A los diez y seis me aficioné al retrato, tal vez porque de algun modo, buscaba rostros para mis personajes. El hecho que es comencé a sentir una profunda admiración y respeto por la capacidad de la placa fotográfica de crear una historia a partir de la expresión de la cara de un desconocido. El retrato me mostró la fuerza rotunda de la imagen personal y me enamoré sin remedio de la capacidad de los rasgos humanos para mostrar todas las fragilidades de un mundo mudo. El retrato era para mi otra manera de contar y narrar situaciones, historias, fragmentos existenciales, de una manera tan vivida como con las palabras.


4.- A los diez y ocho hice los cuatro cursos básico de Avecofa (Asociación Venezolana de la Comunidad Fotográfica y Afines) y completé mis nociones básicas de iluminación, encuadre, técnica fotografia y revelado. Me gradué con honores en el nivel IV y obtuve una mención honorífica por un retrato de mi tatarabuela, que titulé: "Paula contada por Paula". Con el premio en metálico ( cien mil bolivares) me compré mi primera cámara realmente profesional: Una Eos EF - M con un lente de 55mm y un macro de f2.5. Sin embargo, la mejor enseñanza que recibí de mis profesores, fue una frase de Ignacio Rodriguez,fotografo de prensa del extinto diario de Caracas: "la fotografia es un arte cuya técnica es metódica, por tanto, lo que diferencia un buen fotografo de otro es el instinto y las entrañas" Fuerte y alto, mi querido Ignacio.

5.- Durante un par de años, y debido basicamente a mi cámara se dañó y me fue imposible repararla por encontrarse descontinuada en las estaterias canon, tomé fotografias muy esporádicamente. No obstante, describía con gran meticulosidad las imagenes que se me ocurrian y llevaba un diario de anotaciones con lugares especificos que deseaba atrapar a través del lente. En 1.994 pude comprar mi segunda cámara: una canon Ef-M con un lente de 55mm y un macro de f2.5. Fue como renacer y durante meses, vagué por calles y avenidas fotografiando rostros y pequeñas estructuras. Podría decir que fue mi época de fotografia más urbana y menos depurada. Creo que necesité tanto mi segundo lenguaje, que durante meses me dediqué a tomar fotografias son objetivo alguno, sino por el mero placer de hacerlo.


6.- Siento un real y fisico placer cuando fotografio. De alguna manera, es otra dimensión de la respuesta visceral que me provoca la escritura, y tiene una relación directa con mi capacidad de reconocerme a través de las imagenes que reuno. Es mi visión exacta del mundo, la interpretación sobre lo que considero la Universalidad y el tópico más habitual dentro del pensamiento humano: la perspectiva más personal e intima del pensamiento creador.

7.- Muchas veces pruebo mis ideas con respecto a los retratos con mi rostro. De hecho, es mi técnica más habitual. A pesar que mis rasgos no son especificamente simples ni fotogénicos per se - tengo labios gruesos y ojos grandes que muchas veces distorcionan una expresión concreta - he logrado desarrollar técnicas de luz y sombras bastante depurados con respecto a la percepción del rostro femenino.


8. Como la escritura, la fotografia siempre fue una apasionada aficción solitaria, hasta que en el año 2002 gané un concurso de diseño publicitario, promocionado por una de las asignaturas de la carrera universitaria que curso. En realidad el premio fue una sorpresa, porque competía con medios técnicos y fisicos considerablemente menores a los que utilizaban mis adversarios, pero aun asi, tuve un triunfo unánime entre los jueces. ¿El premio? Entrar a formar parte del staff de fotografos de la Agencia de Publicidad Leo Burnett capitulo venezuela.


9.- Trabajé en Leo Burnett durante casi cinco meses, pero las restricciones creativas y sobre todo, el hecho que la fotografia de moda me resultó aburrida y sin sentido, me hicieron renunciar. Aunque debo admitir que aprendí muchos trucos prácticos sobre la profesión, la experiencia hizo más firme mi creencia que la fotografia es un arte pasional, documentado con técnica.


10.- Aun siento que tengo que aprender mucho sobre la fotografia. Todos los dias descubro algo nuevo y sobre todo, innovadoras maneras de narrar las pequeñas historias de los rostros. Creo firmemente en el poder de la imagen redentora y siento una profunda necesidad de creación mimética con respecto a la linea y la forma. Amo el arte de eternizar los instantes por medio de mi concepción del mundo y me siento profundamente agradecida de poder hacerlo a través de un lente fotografico.



Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 10:28 AM
1 comentarios


Monday, September 25, 2006


Oriana Fallaci, flor silvestre, orquídea transparente.


Cuando tenía unos 10 años, creo que un poco menos incluso, leí "carta a un niño que nunca nació" de Oriana Fallaci. Por supuesto, todavía no tenia idea de sus luchas politicas ni de la abundante leyenda popular que crecía alrededor de su mal carácter. Para mí, era un libro diminuto con una portada interesante, abandonado al fondo de la biblioteca familiar.

Nadie nunca me dijo que debía leer o que no. La biblioteca de la casa de mi abuela era un enorme arcón de conocimiento desordenado y aleatorio, al que podía acudir por cualquier razón: por curiosidad, precoz morbo, alegría, tristeza, aburrimiento. Todo era válido, en medio de aquel paraíso de páginas silentes que me rodeaban y me pertenecian porque a nadie le importaban en realidad. Para mi, era un arca biblica, remontando el mar de una infancia tediosa.

Ya por entonces, había leído gran cantidad de clasicos victorianos, epopeyas clásicas, romances medievales. Al cumplir los diez años era una erudita en miniatura, un hombre del renacimiento en ciernes, aunque por supuesto, viviendo en el siglo equivocado. Tenía un buen dominio del latín, una aceptable comprensión del griego y podía leer en inglés con esfuerzos. Conocia sobre la cultura griega más que la mia propia y podía citar a Platón con bastante propiedad. Todo eso a los diez años. Mirandolo en retrospectiva, me pregunto porque nadie intentó exorcizarme o arrojarme agua bendita a los ojos. Era una especie de pequeño demonio ilustrado, ideal para despertar el odio cristiano por el conocimiento. Pero ese es un tema que tocaré después. Hoy en realidad no me apatece crear toda una diatriba emocional sobre los defectos de la iglesia católica, la gran mayoría padecí en carne propia. Siempre habrá oportunidad para eso y hacer chistes malos a costa de Palpatine...quiero decir Benedicto XXIII.

Hablaba de la primera vez que leí a Oriana Fallaci ( que facilidad la mia para divagar entre temas)....como dije, tenía 10 años, y aunque tenia un conocimiento respetable sobre una gran cantidad de cosas era ignorante sobre un tema en particular: la mujer. Por esa epoca de mi vida, aun seguía siendo una niña flacucha y sin ningun rasgo especialmente femenino. De hecho, era como un muchachito pálido y demacrado, con mi cabello cortado al rape y mis rodillas huesudas y desproporcionadas. En mi mente, no tenía género.

Pero Oriana Fallaci me lo dió. Fue ella, mejor dicho, su formidables elocubraciones descarnadas, la que me hizo sentir - más que la figura rutilante de mi madre o la casi mitica dignidad de mi abuela- que tan fuerte podía ser mi femeneidad. La muerte y la vida en mi, el temor naciendo de mi carne, creciendo como una orquidea transparente flotando en la oscuridad. Leyendo sobre aquel aborto temeroso, el amor triste y angustiado de la mujer anonima del libro por su hijo - por la posibilidad del hijo en realidad - me hizo sentir el poder del que tanto hablaba mi abuela en sus rituales o mis tias en sus salmodias sobre la mujer. Poder absoluto, creacionista. Un nucleo ovíparo tal vez, una evolución simétrica de sensación y proclividad.

Fertil en mi mente, gracias a Oriana Fallaci. Reluciente la sensación que la vida podía ser independiente a cualquier explicación. Una cópula bendita destinada a arrasar con cualquier convencionalismo. Porque no solamente pensé en un bebé como un fruto estructurado de mi propia idea de carnalidad, sino en una mente, un espiritu, una personalidad, sin ninguna relación conmigo, a la cual crearía basicamente a partir de la nada. Caos. Un orden nuevo. Una criatura que sería consecuencia de una antigua alquimia, tan simple como contundente, inaccesible al desaliento, creciendo y devorando mi cuerpo para crear el suyo. Un dios en miniatura, mi utero y mi carne, capaz de recrear el instante de silencio del principio de toda concepción universal.

Recordé esos pensamientos casi olvidados mientras meditaba sobre la noticia de su muerte. Con sobrecogedora claridad, advertí tiempo que separa a la criatura atemporal de diez años y a la bruja de ventitantos. Y aunque continuo siendo un hereje en mis creencias, aferrada a la X sacramental con fuerza, sigo sintiendo asombro, esa maravilla que me legó saber que podía dar vida, y también destruirla, en un verbo cuántico dentro de mi cuerpo. Un mero esfuerzo de imaginación.


Oriana murió en Florencia, donde nació. Un buen lugar para abandonar la conciencia, me parece, rodeada del arte y la inspiración que parió la sociedad actual. La imagino suspirando, impregnandose del calor del verano italiano, soñando con el pasado porque el futuro está a punto de desaparecer para ella. Levanta los ojos cansados para dar una una ultima mirada a través de ventana de su habitación; una escena inolvidable: los resplandores del atardecer cayendo sobre Ponte Vecchio. Cansada y tal vez irritada por la cercanía de la derrota definitiva, piensa: "nací y morí en un instante carmesí, como el mundo" Cierra los ojos un instante, aprieta las manos sobre la cama. El temor palpita en un rincón de su mente y luego, subitamente, se detiene, se desploma ante el brillo rutilante de la ironia. Entonces rie, la Oriana desenfada y mundana, la luchadora de mil batallas y ya no se siente derrotada en absoluto, sino triunfadora, diáfana, mortal.

"Y creí conocer el secreto" - reflexiona - y solo fue vida"

Sí, seguramente asi moriste, Oriana. Y si no fue asi, lo merecias al menos.

La reina ha muerto. Larga vida a la Reina.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 6:16 PM
0 comentarios


Sunday, September 24, 2006



La medusa en busca de paz.


Lo Sueño con tanta frecuencia, que cuando transcurre demasiado tiempo sin tenerlo, me siento extrañamente vacía. Pero, claro está, mi mente no me defrauda jamás. Y volví a soñarlo de nuevo anoche.

Corres a mi lado. La oscuridad es absoluta, apenas te puedo vislumbrar. Llevo una lámpara de cristal en una mano, levantada para iluminar nuestros pasos. La otra mano, toma la tuya, de tan aferrada que siento un dolor sutil, casi agotado. Corremos sin que pueda decirte a donde, pero vamos juntos, aferrados en la oscuridad uno al otro, tropezando, desconcertados de lo que se esconde en la penumbra. Pero estamos juntos, y tal vez eso hace que no tenga miedo. En ocasiones te miro un instante y veo tu expresión concentrada, mi hermoso rebelde, y pienso: no puedo estar mejor que a tu lado, no puedo sentirme más segura que al saber que cualquier cosa que suceda, tu estás aquí.

Luego, el abismo. Es tan profundo que cuando resbalas y caes, parecieras que flotas un instante en la nada. Pero yo arrojo la lámpara y me quedo sumergida en la oscuridad. Una luz violácea brota de mi mano cuando la extiendo y tomo la tuya para sostenerte. Porque jamás te dejaría caer, porque siempre estaré aquí para que puedas mirarme a los ojos y comprender que estoy a tu lado, que te soy audazmente leal, que no temo decir que te amo, que no tengo ninguna reticencia cuando lo arriesgo todo por ti. Te sostengo, mi cuerpo entero se tensa de dolor y creo que no podré soportar tu peso. Tu cabello flotando en la oscuridad. Tus ojos me observan, brillantes de intenso dolor, tan silencioso que solo puedo admirarlo, por un instante beberlo. Sin embargo, no tengo miedo. Jamás podría tenerlo, incluso en medio de esta oscuridad, ante este abismo silencioso, la nada imperecedera que amenaza con tomarte entre sus brazos y arrebatarme de mí.

Pero puedo hacerlo. Lo he logrado!. Nunca he tenido un sueño donde no pueda sujetarte y traerte a mi. Te abrazo, tiemblas en mi pecho. Y la luz, la luz está por todas partes. Te acaricio el cabello, te beso las sienes, te siento temblar. Mi querido, mi adorado, tan mio como un sueño o mi propia ira. Te amo, te susurro, te amo...te acaricio muy despacio. Te amo, y siempre te he amado. Y te amaré por todo el tiempo que se me sea permitido, por todo el tiempo que mi vida pueda comprender y atesorar esta brutal fuerza en mi corazón.

Despierto. El sueño de nuevo. En el castillo de mi memoria, te agitas un poco.

Tu imagen, el sueño de espejos enfrentados. Un suspiro de banalidad.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 8:13 PM
0 comentarios


Friday, September 22, 2006


Fenix blanco

Sueño que estoy soñando. Flotando entre mis manos entreabiertas y mi cuerpo nervioso. Soy yo la mujer que yace en la cama, pero es mi mente la que se alza en todas direcciones, amplia y sin mácula en busca de la luz, de la advertencia y del miedo. Ah, sí, me elevo sobre la pasión absoluta en busca de la voz exacta.

Podría creer en un mundo de arboles retorcidos y oscuros, pero prefiero la luz, la cegadora convicción de una rutilante comprensión. Bajo la luna aciaga, el lento caminar entre los caminos pequeños y sinuosos de una memoria más vieja que mi misma, bailo, me deleito con esta exquisita sensación de liberación y exuberancia. Me recreo en el movimiento de mi cuerpo ( el fisico y el mental), rio mientras elevo mis manos envueltas en noche hacia la luz de plata y un poco de bronce que se abre sobre mi en arco. Un sentimiento, sí, la sensación, la absorbente vanidad de sentir la vena mineral de la osadía turbandome, robandome el aliento. Me muevo lentamente, una serpiente ancenstral en mi pecho, el conocimiento del rápido latir de mi corazón, del dedo que apunta hacia el infinito. Tomo una bocana de aire, elevo los brazos, alzo mi rostro hacia este cielo imaginario y me regodeo en él. Es la convicción primigenia, de origen, la tormenta y el rayo, el fuego de mil bocas y mis pensamientos antes que el mio, en este instante, en esta medida de tiempo exacta que se destruye a cada bocana de aire.


Este silencio, este retilante caos que brota de mis dedos. La belleza, la fuerza, la simple crueldad. Esclava de la voz, dueña de la necesidad. Y retozo en un océano de Driades secretas, riendo, el eco de mis propias risas en mi piel. Bailo, bailo hasta que el mundo solo existe en el movimiento, en el eterno pendular de la amplitud de mi mente.


A solas, con el fenix de perla y mar de la palabra.
A solas sí, en secreto.
Bajo la luz de una luna imposible
en el castillo de mi memoria.
Absoluta, Cínica, la Reina Helada y furiosa de un sueño de mil sentidos.
soy.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 8:12 PM
1 comentarios





Siempre en mí, Celia,


23 de septiembre de 1998.


Caro:

No sé cuando leerás esta carta. Espero que cuando el momento llegue, mi muerte ya no sea para ti un peso, o un terror insoportable. La desaparición fisica solo es un paso, entre dos regiones de la mente de la Diosa, y por ello, afronto su posibilidad con toda la tranquilidad que me da saber que he vivido una vida justa y completa. He sido feliz, he hecho feliz, y espero que esta felicidad que te enseñé a apreciar, ahora sea parte de tu cotidianidad. La tristeza solo es temor, mi coquito. La tristeza no existe a menos que tu abras la puerta de armario.

No hay una razón que me impulse a escribirte esta sencilla carta. Solo quiero recordarte cuanto te quiero, todo lo orgullosa que me siento de ti. ¿Que si presiento mi muerte? Tal vez solo se trate de otro vaticinio equivocado, pero temo, con toda sinceridad que ese día llegue y no pueda mirar nunca más tus ojos. ¿Sabes todo lo maravillada que me siento de tu espiritu? Te crié con amor, te crié y puse en ti todas mis esperanzas, y jamás me defraudaste. ¿Alguna vez creíste que si? Eres la bruja que sabía serías, eres la Dueña de los dones de tu familia, que en ti han prosperado con inesperada fuerza. Eres mi orgullo, eres mi mejor obra. The Master piece, la llamarian algunos. Yo te llamo mi Carolina. No sabes todas las noches que te miré dormir, después de escucharte hablar con fluidez en gaélico y sentía por ti una profunda maravilla. Mi genio, mi bruja roja destinada a grandes cosas. Mi dulce niña de corazón autoritario y fuerte. Mi nieta.

No sé cuanto tiempo tendrá que pasar para que leas estas palabras, pero espero que no sea tanto. Sé de tus dudas, sé de tus angustias, se de tus inseguridades. Pero quiero que nunca lo olvides: eres la rama más joven y fuerte de este árbol de estirpe que se ha perpetuado hasta tus manos. Llevas la bendición de la Diosa contigo, eres el sueño de las generaciones, como lo es, cada nueva mujer que se compromete ante las grandes presencias en continuar el camino de sus ancestras. Eres la kaelys de fuego, nacida en la fiesta de las tormentas y la luna roja. Mi hija, la niña de mis ojos. Eres mi boca en tiempos nuevos, y mi esperanza en los que han de venir.

Escribo esto y de vez en cuando paso a verte, dormida, tan fragil y tan chiquita, pero tan arrolladora. Mi hombre renacentista. Te crié para que lo viejo y lo nuevo se conjugaran en ti. Como una Louise Brocks de muda fuerza. Te di cada herramienta para sacarle el jugo a la vida, y tu la tomaste. Y ahora eres el viento de marzo de esta casa: eres tan libre como desee serlo por tanto tiempo, eres tan determinada a cumplir tu voluntad que sonrió cuando tu lo dudas. Mi portento, mi artista. Leo tus cuentos y te reconozco en todos, disfruto intensamente con ellos. Miro tus fotografías, y me maravillo de la manera como puedes hablarme a través de ellos. Sí, un hombre del renacimiento en el cuerpo de una niña, de una mujer que será el nuevo rostro de las hijas de la Diosa. Nunca pudieron destruirnos gracias a mujeres como tu. Y tu, mi Carolina, eres esa nueva savia, esa nueva sangre que corre y despierta.

Veo tus dagas, tu pequeño altar. Que devoción en tus ojos, en los rituales, mi hermosa niña! Ese cabello rojizo en el viento, esos ojos ardientes, que queman. Veo a tu abuela Felipa en ellos. Veo a Paula. Veo a Carlotta, a Ashaia. Veo a todas las que amo, pero a ti, mi amor, te quiero por encima de todas las cosas. A veces quisiera decirte todo esto, a veces, desearía meterme en tu cuarto, sentarme en tu cama y decirte: eres mi pequeño orgullo. Pero no lo hago. Sus razones tendrá la Diosa para mi silencio. Pero asi, mi hermosa, eres una fuerza de tormentas, la fria magia de rayo y la magestuosa solidez del trueno. Eres mi hombre criado para encontrar el camino y reconocerlo. Eres el hombre que es mujer, que amará apasionadamente y será amada por un corazón tan fuerte y valiente como el tuyo. Te veo jugar con tus primas y rien todas, mis niñas, mi ramillete de rosas, pero tu, mi amor, eres la rosa azul. Mi sueño.

Mañana me preguntarás si he llorado. Y te diré que no. Que solo me duele un poco la cabeza.
Pero si, lloré escribiendo esto.
Te quiero con toda mi alma, mi niña.

Se siempre mi esperanza. Crece fuerte y hazte no solo este hombre renacentista que eres ahora, sino el hombre perfecto y la mujer perfecta. La bruja de temple, la bruja de fuego. El ave Fenix remontando el vuelo en el canto antiguo de tu espiritu.

La bruja de esta familia.

te quiero mi amor, cuando te quiero.


Celia.


Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 7:34 PM
0 comentarios






La fiesta de las tormentas.

Que la tormenta y el fuego creador respondan a mi voz.
Que la fuerza del viento y la montaña acudan al llamado ancestral
porque en esta noche de todas las noches, elevo mi voz
Hija de la Diosa soy
en busca del brillo de la noche y la fragante paz.

canto ceremonial.

Soy la voz de la isla incipiente. Antreabro los ojos, mientras medito en la oscuridad. Podría creer en la belleza absoluta, pero en realidad el matiz solo es un bosquejo indestructible de la forma que fue. El diminuto funeral de la idea proclive, de la tortura mesiánica y casquivana. Sí. El pensamiento puede torturar, engrandecer y magnificar el amanecer de la voz. Soy y a la vez, solo coexisto en la realidad de mi mente, de mi espiritu inflamado de ira y deseo.


Eva de mi jardin en sombras. Adán de mi incipiente creencia en el Dios rutilante de la creación. Me desplomó, libremente, sin atadura alguna, hacía el extallido de luz original, que se intensifica a medida que la sensación se hace medular, coherente, privada. Sí, la mano en mi rostro que roza la dulzura, que canta la expresión, que puede delinear y palpitar la vida. Nace de mi!! la palabra es un muro, una hiedra venenosa, un suculento bocado de ansiedad. Brota de mi, quiero, ansio, amplifico la renuencia a renunciar al brillo del fuego del antiguo Prometeo, aunque su resplandor sea cegador y quemante. Ah...la amplitud de la esfinge, un horizonte de preguntas y respuestas sucesivas. La palmatoria de la ira que nace de la conciencia pura y plausible.


Soy el fuego, la alborada incandescente. Soy la pequeña llama que se alza con arrogancia y desborda la proporción de la renuencia. Podría invocar a la primera decisión y sentir que el ciclo es absoluto, pernicioso tal vez, pero completamente inalienable. Puedo nacer bendita y maldita, un origen, la semilla dormida. Puedo ser la espera en la deliciosa angustia de esperar y abrirme camino en las venas minerales de mi apreciación cenital.

Rojo como el fuego y la sangre. Rojo como el amanecer del fuego. Rojo como el lecho del sol.
El poder absoluto y creador.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 7:25 PM
0 comentarios


Thursday, September 21, 2006



Entre la inocencia y el Infierno.

Análisis de los textos de William Blake

La Visión memorable:

La fecha de composición con la cual contamos respecto a “El Matrimonio del Cielo y del Infierno” es altamente variable: para algunos críticos este libro, del que sólo analizaremos los fragmentos leídos en clase, fue escrito en 1790, mientras que otros -por la evolución de su poesía, que comenzó siendo de una sencillez transparente hasta que se transformó en un ejemplo de escritura profética y de oscuro sentido- consideran que no pudo ser concluido hasta finales de 1793. Más allá de estos detalles, lo que importa es destacar el tratamiento que William Blake le otorga a la temática del bien y el mal en cuanto términos igualmente útiles a la existencia humana.

Semejante posición ya había tenido sus precedentes en el filósofo alemán Jakob Boehme (1575-1624), una de las influencias más marcantes en la poesía del autor que estamos estudiando. Boehme insistía en la presencia de dos principios en lucha en todos los aspectos de la realidad, principios que son el bien y el mal, atribuyéndole la causa de esta lucha a la presencia en Dios de los dos principios antagónicos, que indicaba con varios nombres: el espíritu y la naturaleza, el amor y la ira, el ser y el fundamento, etc. Estos dos principios estarían unidos estrechamente en Dios en una especie de lucha amorosa. “La divinidad -escribirá Boehme en su libro Aurora, editado póstumamente en 1634- no se está tranquila, sino que sus potencias obran sin tregua y luchan amorosamente, se mueven y combaten, como sucede con dos criaturas que juegan amándose una a otra y se abrazan y se estrechan; a veces una es vencida, a veces la otra, pero el vencedor se detiene en seguida y deja que la otra vuelva a su juego”. En otros términos, el dualismo del bien y del mal está en Dios mismo y en Él libran los dos principios una lucha “amorosa” en la que ninguno queda definitivamente derrotado; y si tomamos en cuenta esta fuente, ya sabremos descifrar el contenido de un título simbólico que Blake planteó para su libro: la idea de “matrimonio” implica la aceptación de nuestra conformación psicológica, marcada por la contradicción en las figuras del “cielo” y el “infierno” pero que propone a su vez una síntesis de los opuestos en juego. Chesterton ha sido quien definió de manera clara esta actitud: “Blake reitera... que sólo puede ser adorable aquello que es digno de ser amado, que la divinidad está en una persona o en la brisa; que cuanto más conozcamos las cosas altas, más habremos de hallarlas palpables y encarnadas; y que la forma entera de los cielos es toda semejanza de la apariencia de un hombre”. Es decir, que todo lo genuinamente humano es representación de Dios y ya sabemos que Dios admite una dualidad reconocible en el hombre cuando éste oscila entre la voluntad racional y los instintos oscuros. Por tanto, lo que va contra la unidad natural, la división del hombre en dimensiones opuestas, niega algo que le es esencial. En la filosofia del siglo XIX retornan estas ideas de la mano de Schelling (1775-1854), el cual sostenía que en Dios existe no sólo el ser, sino que como fundamento de este ser hay un sustrato o naturaleza que le es diferente y es un oscuro deseo, un inconsciente deseo de ser, de salir de la oscuridad y de lograr la luz divina. Sin embargo, Schelling afirmaba que, estando estos dos principios estrechamente unidos en Dios, desaparece cualquier distinción posible entre lo que es el Bien y el Mal; en cambio, con la separación de estos dos principios en el hombre nace la posibilidad del Bien y del Mal y también la posibilidad de su contraste. Vale destacar que, para Blake, esto último no ha sido más que una interpretación deliberadamente errónea de las religiones establecidas como una forma de ejercer dominio sobre los hombres, inculcándoles la culpa y el remordimiento ante lo que hacen, sienten y piensan.

También vale destacar que “El Matrimonio del Cielo y del Infierno” es también un primer intento de recrear el Satán según la versión que John Milton había elaborado en su poema extenso “El Paraíso Perdido”. Blake percibió que su poeta preferido sentía una simpatía secreta por el ángel condenado; de ahí que lo describiera desde el punto de vista opuesto al de las instituciones religiosas que, incluso en la actualidad de nuestro tiempo, permanecen. Como diría el autor que estamos estudiando, el motivo por el cual “Milton escribió encarcelado cuando habló de los ángeles y de Dios, y en libertad cuando habló del Infierno y los Demonios, estriba en que se trata de un verdadero poeta y que se había puesto del lado de los Demonios, sin saberlo”. La clave de semejante actitud es que, en Blake, hay una independencia y un vigor insuperable en su escritura, por virtud de los cuales echa por tierra los juicios más tradicionales y consagrados por la autoridad y las costumbres.
En relación a la estructura formal de los textos que constituyen uno de los libros más impactantes de este poeta inglés, vemos que nos dejan en una situación incómoda. ¿Es poesía o es prosa? ¿O será que es la unión de dos géneros dando lugar a otra modalidad difícil de clasificar? Sabemos que el romanticismo europeo apeló a la fusión entre el arte y la vida, el diálogo entre prosa y poesía; al cargar de idealismo la prosa (cuyo lenguaje se mueve en el terreno de una realidad palpable y concreta, es decir, de descripción reconocible), se renueva el lenguaje poético (movido por los mecanismos de la imaginación como son los casos conocidos del símbolo y la metáfora), determinando el carácter de una nueva transgresión: la prosa poética, que en gran parte de los autores se confunde con una actitud vital. La experiencia poética es la experiencia de la vida, perdiéndose así las fronteras entre poesía y prosa: sólo sabiendo esto entenderemos porque la visión profética de Blake es impensable sin la imagen poética. Entre lo que escribe y lo que algunos consideraban alucinaciones, aunque para el autor no lo fueran, se origina un todo compacto. El poema es un objeto hecho de palabras, pero como objeto creado por el hombre también es autoconsciencia, autocreación, el poeta recrea (re-inventa) la visión que tiene del mundo y de sí mismo dándole un nuevo significado. Ya habíamos visto que la estética neoclásica había trazado una división entre vida y arte. El movimiento romántico que se extiende por toda Europa funde la vida y el arte, es su ideal estético y al mismo tiempo una ruptura con la estética anterior. La vida adquiere resonancias en la obra de arte: todo se corresponde porque todo rima en el universo. Así, surge la experiencia del yo del poeta como expresión del ritmo del universo. O sea, cuando decimos que “El Matrimonio del Cielo y del Infierno” es un libro de poesía, hemos adoptado una perspectiva que va más allá de las disposiciones formales del texto, y que nos permite decir que las "visiones memorables" o los “proverbios” son poemas, aunque escrito en prosa. Y en esa prosa encontramos que el lenguaje poético es en cierta medida una violación del lenguaje establecido, y la experiencia de la lectura poética nos enseña que la poesía se basa en una renovación del lenguaje, donde renovación es sinónimo de invención, reestablecimiento y formación.

Comencemos, entonces, por el análisis de la “visión memorable” -la primera de las cinco que vertebran esporádicamente el libro-, especie de viñeta o escena que presenta una situación que ayuda a entender el hilo argumental o temático de un texto en su conjunto y que reflejan las experiencias extrasensoriales del autor en relación con el mundo de lo divino. Si bien ese aspecto surge de lo estrictamente biográfico, también llama la atención que esa secuencia de situaciones y paisajes poéticos recuerden, intertextualmente, a Dante Alighieri y su “Divina Comedia” cuando pasea “entre las llamas del infierno” y ve a “un poderoso demonio envuelto en nubes negras, aleteando en las paredes de las rocas”. “Las bodas del cielo y el infierno” reconstruye, entonces, la perspectiva dantesca del viaje a lo sagrado, desde una inmersión en los terrenos de la imaginación y la fantasía tal como lo entendían los románticos ingleses. Según ellos, es natural en el hombre la existencia de una facultad creadora, que lo lleva a configurar sus emociones y sentimientos en obras de arte, cuyo lenguaje equilibrado, armónico y universal, les confiere paradójicamente una objetividad absoluta, una validez totalmente emancipada de las circunstancias que la engendraron. Incluso se ha llegado a sostener que la capacidad imaginativa del poeta revela, a un nivel plenamente consciente e intencional, esa voluntad operativa de la divinidad que solo en forma indirecta, se trasluce en la constante y dinámica transformación del mundo natural. En suma, que el hombre es un animal imaginativo, que la imaginación es lo que nos hace a imagen y semejanza de Dios y que la poesía -máxima expresión de nuestra vocación específicamente creadora- es una labor imaginativa, orgánica y simbólica que debe tomarse como cifra de nuestra misión en la vida. Por último corresponde destacar la relación íntima que los románticos establecían entre el sentimiento poético y la exploración de las regiones más profundas y penumbrosas de la conciencia: quizás allí esté la clave del porqué de las metáforas que hablan de cruzar “sobre el abismo de los cinco sentidos, allá donde una doble llanura se desploma sobre el presente mundo”. La imaginación toma el mito en su significado de potencia creadora y liberadora del alma humana, permitiendo profundizar el viaje en el territorio de las palabras, los símbolos y las imágenes, allí donde el sentimiento es una de las más importantes manifestaciones del misterio y la trascendencia. Cruzar ese “abismo” o esa “doble llanura” de los que habla el yo lírico significa desacondicionarse de la percepción que la sociedad y su enseñanza nos inculcaron respecto a las realidades más profundas del ser humano, es decir, el mundo de los impulsos más secretos que rigen nuestra conducta y nuestros pensamientos, pero también el de los vínculos que mantenemos con la divinidad.

Vale preguntarse ahora qué significación adquiere ese infierno, y el demonio que pronuncia los dos versos puestos en cursiva por el autor y que escapan de la estructura prosemática. Desde el momento mismo que existe un cuestionamiento radical del concepto de pecado en cuanto violación intencional de un mandamiento divino que generalmente se confunde con lo moral, Blake propone una reinvidicación de ese espacio simbólico que es el infierno, proponiendo así una estética de la transgresión o, si se quiere, la rebelión como acto poético. Remontándonos de nuevo a lo que es el movimiento (pre)romántico, tengamos en cuenta que los artistas de ese período reniegan de un mundo cuya historia ha distorsionado el sentido de la naturaleza humana, corrompiéndola a través de las malinterpretaciones de la religión y la filosofía y la represión que el poder -en todas sus manifestaciones- ejerció de manera sistemática sobre los impulsos creadores y libertarios del hombre. Pero cuestionar radicalmente el estado en que se encuentra el mundo y el por qué de su existencia es, de alguna manera, cuestionar y enfrentarse al que lo creó, o sea, al Dios dominante y vengativo que las instituciones establecidas enseñaron, sumergiendo al hombre mismo en un estado de eterna condena y promoviendo una sociedad -léase un conjunto de valores- que establece la esclavitud y la degradación como formas de dominio y domesticación. Ante ese panorama, la poesía promueve la necesidad de un mundo nuevo, distinto al que conocemos, y eso implica enfrentarse a ese Dios antiguo y a las instituciones que actúan en su nombre a través de una figura que le sea opuesta: el demonio, sinónimo de una fuerza presente en la totalidad de la creación y que lleva a la liberación del hombre de las limitaciones que impone una moralidad hipócrita y reseca por medio de la acción y el conocimiento.

Ahora bien, ¿por qué la acción y el conocimiento? Como se habrá visto, actuar presupone no ser pasivo, reafirmar la individualidad, descubrir y mantener la diferencia frente a una masa amorfa y moldeable que rechaza lo que rompe con los conformismos que le dan seguridad, aunque sean erróneos y limitantes. Conocer, por otro lado, significa superar la ilusión y la mentira que nos aprisionan y que nos vuelven juguete de todo lo que detente el poder, representado en la figura totalizadora -y totalitaria- de Dios. Ya en el Antiguo Testamento, Adán y Eva fueron castigados con la expulsión del Edén porque aceptaron lo que la Serpiente ofrecía: comer el fruto prohibido del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, ya que si lo hicieran irían a “ser como dioses”. A partir de este tramo del relato bíblico, se sobreentienden dos aspectos: 1- El Bien significa obediencia, pasividad y sumisión. Dios impone el mandato de que el fruto no sea comido porque el conocimiento del Bien y del Mal sólo está a su servicio; el hombre debe mantenerse en la subordinación y, por lo tanto, no debe aspirar a pasar por encima de su condición y quedar a la par de su Creador; 2 – El Mal implica aceptar que el hombre puede actuar y optar por sí mismo más allá de lo establecido, lo que transforma al Mal mismo en potencialidad activa. Blake diría que “el Bien es el elemento pasivo sumiso a la Razón. El Mal es el activo que brota de la Energía”; pero “la Energía es la única vida y procede del cuerpo; y la Razón es el límite o circunsferencia de la Energía”. Por lo tanto, si “la Energía es una delicia eterna”, vale sumergirse en ella totalmente para afirmar la individualidad a través de todas las experiencias más intensas y posibles; en otras palabras, ser “como dioses”, ya que “el camino del exceso conduce al palacio de la Sabiduría”. No en vano algunos de los nombres más conocidos de la personificación del Mal es Lúcifer o Luzbel, que significan precisamente “aquel que lleva la luz” o “príncipe de la luz”; y la luz, en cuanto imagen de larga tradición filosófica, es el criterio rector del pensamiento y de la conducta del hombre, es la condición de todo conocimiento verdadero. En otros términos, la luz de la verdad que, partiendo de lo demoníaco en cuanto divinidad, ilumina directamente al alma y la guía es un concepto típico de la poética pre-romántica de Blake. De allí la importancia que tiene la presencia de “la llama corrosiva” -ejemplo de metáfora hiperbólica- con que se escribe la sentencia infernal que cierra la “visión memorable”: el fuego purifica y renueva, llevando a que su fuerza detructiva o “corrosiva” sea interpretada, a menudo, como medio para conseguir el renacimiento en una esfera superior. El hombre deja de ser un esclavo de las convenciones y los miedos -es decir, renace- cuando entra en contacto con la verdad de lo que es su verdadera naturaleza que sólo ha conocido limitaciones. Por eso la pregunta retórica del demonio se transforma, a su vez, en una especie de desafío que nos obliga a romper las barreras que el mundo y su jerarquía impusieron sobre nuestra percepción de la realidad: ¿No comprendes que cada pájaro que hiende el camino del aire/ es un mundo inmenso de delicias cerrado para tus cinco sentidos?

Detrás de los símbolos que plantean estos versos conclusivos, se pueden percibir algunos enfoques que ya no nos remitirían precisamente a Boehme sino a Paracelso, mago y alquimista alemán (1493-1541). Mientras el pájaro, según diversas tradiciones religiosas, se lo considera como intermediario entre el cielo y la tierra (aunque también se lo puede tomar como la encarnación de lo inmaterial, es decir, el alma), con frecuencia el aire fue entendido como un reino intermedio hostil entre el ámbito terrenal y el espiritual. En otros términos, el alma busca situarse entre lo terrenal y lo espiritual, entre el Cielo y el Infierno, buscando la síntesis de los opuestos para experimentar la totalidad de la existencia. La pregunta retórica del demonio plantea, como ya lo había hecho Paracelso, que los cinco sentidos que rigen nuestra forma de conocimiento no nos permite tantear otras posibilidades de lo real: es necesario apelar a otras vías como la revelación, entendida como la manifestación de la realidad suprema a los hombres, es la manifestación de lo divino en la naturaleza y en el hombre. El concepto de la realidad natural y humana como manifestación de un Principio sobrenatural, aunque algo imperfecta, implica aceptar lo que Blake afirmaba, como más tarde lo haría Jim Morrison, que “si las puertas de la percepción fueran abiertas, las cosas se nos aparecerían tales como son: infinitas”. Y el infinito produce entusiasmo y embriaguez, porque lo infinito supone la desaparición de los límites. Si el hombre lograra percibir el infinito, conocería esa absoluta libertad -noción que también representa el pájaro-, que solo puede producir “goce y deleite”.

A través de la observación de cada pájaro que hiende el camino del aire se puede descubrir la verdad de lo divino, de ese demonio que lleva la verdadera luz: los más profundos deseos de afirmación del hombre son casi desconocidos para él mismo, escapan a la razón, porque pertenecen más al campo del espíritu y pocos están dispuestos a descubrirlos y afrontar las consecuencias. No todos en la sociedad soportarían ver aquello que rompe las estructuras y proponen dejar de lado lo viejo y lo ya sabido: la libertad absoluta que surge del actuar y el conocimiento verdadero produce miedo en los sumisos, en los que obedecen las normas de lo establecido. En suma, de los que practican el Bien porque sus verdaderos deseos de conocer la libertad y vivirla consecuentente son lo suficientemente débiles como para ser reprimidos. Los Proverbios del Infierno Ya habíamos visto porque la escritura de Blake se la puede considerar poética, aunque estructuralmente mantenga la forma típica de la prosa. La presencia de elementos metafóricos, de hipérboles, comparaciones e imágenes simbólicas, proponen una lectura imaginativa en la que el autor revela una mirada particular del mundo que le tocó vivir, replanteando de ese modo una nueva escala de valores.

Ahora bien, entre los textos manejados en clase nos encontramos con los proverbios de “El Matrimonio del Cielo y del Infierno”. Pero, ¿qué son los proverbios? Según los diccionarios de términos literarios, el proverbio es una sentencia, una figura de pensamiento en la que se expresa una máxima breve y doctrinal, y que generalmente encierra una reflexión profunda, clara y concisa sobre experiencias éticas y estéticas. Por otro lado, el proverbio -en William Blake- no es una sentencia que condene: propone, más bien, la liberación. Saca a flote una verdad olvidada, transformándose así en un punto de encuentro entre la idea razonada y la intuición. En otros términos, el proverbio demuestra la fusión que existe entre poesía y filosofía: de la poesía tiene el ritmo y la captación de los contrarios, encontrando relaciones entre objetos y seres totalmente diferentes. De la filosofía muestra el poder de cuestionar lo ya existente y aceptado.

A partir de estas explicaciones, podemos entender por qué este conjunto de proverbios se los cataloga como del infierno: porque “así como los dichos de un pueblo llevan el sello de su carácter, los proverbios del Infierno muestran la naturaleza de la Sabiduría Infernal mejor que ninguna descripción de edificios o vestiduras”. Recordemos otras observaciones pertinentes al caso: desde el momento mismo que existe un cuestionamiento radical del concepto de pecado en cuanto violación intencional de un mandamiento divino que generalmente se confunde con lo moral, Blake propone una reinvidicación de ese espacio simbólico que es el infierno, proponiendo así una estética de la transgresión o, si se quiere, la rebelión como acto poético. Remontándonos de nuevo a lo que es el movimiento (pre)romántico, tengamos en cuenta que los artistas de ese período reniegan de un mundo cuya historia ha distorsionado el sentido de la naturaleza humana, corrompiéndola a través de las malinterpretaciones de la religión y la filosofía y la represión que el poder -en todas sus manifestaciones- ejerció de manera sistemática sobre los impulsos creadores y libertarios del hombre. Pero cuestionar radicalmente el estado en que se encuentra el mundo y el por qué de su existencia es, de alguna manera, cuestionar y enfrentarse al que lo creó, o sea, al Dios dominante y vengativo que las instituciones establecidas enseñaron, sumergiendo al hombre mismo en un estado de eterna condena y promoviendo una sociedad -léase un conjunto de valores- que establece la esclavitud y la degradación como formas de dominio y domesticación. Ante ese panorama, la poesía promueve la necesidad de un mundo nuevo, distinto al que conocemos, y eso implica enfrentarse a ese Dios antiguo y a las instituciones que actúan en su nombre a través de una figura que le sea opuesta: el demonio, sinónimo de una fuerza presente en la totalidad de la creación y que lleva a la liberación del hombre de las limitaciones que impone una moralidad hipócrita y reseca por medio de la acción y el conocimiento.

Ahora bien, ¿por qué la acción y el conocimiento? Como se habrá visto, actuar presupone no ser pasivo, reafirmar la individualidad, descubrir y mantener la diferencia frente a una masa amorfa y moldeable que rechaza lo que rompe con los conformismos que le dan seguridad, aunque sean erróneos y limitantes. Conocer, por otro lado, significa superar la ilusión y la mentira que nos aprisionan y que nos vuelven juguete de todo lo que detente el poder, representado en la figura totalizadora -y totalitaria- de Dios. Ya en el Antiguo Testamento, Adán y Eva fueron castigados con la expulsión del Edén porque aceptaron lo que la Serpiente ofrecía: comer el fruto prohibido del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, ya que si lo hicieran irían a “ser como dioses”. A partir de este tramo del relato bíblico, se sobreentienden dos aspectos: 1- El Bien significa obediencia, pasividad y sumisión. Dios impone el mandato de que el fruto no sea comido porque el conocimiento del Bien y del Mal sólo está a su servicio; el hombre debe mantenerse en la subordinación y, por lo tanto, no debe aspirar a pasar por encima de su condición y quedar a la par de su Creador; 2 – El Mal implica aceptar que el hombre puede actuar y optar por sí mismo más allá de lo establecido, lo que transforma al Mal mismo en potencialidad activa. Blake diría que “el Bien es el elemento pasivo sumiso a la Razón. El Mal es el activo que brota de la Energía”; pero “la Energía es la única vida y procede del cuerpo; y la Razón es el límite o circunsferencia de la Energía”. Por lo tanto, si “la Energía es una delicia eterna”, vale sumergirse en ella totalmente para afirmar la individualidad a través de todas las experiencias más intensas y posibles; en otras palabras, ser “como dioses”, ya que “el camino del exceso conduce al palacio de la Sabiduría”. No en vano algunos de los nombres más conocidos de la personificación del Mal es Lúcifer o Luzbel, que significan precisamente “aquel que lleva la luz” o “príncipe de la luz”; y la luz, en cuanto imagen de larga tradición filosófica, es el criterio rector del pensamiento y de la conducta del hombre, es la condición de todo conocimiento verdadero. En otros términos, la luz de la verdad que, partiendo de lo demoníaco en cuanto divinidad, ilumina directamente al alma y la guía es un concepto típico de la poética pre-romántica de Blake. Los proverbios reflejan ese aspecto al dar un conjunto de valores que trastoca lo que se nos acostumbró a ver como normal y, por lo tanto, bueno.

Para empezar, se destacan en ellos los siguientes núcleos temáticos: 1) La noción del deseo como empuje, habitual y constante, hacia la acción en cuanto vía de conocimiento absoluto, en cuanto vía de realización. O sea, el hombre se realiza actuando, se forma en la acción. 2) Como consecuencia de esto, la valorización de la experiencia. Si el ser humano crece y se desarrolla como individuo a través de la acción, entonces tendrá que estar abierto a la experiencia: mientras más intensa y rica, más poderosa será esa individualidad y su afirmación frente a la sociedad, que representa la nulidad, la aniquilación del yo en el nombre de un “nosotros” domesticado y moldeable. 3) La reivindicación del genio artístico, es decir, el talento inventivo o creador en sus más perfeccionadas manifestaciones que no necesita seguir reglas, lo que lo hace estar más cerca de la naturaleza que de la razón. 4) La afirmación del cuerpo y la sexualidad frente a una sociedad regida por el puritanismo religioso. Vale agregar que existen otros puntos de interés tan importantes como éstos, pero por una cuestión de tiempo y delimitación -el texto es sumamente vasto en interpretaciones- sólo tocaremos los aspectos anteriormente mencionados.

Dentro del primer núcleo temático, es decir, la noción del deseo como empuje hacia la acción, se encuentran las máximas siguientes: “El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría” – “La Prudencia es una vieja solterona rica y fea cortejada por la Incapacidad” – “Aquel que no obra y desea, engendra peste” – “Del agua estancada espera veneno” – “Es mucho mejor asesinar a un niño en su cuna que alimentar deseos que no vas a ejecutar”. Preferiremos hablar de la palabra “deseo” en el sentido de inclinación o tendencia hacia el involucramiento, hacia la acción, que permite explicar el movimiento de la historia humana, entender esa asombrosa persistencia que la humanidad ha tenido respecto del hecho de estar viva. Desear es acaso la actitud más permanente que tenemos en cuanto seres humanos. El deseo nos pone en obra, nos moviliza, nos empuja, nos dirige, nos coloca en la situación de búsqueda y creación. El deseo es, en ese sentido, el reconocimiento de la incompletud humana, de la falta, de la ausencia, de que carecemos de algo que nos resulta importante por algún motivo. El deseo nos ubica en la vivencia de una cierta penuria, nos pone en situación de necesidad, de ansiedad. Decía Locke en uno de sus ensayos más famosos que llamamos deseo al malestar que provoca en un ser humano la experiencia de la ausencia, de la carencia de algo cuya posesión actual se le representa como un deleite, como una satisfacción. Concluía que la principal explicación de la actividad humana era el malestar, el deseo.

El deseo nos invita a salir de nosotros mismos, nos pone en contacto con lo otro y por lo tanto con nuestros límites pero también con nuestra posibilidad de ser -recuérdese el planteo de Schelling respecto a la naturaleza real de Dios-. Mediante la vivencia de ese algo que falta somos capaces de entrar en contacto con lo que aún desconocemos, con lo que nos es ajeno y quisiéramos que nos fuera propio y también con lo que no lo será nunca. Lo otro se torna, así, límite de lo posible y también el único espacio donde lograr la satisfacción del deseo: de lo contrario, de no aceptar ese hecho, engendraremos “veneno” o “peste”, metáforas de la frustración que sólo puede hacer de la vida humana un pozo de amargura y neurosis que contamina nuestra relación con el mundo y con nosotros mismos. Sin embargo, el deseo también nos arroja al mundo. El deseo nos expone a la angustia y a la esperanza. La angustia surge ante la posibilidad del fracaso. El deseo se vincula doblemente con el fracaso. Además, el deseo puede no alcanzar nada de lo que pretende. La persona que ama puede no recibir más que el desprecio de quien es la depositaria de sus anhelos; el atleta puede sufrir una lesión que lo desplace de la competencia para la que se preparó tan esforzadamente. En este sentido, podríamos decir que el deseo se vincula accidentalmente con la angustia. Podrían ocurrir esas fatalidades, pero bien podrían no ocurrir y dado que quizá haya más probabilidades de que no ocurran, nos comportamos como si no fueran a suceder: por eso la necesidad de superar el miedo y olvidarnos de esa Prudencia personificada en los proverbios como “una vieja solterona rica y fea cortejada por la Incapacidad”, ya que en su cobardía disimulada no crea ni genera nada, sólo gana en seguridad pues nunca se arriesgará por algo.

También está la sensación de fracaso que es inherente a cualquier intento de satisfacer nuestros deseos: entre estos últimos y su realización, hay una distancia insalvable. Toda realización del deseo es infinitamente menos satisfactoria que lo que el deseo espera. En ese sentido nada nos colma nunca plenamente. Ningún logro es suficiente, ningún éxito es bastante. Toda sensación de saciedad está marcada por la fugacidad. El deseo, poseedor de un hambre infinita, nos obliga una y otra vez a engullirnos la presa de sus anhelos. El deseo parece necesitar una eternidad para saciarse. Sin embargo la realización del deseo no puede hacerse más que en el mundo de la temporalidad, donde todo está signado por la fugacidad por más corta o larga que pretenda ser. Además, la realización del deseo siempre cae más acá del deseo, siempre hay un resto de deseo que permanece incumplido, algo que se quiso decir y no se dijo, algo que se quiso hacer y no se pudo. Ni uno ni mil besos agotan el deseo de besar; ni uno ni mil atardeceres maravillosos logran hacernos desistir del deseo de ver caer el sol sobre el horizonte. Quizá los artistas sean quienes más puedan dar fe de este fracaso: querer cumplir con nuestros impulsos hasta donde sea posible, recorrer “el camino del exceso”, nos lleva a esa especie de sabiduría aunque algo desencantada y que, a su vez, madura al individuo haciéndole conocer el alcance de sus posibilidades de realización.

Respecto al segundo núcleo temático, la valorización de la experiencia como fuente de individuación engloba los siguientes proverbios: “Aquel que ha permitido que abuses de él, te conoce” – “Los tigres de la cólera son más sabios que los caballos del saber” – “El mejor vino es el más viejo, la mejor agua es la más nueva” – “Nunca sabrás lo que es suficiente a condición de que sepas lo que es más que suficiente” – “Crear una sola flor es un trabajo de siglos”. Desde un punto de vista poético, el concepto de experiencia lleva al contacto del individuo común con la vivencia directa: el sentimiento, el deseo, el amor. Para entender mejor el alcance que Blake propone en su poesía, tomaremos dos definiciones de experiencia de un pensador alemán del siglo XX, Walter Benjamin: la experiencia es "la captación que el sujeto hace de una realidad, una forma de ser, un modo de hacer, una manera de vivir, etc. La experiencia es entonces un modo de conocer algo inmediatamente antes de todo juicio formulado sobre lo aprehendido". También la experiencia puede ser entendida como "el hecho de soportar o sufrir algo, como cuando se dice que se experimenta un dolor, una alegría, etc".

Detrás de estas dos concepciones, se esconde una idea común: la necesidad de conocer y, a partir de ahí, crear, percibir el mundo sin ideas prefabricadas, sin prejuicios. Sin embargo, tanto Blake como Benjamin nos alertan acerca de lo doloroso que llega a convertirse para el hombre moderno un acercamiento directo a las cosas del mundo, lo que de paso nos lleva a la vieja concepción del desafío demoníaco trabajado anteriormente en la “Visión Memorable”. Entre nosotros y el mundo se han levantado toda una serie de elementos: desde un complejo entramado de conceptos hasta un sistema moderno de regulaciones propias de las instituciones políticas y religiosas (que podría incluir, en la actualidad, los medios masivos de comunicación) que no nos permiten ver la realidad con nuestros ojos y reconocer que vivimos sumergidos en la ignorancia de todo lo que nos rodea. Por eso la crisis de la experiencia implica la dificultad que tiene el sujeto concreto de disfrutar de un hallazgo abierto y no mediatizado con el mundo. La "experiencia" resulta, ya sea para el poeta inglés del siglo XVIII como para el filósofo alemán del siglo XX, una filosofía que de la contemplación se transforma en acción de comunicar nuevos sentidos de lenguaje capaces de incidir sobre la realidad. El arte no se conformará en ser sólo un ritual religioso o la búsqueda de la belleza sino que tratará de ser una práctica política, una relación crítica capaz de dinamitar los diques clásicos de la contemplación y enfrentarnos a un tenaz reto de transformación en las maneras de percibir nuestro mundo. Esa transformación la elabora el poeta en aras de un lenguaje que cruza por el centro mismo de las distintas expresiones simbólicas humanas: mito, religión, razón, arte, filosofía. En otros términos, propone una revisión de los valores que rigen una sociedad determinada.

El tercer núcleo temático, la reivindicación del genio, aparecen en los siguientes proverbios: “Jamás se convertirá en estrella aquel cuyo rostro no irradie luz” – “En un águila miras una porción de genio. ¡Alza la cabeza!” – “El progreso traza los caminos derechos; pero los caminos tortuosos, sin progreso, son los caminos del genio”. La noción de genialidad, tras haber sido elaborada por primera vez en la época romántica, ha entrado a formar parte del lenguaje moderno. Esta noción designa la condición de algunos hombres dotados de un talento creativo innato y excepcional, capaces por ello de realizar obras que van más allá de lo previsible, hasta el punto de superar en ocasiones la capacidad de comprensión de sus contemporáneos. En el ambiente romántico, la encarnación del genio fue Miguel Ángel, cuyo reconocimiento por parte de la crítica creció a principios del siglo XIX hasta el punto de crearse un término específico (miguelangelismo) para designar aquellos intentos de emular su grandeza, su naturaleza sobrehumana y potente.

Sin embargo, existe un aspecto paradójico en la descripción romántica del genio: si éste es alguien que no acata ninguna disciplina establecida y si la esencia de su trabajo creador consiste en ir contra todas las reglas, evidentemente es imposible dar una definición exhaustiva de la genialidad, que se convierte así en un concepto indefinible desde un punto de vista teórico. Ello no impidió ocuparse del problema a los pensadores y artistas de los siglos XVIII-XIX; antes al contrario: aunque la genialidad es inexplicable en sí misma, es posible sin embargo determinar las particularidades personales en los grandes genios del pasado. Por otro lado, el romanticismo subrayó los aspectos comunes entre el genio y la locura. Por su propia naturaleza, ambos son una superación de los límites e indican una condición humana más allá de las normas impuestas por la normalidad, por el sentido común y por las reglas de la lógica, o por “los caminos derechos del progreso”. La única diferencia entre estas dos manifestaciones del espíritu radica en su dimensión social: efectivamente, la obra del loco es original, revolucionaria e imprevisible como la del genio, pero es excéntrica y puramente subjetiva; no es, según el término introducido por Kant, magistral (es decir, capaz de atraer imitadores y fundar una escuela).

Schopenhauer, filósofo alemán contemporáneo de Blake, definió como genial la condición propia del conteplador puro de las ideas, capaz de alcanzar un estado de total desinterés (indiferencia) hacia el mundo y de descubrir los valores universales en las cosas concretas, convirtiéndose en un puro ojo del mundo. “Mientras que para el hombre común su propio patrimonio cognoscitivo es la linterna que ilumina el camino, para el hombre genial es el Sol el que revela el mundo”, afirmó este filósofo, quien no dudó en añadir que esta condición roza peligrosamente la locura porque supera el principio de razón.

Por último nos queda la afirmación del cuerpo y la sexualidad frente a una sociedad regida por el puritanismo religioso, cuestionando de ese modo los pilares de la moralidad occidental: “Las prisiones están construidas con piedras de la Ley, los burdeles con piedras de la Religión” – “La lubricidad del chivo es la generosidad de Dios” – “La desnudez de la mujer es la obra de Dios” – “Así como la oruga elige las hojas más hermosas para poner sus huevos, el sacerdote deposita su maldición sobre los mejores goces” – “La cabeza, lo Sublime; el corazón, el Pathos; los órganos genitales, la Belleza; los pies y manos, la Proporción”. Blake observa que, bajo la influencia del cristianismo y sus variantes (el catolicismo, el protestantismo, el anglicanismo, etc.), no siempre ha habido un entendimiento profundo de la sexualidad humana como reflejo y prolongación de la unión de los opuestos, ya sea entre el cielo y el infierno, entre lo masculino y lo femenino, como caracterización de nuestra naturaleza divina. Si nos fijamos en la tradición bíblica, desde el Cantar de los Cantares de Salomón -uno de los poemas más hermosos que el erotismo antiguo nos ha ofrecido- a las Cartas a los Romanos del Nuevo Testamento, hay un abismo: San Pablo (el autor de las cartas) condena la sexualidad como una mancha corruptora ("bueno le sería al hombre no tocar mujer") y sólo admite el casamiento como medio para evitar las "fornicaciones". El escritor cristiano Tertuliano (155-220 d.C.) llega incluso a borrar la diferencia entre el matrimonio y la prostitución ("toda unión carnal entre hombre y mujer es un acto bochornoso"). En el libro La Ciudad de Dios, San Agustín indica que el orgasmo despoja al hombre de su conciencia y de su capacidad para distinguir entre el bien y el mal, y agrega que es sintomático que el hombre llegue al mundo entre "defecaciones y orina", en tanto que para Santo Tomás de Aquino, el acto sexual representa la contaminación del seno materno.

En el s. XVIII, época de William Blake, el pensador Jacques Rousseau recomendaba mantener a los niños en la ignorancia de lo sexual para "no estimular su curiosidad" y "provocarles asco para ahogar su fantasía". Los moralistas modernos de hoy en día utilizan en cambio la estrategia "liberal": Educación Sexual aséptica, vía explicación médica (mecánica) de "los órganos de reproducción" y de los "medios de anticoncepción", sin mencionar ni por asomo la palabra placer, muchísimo menos aún la noción de sexualidad integral o de erotismo creativo, para finalmente rubricar su "educación" proyectando videos de órganos devorados por las pestes venéreas para "prevenir" mediante el miedo y la repugnancia. Y lo que sucede es que, privado el ser humano de temporadas de celo y de su consecuente abstinencia, todas las sociedades han tratado de imponer frenos, barreras y tabúes, en el nombre de los más distintos propósitos y/o pretextos. Habría razones antropológicas de aparente validez: por ejemplo, en casi todos los grupos humanos se ha prohibido el incesto, tratando de proteger a la raza humana contra los peligros de las mutaciones genéticas; y no se puede negar tampoco que aquello de "no desear a la mujer del prójimo" -en una sociedad patriarcal y de propiedad privada- es, más que una llamada a evitar el "pecado", una conveniente precaución contra los conflictos sociales que podrían derivarse de la concreción de ese deseo. Sin embargo, también ha sucedido que la diligencia de los guardianes de "la moral" ha llegado a abismos dignos de una profusa antología del horror, en su afán por contener lo incontenible: órbitas arrancadas, manos cercenadas, cinturones de castidad, jaulas para genitales masculinos, cuerpos ulcerados, infibulaciones, castraciones, hogueras, y empalamientos son algunos de sus legados.

El cristianismo y las variantes mencionadas, fuertemente influenciados por el pensamiento platónico, convirtió la carne en sinónimo de degradación, fuente de tentación y terreno propicio para el pecado. Detrás de los ardores corporales, estaba la pezuña de Satanás, los tormentos de la culpa y la caída a los infiernos, cuando en realidad la sexualidad nos lleva ante la presencia vehemente del deseo, desaparece el pasado y el futuro, el cuerpo se vuelve puro presente, desea entregarse al gozo y satisfacerse en ese instante, sin importarle cómo, dónde, con qué ni con quién; para obtener el éxtasis puede incluso -aunque solo fuere por breves segundos- abandonarse a la seducción del dolor más atroz o de la misma muerte.

¿Qué papel juega entonces la presencia de lo erótico en medio de este panorama? Uno fundamental: el erotismo -al contrario de la pornografía- no se concentra solo en los genitales, no reduce al ser humano a una caricatura lasciva o a un fuelle hidráulico de alto rendimiento, no empobrece la vida reproduciendo en el "amor" la agresividad de una sociedad enferma ni las texturas planas del "marketing", ni el maniqueísmo de las ideologías deshumanizadoras. Por el contrario, nace de la necesidad de expresar estéticamente lo prohibido e innombrable en cuanto configura un desacato no sólo del decoro verbal de una época sino de las normas y jerarquías sociales. Si la sexualidad representa lo más reprimido y perseguido de nuestra condición humana, reafirmarlo implica dar vuelta las prohibiciones y los tabúes que conforman la hipocresía de una cultura que, por miedo a los impulsos que rigen nuestra naturaleza, ajena a los condicionamientos y las leyes, transformó la moralidad y sus normas en cárceles y ataduras. Reafirmar lo erótico, presente en nuestra conformación, es reafirmar la necesidad de una sociedad nueva en la que hombres y mujeres se miren sin culpas y sin vergüenzas, se miren libres del peso de una tradición ignorante. Si el ser humano está hecho a imagen y semejanza de Dios (que no tiene nada que ver con ese Dios que las iglesias inventaron), entonces no hay nada que condenar: el hombre mismo, se lo mire por donde se lo mire, es modelo de perfección y belleza. Tal vez entender esta perspectiva típica de la poesía y el pensamiento romántico de Blake implique aceptar la escritura revolucionaria que todavía espera ser leída y rescatada del olvido.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 9:38 AM
0 comentarios


Wednesday, September 20, 2006


La Diosa Secreta.


La feminidad, como aspecto creacionista, ha sido habitualmente menospreciada y olvidada, tanto por la perspectiva social como por el universo artistico durante los últimos cinco siglos. Sin embargo, el aspecto dual de una divinidad que posee tanto el rostro de la mujer como el del hombre, fue una creencia poderosa y magnifica durante los albores de la historia de la humanidad.


En el momento en que la mitologia del conglomerado cultural encuentra asidero en la esencia de una idea en particular, la estructura de pensamiento se construye a partir de una vinculación semiológica existente. Es una nueva perspectiva ideologica que recrea la creación de un universo cuántico y equivale, desde una visión primigenia, a un despertar idiosincrático. El mito de la Diosa se ha reconstruido asi mismo, tantas veces como se le ha intentando destruir o minimizar, y de hecho, a tomado nuevas formas de expresión y manifestación a través de gran cantidad de vehículos insospechados que le han permitido subsistir como una creación primitiva y a la vez, intrínseca en el lenguaje intelectual más común.

La mujer, como criatura intelectual y conceptual, ha sido su principal exponente.


Toda mujer posee tres aspectos en su dimensión metafórica y una, en su concepto más originario. En la propuesta de Fernando Rísquez (l985) donde apuntala la tesis arquetípica de Jung, aproxima esta especial definición de la feminidad a un núcleo global: Lo femenino se define a través de la tríada arquetípica y secular que señala a toda mujer como un trébol de tres rostros, uno es Deméter: la madre; el otro, Kore: la hija, el retoño, que luego florece y se convierte en la diosa hija; y el tercer rostro es Hécate: la encantadora, la mujer que expresa en si misma encantamiento y de brujería, la diosa bruja.


Todas las mujeres conforman en si mismas estos tres reflejos de la esencia de la sociologia más antigua y estas tres defiiciones componen la unidad arquetípica de lo femenino por excelencia. En cada mujer están la madre, la hija y la encantadora devorante. Desde este punto de vista, la feminidad profunda es triforme y, por tanto, extremadamente compleja y ambigua. Durante su vida, toda mujer siembra las tres formas de la tríada jungiana: Deméter (la madre), Kore (el retoño) y Hécate (la diosa bruja, la mujer seductora).



Si analizamos retrospectivamente la existencia de los seres humanos como un conformación progresiva-evolutiva, es lógico asumir que, en los mismos orígenes de lo que más somos -seres profundamente sociales-, está la mujer, la Diosa y el Poder de lo Femenino en combinación con lo masculino. Desmond Morris apuntó que en la forja y primera evolución de nuestra capacidad social, en ese tránsito del simio al hombre, el poder creacionista de la mujer fue uno de los motores de estandarización de los primeros clanes o grupos tribales humanos, pues daba cohesión y fortaleza al grupo mediante el desarrollo de profundos lazos emocionales y sexuales; incluso llega a añadir que la evolución de su cuerpo -sus pechos desnudos y bien visibles- tuvo esa función erótica -en la acepción del erotismo como forma de poder- más que simplemente la de amamantar.

La mujer en si misma, es un vehículo de creación absoluto. Es capaz de dar vida a un ser totalmente independiente de su propia individualidad y otorgarle caracteristicas propias, que lo convierten en un ser viable que pertenecerá a un estamento social funcional al alcanzar una deseable madurez. A su vez, la mujer es el equilibrio de la fortaleza ancestral masculina, la perenne energia equilibrante que deposita en la figura masculina la necesaria armonia para crear una unica forma de pensamiento: la perspectiva de vida más universal.

A través de mis fotografias, sobre todo a través de los retratos femeninos, he deseado retratar a la mujer no solo como una forma estética, sino además una manifestación de la composición dual de un universo esencialmente ambiguo. Creo que lo femenino y lo masculino crean en si mismo un simbolo de divinidad que trasciende conceptos y lenguajes, la forma de expresión más absoluta y maravillosa: la razón humanistica del género.


Incluyo, como homenaje a todas las mujeres y hombres que creen la posibilidad de un sincretismo ideologico y conceptual, una pequeña muestra de retrato femenino y los diferentes arquetipos de la mujer.



Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 5:05 PM
0 comentarios


Tuesday, September 19, 2006



Sebastian Flecha de Plata.

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme, tenía que mirarte.

Julio Cortázar


Tengo una profunda necesidad de belleza. Pero eso ya lo sabes. Siento un profundo placer hacia el mérito de la estética, hacia la angustia ambivalente del arco y la silueta de la creación. Podría yacer entre una franja de significados simbióticos y crecer, enhiesta y convencida, en medio del emblema del brillo. A través del arte comprendo el significado del mundo, en el arte he encontrado la respuesta a la pregunta nunca formulada sobre el deseo, la muerte y la vida.

Tal vez, el amor.

El arte sí, un oceáno en penumbras donde navego a ciegas, las manos extendidas, en busca de esa palabra en medio de las sombras. El arte en mi alma, vibrante, vivificante, obscenamente voluptuoso. La pureza y la firmeza, bailando libre, a solas, en mi misma, en medio del circulo que se abre y se cierra.

Tantas voces. Tomo una sola imagen en mi puño. La miro, como una mariposa atrapada entre mis dedos.

Tu.

¿Recuerdas esa pintura que tanto nos llamó la atención aquel día sin nombre y eterno? El martirio de San Sebastian, de Antonio y Piero Pollaiuolo. Ese joven casi desnudo, atado a la parte superior de un árbol seco. Su cabeza alcanza un cielo brumoso, entre grietas de brillo, los ojos entrecerrados, los labios palpitantes en el medio del extásis de la fe. Ah, Sí, San Sebastian. Muriendo poco a poco, atado con firmeza al árbol muerto, pero tan vivo, en ese instante final, tan radiante de belleza.


Como tu, mi amor.

Estuviste tan cerca de la muerte, pero viviste. Estuviste tan cerca de ser solamente la vida en el recuerdo de alguien más. ¿Recuerdas a Sebastian? por supuesto, aquel hombre que fue. Un fragmento de un olor, el sabor de un sonido. Lo hubiese conservado con la desesperación de creer en que tuvo sentido, la belleza y la fuerza en ti. Sí, el luto diminuto. Y el dolor infinito.

Pero estás vivo. Tan vivo como el San Sebastian del cuadro, zaetado por los Romanos, asesinado por convicción. Vivo para reir y llorar de nuevo, vivo para enfurecerte y amarme, para reir y paladear el placer.

San Sebastian, el Santo que nunca murió porque estuvo tan vivo, que fue imposible asesinarlo. Tu, la victima de ti mismo, el moribundo heósforo que renace en el horizonte.

Ah...Sebastian, yaceré en lecho de fuego por ti.

Entre sueños, escucho la música de las esferas celestes. El ritmo inaudito, brusco, gutural. Es como una imagen de Benozzo Gozzoli: colores nítidos, un movimiento ondulante en la voz.

En la edad Media, se decía que cuando un lirio moría, los ruiseñores esperaban su renacimento cantando. Pero tan delicada es la flor que sus petalos nunca renacen sino en sueños. Y por tal motivo, el canto de los pájaros se eleva milagroso en las noches de obsidiana roja del Verano. Una hermosa alegoria del amor, de esa fuerza eterea, una diminuta elipse en medio de un pensamiento. La forma se recorta perfecta, se eleva en si misma, se acerca al sol del espiritu. La locura, esta demencia de manos abiertas, los dedos construyendo la palabra.

Sí, el amor. El viejo cuento de hadas. La magia más antigua de todas. La malvada y poderosa Nyx en medio de una oscuridad tan perfecta que los matices carecen de forma.

A veces, creo que sueño. Un sueño entre voces, tan delicado que podría romperse con la convicción. Te amo y siento que este amor tiene la crueldad que sufrió San Sebastian, muriendo lenta y voluptuosamente frente a un populacho insaciable. Excitante la paradoja, la absoluta carencia de verguenza ante el dolor de creer que el amor es este deseo, este espejismo, este deseo a dos voces, este reflejo inaudito. te amo, mi arrogante, mi altanero martir de sus principios. Te amo y te detesto y en ocasiones la combinación es insoportable. Pero nos une el silencio, ¿No es así?

Sí, soñé amarte, cuando era una niña y creí que el amor era suceptible al análisis. Sí, te amo con la rabia de la desazón y el idealismo del imposible. Y ahora te amo, porque estamos unidos en un momento adustos, de jardines amurallados, en el canto de una virgen negra. Y soy quién bailo para ti, aquí, entre las flores eternas de mi castillo de la memoria. Soy La herejia perfecta, porque nunca tuve nombre, siempre fui como la arcadia subterranea, que se perfila entre las sombras, escribiendo, los dedos llenos de sangre, esta unión definitiva.


Ah, mi caballero rojo, mi ábside. Cruzo el fuego para alcanzarte, me elevo penitente al recordarte entre mis dedos cerrados. Canto, sin voz, con la garganta obsecada de letras y estrellas sin distancia. La medusa maldita, la belleza expúrea.

Ese sueño que fuiste, que eres. Un amor entre sombras, la caída definitiva. La violencia, casi un instante de agonia en un acto de fe.

Y es que solo en ti, me comprendo. Y es que solo en esta cruda felicidad, primitiva, ante una luna tan antigua que solo es mi nombre, ambivalente, soy. Sí, todas las veces. Ah, mi querido, esta voz, este deseo, esta consagración impertinente.

La lluvia cae en mis dedos. Grito de felicidad, de furiosa alegría. Soy, sí, el jardin amurallado, la fuente incognita. Me debato bajo la luz de un sol que solo existe en mi boca. El fuego me colma, me devora, y casi aspiro a una muerte de pura pasión, mientras las lágrimas me ofrecen el consuelo de los tontos.


Uhmmmmmmmm...El deseo puede nacer inóspito, pero volverse violento a medida que mis pasos se alargan y pesputean un baile de imagenes cristalinas.


Nuestra hora está cerca, Caballero rojo, señor de la minima distancia cuántica de mi mente.

Eres quién deseo, eres quién admiro, eres mi rostro en el espejo. Que placer, que intensa sensación descarnada, cuando te miro a los ojos y ansio ese contacto brusco. Tu boca en la mia, esa sensación absoluta y magnifica, tan desgarradora. Tu pierna entre las mias, tus dedos clavandose en mi espalda. Mis dedos en tu cabello, el oro en un ligero gemido. Tu cuerpo se estrecha contra el mio, lo aplasta un poco y retumba en mi oidos el trueno lejano de la carne. Sin matices, sin explicaciones.

¿Recuerdas mi adorado?

Solo el sexo es capaz de crear una comunión real. Que Nadie se equivoque al creer que el amor es sutil o galvánico. El amor es la fuerza de la maldad absoluta y la cansada paciencia. Y te amé, aunque tu no lo supieras, mientras solo era la carne, solo la respiración entrecortada, el sabor de tu lengua torturandome lentamente.

Un solo beso. Y de nuevo en soledad.


Ah, mi pequeño martir de la ley del caos. Creo que nunca has comprendido que mi amor es la más pulcra violencia. Una veta subterranea y mineral que brota en completa libertad. Una grosera otredad de formas inusuales. Porque te amo y desearía tu muerte, podría concebir el odio solo en un instante, gritar de jubilo y ardor. Como esa noche...¿la puedes recordar? A solas, peleandonos, el eterno debate. Te odié y deseé tu muerte, con sincera mezquindad. Una venenosa tragedia en dos actos. Besarte y luego, sentir la furia hervir en mis venas. Te maldije con mi amor, te lo arrojé a la cara. Y quise que fuera para siempre, tu piel marcada por mi odio, este odio que solo es mi amor.

Volviste, aqui, a mi mano. Un beso entre mis dedos. Reíste al besarme, al besar a la niña que fui y a la mujer que soy, a la mujer que podría arrancarte el deseo despiadada y voraz, pero que sueña con entre plumas de estaño. Mi heroe, mi magnifico arrebato.

Mi sebastian, martir. Una flecha de plata clavada en tu garganta.

Te amo.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 9:03 PM
0 comentarios





Anadiomene.

El canto de la lluvia entre mis dedos.

Caminando, bajo un cielo plomizo y de sal, una noche con la edad del tiempo, la indiferencia absoluta del universo sobre mi. Temblando, de frio y temor, de esperanza y alegría. El caos, los puños apretados, los labios entreabiertos saboreando la tonada del viento que sopla contra mi rostro. La realidad se anuncia y muere, solo para volver a vivir, en esta sensación, en el milagro de la tierra nueva y renacida.


Abrazo la oscuridad. Rio y lloro, quisiera gritar pero no lo hago. Prefiero el intenso silencio de la sabiduría. Cierro los ojos, recibo el prodigio, el impensable paradigma: Noches interminables en espera de este segundo, de este rostro entre todos los rostros. Brota de mi la atolondrada felicidad, el ábside de luz rutilante que brilla en todas direcciones a partir de un punto en mi mente. Un gemido, la sensación absoluta de encontrarme suspendida en mis fantasias. Pero es real, indudablemente real, la canción del viento en las palmas abiertas de mis manos, la imagen flotando en mis párpados apretados contra el brillo de mi mente. Frenético, el odio y el amor, la conciencia tremenda y mineral, que la interminable busqueda me ha traído aqui, a esta grieta perfecta y meticulosa en medio de mi castillo de la memoria. Rio, el pecho se llena de este aire que tiene el sabor del agua y del pasado, de mi pasado. Ah, sí, tan viva, tan desesperada viva. La tristeza y la felicidad, un espiral obsceno y casi inabarcable, partiendo de mi, de este ultimo lugar en penumbras dentro de mi alma.


En medio de la incertidumbre, tu.

Bajo la lluvia, tu silueta es casi imperceptible. Un atisbo de plata liquida, palpitante. Radiante el abismo que se extiende entre ambos. Te odié por tanto tiempo, creí que la esperanza era dolorosa por el mero hecho de crecer descontroladamente, de robarme la voz y el miedo, una hiedra devastada por la tormenta en mi espiritu. Y ahora, abro mis manos para tomar las tuyas. Fértil, este deseo voraz y especifico que se construye asi mismo. El cielo retumba con fuerza, se desploma en la voz del tiempo, la lluvia magnifica, un secreto de dioses. Tomas mis manos. El agua nos bautiza, serpenteante entre nuestros dedos. La emoción traspasa la confusión y renazco, la anadiomene de mis sueños, mientras te miro y la paz me inunda, absoluta y cruelmente radiante. El secreto de la magia más antigua de todas, entre ambos, creciendo, haciendose enorme e inabarcable.

Te miro,temerosa e incierta. Un segundo yo indescriptible, o más bien un yo paralelo y más puro se debate en mi interior. La suma del intelecto y las emociones, la verdad más cruda y primitiva. Oceános de tiempo abriendose para ambos, un suspiro bajo este cielo maligno y grandioso. La luz que nace mientras me abrazas, mientras me dejo llevar por una felicidad sin razones, perpendicular, una facultad intima que solo tu y yo podemos comprender.

Solos tu y yo, sí, en este universo cuántico que hemos creado, dioses menores en medio de la satisfacción más profunda.

El beso cerval. Mi boca se abre para ti. El enigma agudo y misterioso que se enrosca entre mi aliento y el tuyo. Me estrechas con energía, un poco de dolor quizás. Un espejo peligroso este abrazo, capaz de de mostrar la oscura manifestación que coincide con nuestro cuerpo, con la forma que se funde en esta lujuria.

El amor, la magnifica y desesperada crueldad de existir para creer, para confiar. Un cálido día, muerto. Las manos entrelazadas. Decididos, a pesar de esta cruda soledad. Un pequeño vacío que llevo en mi seno. Tu brazo en mi cintura, tan apretado. El aroma de un mayo imposible. Muero un poco al mirarte.Y te deseo. Espero por ti. Te deseo con violencia, con crueldad. Belleza, y simple cansancio humano. Mi amor, mi adorado.

Mi caballero rojo.

Ries en voz baja, ante el epíteto infantil. Pero me comprendes. Una locura prístina, recién nacida. Me miras, mientras temblamos bajo la lluvia. La visión platónica de lo que podrá ser y aun no es, el pensamiento discreto del temor que me acompaño hasta ahora. Y este presente de frutos agrios y dulces. Solo la esperanza, mientras reímos bajo la tormenta violenta. La percepción de este momento se hace un cristal donde me miraré en el futuro, donde veré mis rostro convertirse en el reflejo de mis ideas y mis pensamientos, despojada de la máscara de mi temor.

Un beso antiguo e incorporeo. Mi mente es un ágora, un teatro donde el debate muere lentamente en la certidumbre. Que pequeño, tal vez vulgar, es este milagro, el beso y el contacto, casi violento. Maravilloso y terrible, este circulo de pura redención, de aciága busqueda que termina en medio de un suspiro soterrado. Un espacio entre dos ideas, inalcanzable.

La noche que nace en un amanecer incompresible, el día que muere lentamente en tu boca, en esta posibilidad inaccesible, de un brillo insoportable. Apretada contra tu pecho, lucho contra el temor, la profunda angustia y al final, solo suspiro, me dejo llevar por la cálidez de este dolor palpitante bajo la lluvia tibia de una tormenta centenaria.


Abandonados, huerfanos bajo la lluvia. Solitarios, tan tristemente moldeados en temor y en silencio. Te abrazo, te aferras a mi, vulnerables en nuestra sencillez, en la inocencia de creer en milagros cuando el mundo ha sido arrasado por la palabra y la lágrima. Quiero creer, si, deseo hacerlo. Necesito hacerlo.

Lo hago, una humilde bendición en medio de la voz del viento que canta en silencio.

- te amo - murmuro. Temblorosa, cansada, la niña que se convirtió en mujer deseandote, odiante, destruyendo tu imagen una y otra vez. La iconoclasta solitaria, la destructora del simbolo que te pertenece. Te miro a los ojos, un verano antiguo donde mi alma vuela libre y amplia.

Tus labios apretandose contra los mios. No hay palabras, sino la crudeza del contacto, la fuerza lírica del fuego firme y primaveral. Sí, te comprendo, te admiro, te odio, te amo, te temo, te necesito, te comprendo, quisiera huir de este calor, o simplemente morir abandonada a él.

- Mi preciosa soñadora - tus labios apretandose con fuerza en mi frente. La huella de fuego, recorriendome. La lluvia gritando nuestro nombre a un mar olvidado - mi pequeña bruja.

El amor. El inexplicable sueño de generaciones. Me sostiene, nos eleva. Lejos de la percepción.

Ah, amor mio. ¿Es posible encontrar la paz?


Rio bajo la lluvia. Ries conmigo. La invencible vanidad, ¿no es así?. Tantas cosas se han arriesgado y perdido, tantas han muerto. No obstante, sobreviví, a miles de batallas redentoras. Y aqui estas. Junto a mi, una nota discordante en la realidad.


la boca entreabierta. Un trozo del cielo entre mis pestañas. La lluvia muere lentamente, dejandonos a cambio la vitalidad de las sospechas optimistas. Un espiritu ingenioso, el nuestro, una veracidad terrena y remota envolviendonos.


Un silencio.

Solos tu y yo en medio de un mundo diminuto y vital. Sonries, tu mano en mi rostro. El olor de tu ceja izquierda, la firmeza de tu cintura enerva mi piel. Bebo de ti, esa exuberante fuerza y esa discordante nota que podría romper mi serenidad. Pero solo eres tu, ¿no es así? un inmigrante de las ideas, un exiliado de la tierra perdida en medio de la circunstancia.


La desazón silenciosa muere ya.

Una paz de milenos, una paz de sueños y pesadillas, me pertenece.

Soy, la anadiomene, renacida en medio de las ideas y una denodada batalla intelectual.


Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 9:04 AM
0 comentarios


Monday, September 18, 2006


Tulipan Negro.

Despierto.

Estas allí, en la oscuridad. Me vuelvo hacia ti, para contemplarte, un aciago momento robado al fuego de la ausencia. Un pequeño secreto intimo. Tienes los ojos cerrados, pero puedo adivinar por el ritmo de tu respiración la forma de tus pensamientos. Y siento de nuevo odio, amor, la eterna maldición irrevocable. Perdida, abandonada, solitaria en medio de mis pensamientos, pero a la vez tan firmemente aferrada a la paz, a la capacidad ineludible de encontrar esperanza en esta oscuridad tan intima y cristalina. Continuo inmovil, percibiendo la tensión de lo que deseo decir y no puedo. Percibo el olor de tu aliento en el mio. Tu rostro es un grupo de sombras, creando con esfuerzos una imagen en mi imaginación.

Me besas. Avido, voraz, indómito. Un unico contacto, la sensación caliente e insoportable de aferrarme a ti, de odiarte por necesitarte, de amarte simplemente porque la posibilidad de no hacerlo es insoportable. Un abrazo crudo, sin voz y sin nombre, ansioso, primitivo. No hay romanticismo alguno o belleza en la carnalidad, en este deseo instintivo y torpe que brota de ambos como un espejismo errático. Deseo, deseo y deseo. Mis labios abren los tuyos, tu pierna entre la mia, la tensión haciendose insoportable en mi vientre. En ocasiones creo que la vida se encuentra limitada por formulismos sin remedio, por una media verdad moral carente de belleza.Y sin embargo, que sabia y sincera es la carne, la caliente morbidez que extalla en mi interior en todas direcciones a partir de ti. Como desearia no sentir el significado, simplemente aferrarme al hecho fisico de este placer agudo y cerval. Como quisiera, solo besarte, unicamente pensar en el sexo como el fruto consecuente de nuestra particula más simple e instintiva. Pero no puedo hacerlo. Ni tu tampoco. Siento la persistente fuerza que brota de ambos, que nos fustiga hasta dejarnos asustados y vulnerables en medio de una calidez engañosa, una ardiente disciplencia que carece de inocencia. El miedo es un espiral enloquecedor, y en medio de placer cegador, del unico y absoluto dilema, siento paz, porque no hay dudas a pesar de las grieta simple que se abre en mi mente. No hay duda ninguna.


El sexo es arbitrario, impregnado de una urgencia sin nombre, que puede tener miles de rostros y cualquier aroma. Pero cuando el deseo y la carne mitifican una silueta, un rasgo distintivo, pierde por completo esa huella impersonal que lo diferencia y lo caracteriza. crudo y visceral, simple y rotundo, es derrumbarse en valle de gemidos, en un contacto infinito. Solo tu y yo, envueltos en un aroma de voces que se enreda con las convicciones para destruirlas y tal vez, regalarles un nuevo significado. Una posibilidad crasa y circunstancial, un diorama de pensamientos y sensaciones que se unen, en ti.

Te amo.

Te amo en medio de esta noche oscura de la fe, en la tormenta de todas las horas consumidas en ternura y crueldad. Te amo, porque eres capaz de comprender esa región inexplorada en mi mente donde habita la complejidad de la idea. Te amo por la oscuridad y por la luz que rodea la ambición que compartimos, te amo por la vanidad de un objetable principio estético, por el enigma este vinculo inaudito que es nuestro. Te amo por tu valor, por aceptar la muerte como un pequeño evento de la vida, amo tu visión de la noche y de la luna muda, amo tu silencios y tus explosiones de placer. Amo la vida y la muerte en ambos, la trascendencia y la transgresión.

Te amo, porque eres tu.

Y en este abrazo húmedo, en el olor de tu sudor, en el sabor de la pequeña muerte que desciende al rutilante abismo de mis pensamientos, sé que me amas. Comprendo tu amor como esa fragil irisdicencia de tu egoismo, de tu dolor, de tu callada rebeldia. Amo tu arrogancia y la angustia delirante, esa pequeña dimensión de tu imaginación donde habita el ideal y el rayo de la turbulencia. Amo tu sonrisa maligna, y tu mirada penetrante. Es un silencio, ¿ lo entiendes asi ? ¿una anuencia silenciosa y concisa? Tal vez, pero la idea me transporta y sé que a ti también pero..en este el tiempo de los prodigios que comenzamos a vivir, solo es un capitulo apenas esbozado, un crisol roto donde reverbera la pasión.


Ah, un tulipán negro y diminuto esta sensación de triunfo. La creación de un dios aciago y ciego, desprovisto de toda mácula y temor. Inocentes, recién nacidos, temerosos. Tu y yo , desnudos de toda máscara, despiertos en la alborada de una Dairia secreta, aguardando por el día.

Un camino se abre para nosotros, la era de los milagros comienza.

No importa lo que suceda después, este beso, este deseo, esta cópula en tinieblas y certezas, será para siempre.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 1:37 PM
0 comentarios


Thursday, September 07, 2006


En mi Castillo de la memoria.

En el salón con olor a especias, donde María Callas canta eternamente, infinita en cristal y azahares de sueños rotos.








2001: Una odisea en el espacio de Arthur C. Clarke
2010: La Segunda Odisea de Arthur C. Clarke
A través del Rio y dentro de los árboles de Ernest Hemingway
Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain
Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain
El americanode Henry James
Amerika de Franz Kafka
La metamorfosis de Franz Kafka
El proceso de Franz Kafka
El castillo de Franz Kafka
La Granja de animales de George Orwell
Anna Karenina de Leo Tolstoy
Marco Antonio y Cleopatra de William Shakespeare
Hamlet de William Shakespeare
Macbeth deWilliam Shakespeare
La Tormenta de William Shakespeare
El mercader de Venecia de William Shakespeare
Otelo de William Shakespeare
Romeo y Julieta de William Shakespeare
Mucho Ruido y pocas nueces de William Shakespeare
Fantasia de una noche de Verano de William Shakespeare
La vuelta al mundo en 80 días de Jules Verne
Asesinato en la Oficina de Ltd de Jack London
El Otoño del Patriarca de Gabriel García Márquez
Cien años de soledad de Gabriel Garcia Márquez.
El relato de un naufrago de Gabriel Garcia Márquez.
Doce cuentos Peregrinos de Gabriel Garcia Márquez.
El amor en los tiempos de cólera de Gabriel Garcia Márquez.
Crónica de una muerte anunciada de Gabriel Garcia Márquez.
Ojos de perro Azul de Gabriel Garcia Márquez.
Un señor muy viejo con unas alas muy grandes de Gabriel Garcia Márquez.
La cándida Eréndida y la abuela despiada de Gabriel Garcia Márquez.
Banco de Henri Charriere
El Gran sol de Mercurio de Isaac Asimov
El cisne negro de Thomas Mann
El tulipan Negro de Alexandre Dumas Padre.
La casa Desolada de Charles Dickens
Casa Desolada Tomo II de Charles Dickens
Grandes Esperanzas de Charles Dickens
La Tienda de Antiguedades de Charles Dickens
El Baron de Grogzwig de Charles Dickens
Guardavas de Charles Dickens
Grillo del hogar de Charles Dickens
La muerte del borracho de Charles Dickens
Oliver Twist de Charles Dickens
David Copperfield de Charles Dickens
Cuento de Navidad de Charles Dickens
Historia de dos ciudades de Charles Dickens
El armario viejo de Charles Dickens
Para leer al atardecer de Charles Dickens
El pariente pobre de Charles Dickens
El presidente del jurado de Charles Dickens.
El velo negro de Charles Dickens
La historia de nadie de Charles Dickens
Tiempos dificiles de Charles Dickens
Historias de Fantasmas de Charles Dickens
Los hermanos Karamazov de Fedor Dostoevsky
Crimen y castigo de Fedor Dostoevsky
El jugador de Fedor Dostoevsky
La Divina comedia, de Dante Alighieri
El convivio de Dante Alighieri
La vida nueva de Dante Alighieri
El huesped de Alberto Camus
El extranjero de Alberto Camus
La extracción de la Piedra de la locura de Alejandra Pizarnik
Infierno musical de Alejandra Pizarnik
El árbol de Diana de Alejandra Pizarnik
Carrie de Stephen King
Cujo de Stephen King
Cementerio de Animales de Stephen King
El misterio de Salem Lot de Stephen King
Las Cuatro estaciones de Stephen King
Zona Muerta de Stephen King
El retrato de Rose Mader de Stephen King
El coco de Stephen King
Siete cuentos para no dormir de Stephen King
La tienda de las cosas necesarias de Stephen King
Danza Macabra de Stephen King
La carretera Maldita de Stephen King
Eso de Stephen King
La milla Verde de Stephen King
Pesadillas y alucinaciones de Stephen King
En el umbral de la Noche de Stephen King
La Torre Oscura de Stephen King ( los cinco)
El jurado fugitivo de John Grisham
Tiempo de matar de John Grisham
La firma de John Grisham
Nostalgia de Anton Chekhov
Cajón de cuentos de Anton Chekhov
Cristo crucificado de nuevo de Nikos Kazantzakis
El cliente de John Grisham
La comedia de los errores de William Shakespeare
Los cosacos de Leon Tolstoy
El conde de Monte cristo de Alexandre Dumas Padre
El código da Vinci de Dan Brown
Angeles y Demonios de Dan Brown
La conspiración de Dan Brown
Daisy Miller de Henry James
El día del Chacal de Frederick Forsyth
Almas muertas de Nikolai Gogol
El caporte de Nikolai Gogol
La Feria de Sorochinetz de Nikolai Gogol
La muerte de Ivan Ilyich de Leo Tolstoy
Narraciones extraordinarias de Edgar Allan Poe
El Cottage de Landor de Edgar Allan Poe
El hombre de la multitud de Edgar Allan Poe
El diablo en el campanario de Edgar Allan Poe
El Barril de Amontillado de Edgar Allan Poe
Una historia de las montañas Ragged de Edgar Allan Poe
La esfinge Edgar Allan Poe
El Cuervo de Edgar Allan Poe
Doctor Fausto de Thomas Mann
Dracula de Bram Stoker
El cazador de Sueños de Stephen King
Los retadores de Ivan Turgenev
Los nuestros me han enviado de Ivan Turgenev
La muerte de Ivan Turgenev
Los Cantores Rusos de Iván Turgenev
El Este del edén de John Steinbeck
Fausto de Johann Wolfgang von Goethe
Wether de Johann Wolfgang von Goethe
Emma de Jane Austen
Lady Susan de Jean Austen
Sentido y sensibilidad de Jean Austen
Mansfield Park de Jean Austen
La Abadia de Northanger de Jean Austen
El fin del Romance de Graham Greene
Adios a las Armas de Ernest Hemingway
Padre Goriot de Honoré de Balzac
Padres e hijos Ivan Turgenev
Fausto II de Johann Wolfgang von Goethe
Cinco semanas en globo de Jules Verne
Por quién doblan las campanas de Ernest Hemingway
Fundación de Isaac Asimov
Foundación y la tierra de Isaac Asimov
Foundación e Imperio de Isaac Asimov
El jardin del edén de Ernest Hemingway
El general y su laberinto de Gabriel García Márquez
San Francisco de Asís de Nikos Kazantzakis
Los Dioses en ellos de Isaac Asimov
Las Uvas de la amargura John Steinbeck
El Gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald
Las Armas de Navaron Alistair MacLean
Corazón de madre de Graham Greene
Henry VIII de William Shakespeare
Los sabuesos de Baskervilles de Arthur Conan Doyle
Las horas de Michael Cunningham
La casa de la Muerte Fyodor Dostoevsky
El Jorobado de Nuestra Señora de París de Victor Hugo
Yo, Robot de Isaac Asimov
Icono de Frederick Forsyth
El idiota de Fyodor Dostoevsky
La Ilíada de Homero
La Odisea de Homero
La importancia de llamarse Ernesto de Oscar Wilde
El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde
La balada de la cárcel de Reading de Oscar Wilde
De Profundis de Oscar Wilde
Salomé de Oscar Wilde
El Principe feliz de Oscar Wilde
El gigante Egoista de Oscar Wilde
El Ruiseño y la Rosa de Oscar Wilde
Simon el Cirineo de Oscar Wilde
Una casa de Granadas de Oscar Wilde
La verdad sobre las máscaras de Oscar Wilde
Ego te absolvo Oscar Wilde
El abanico de Lady Windermere de Oscar Wilde
El cumpleaños de la infanta de Oscar Wilde
El pescador y su Alma de Oscar Wilde
La Perla de John Steinbeck
Entrevista con el vampiro de Anne Rice
Lestat el vampiro de Anne Rice
La Reina de los Condenados de Anne Rice
El Ladrón de cuerpos de Anne Rice
Memnoch el Diablo de Anne Rice
Pandora de Anne Rice
Vittorio de Anne Rice
Armand de Anne Rice
Merrick de Anne Rice
Sangre y Oro de Anne Rice
El Santuario de Anne Rice
Cántico de sangre de Anne Rice
El sirviente de los Huesos de Anne Rice
Las Hora de las brujas de Anne Rice
Lasher de Anne Rice
Taltos de Anne Rice
Belinda de Anne Rice
Hacia el Edén de Anne Rice
Un grito al cielo de Anne Rice
La trilogia de la Bella Durmiente de Anne Rice
La momia de Anne Rice
La noche de todos los Santos de Anne Rice
El Dueño de Rampling Gate de Anne Rice
El hombre invisible de H.G. Wells
La isla del Dr. Moreau de H.G. Wells
Ivanov de Anton Chekhov
Jane Eyre de Charlotte Brontë
Jornada al centro de la tierra de Jules Verne
Julius Caesar de William Shakespeare
El rey Lear de William Shakespeare
La última tentación de Cristo de Nikos Kazantzakis
Lawrence de Arabia de Alistair MacLean
Lord Jim de Joseph Conrad
Louise de la Valliere de Alexandre Dumas Padre
El hombre de la mascara de Hierro de Alexandre Dumas Padre
Michael Strogoff de Jules Verne
Los miserables de Victor Hugo
Moby-Dick de Herman Melville
Las lunas de Jupiter de Isaac Asimov
La Señora Dalloway de Virginia Woolf
Orlando de Virginia Woolf
Las Olas de Virgnia Woolf
Al Faro de Virgina Woolf
Fin del viaje de Virginia Woolf
Noche y día de Virgnia Woolf
El cuarto de Jacob de Virginia Woolf
Una habitación propia de Virginia Woolf
Los años de Virginia Woolf
Tres Guineas de Virginia Woolf
Viajes y viajeros de Virginia Woolf
Cartas a Mujeres de Virginia Woolf
Momentos de vida de Virginia Woolf
Diario de una escritora de Virginia Woolf
Relatos completos de Virgnia Woolf
El misterio de Edwin Drood de Charles Dickens
Sol desnudo de Isaac Asimov
Narrativa de Arthur Gordon Pym de Edgar Allan Poe
Nicholas Nickleby de Charles Dickens
1984 de George Orwell
El coronel no tiene quién le escriba de Gabriel García Márquez
Cien años de soledad de Gabriel Garcia Marquez.
De amor y otros demonios de Gabriel García Márquez
De hombres y ratoncitos John Steinbeck
El viejo y el mar de Ernest Hemingway
Un día en la vida de Ivan Denisovich de Alexander Solzhenitsyn
Atrapado sin salida de Ken Kesey
Fuera de las Islas Joseph Conrad
Papillon de Henri Charriere
Parpadeo de las estrellas de Isaac Asimov
El informe pelicano de John Grisham
El Hijo de las palabras de Iris Murdoch
La Isla de los Pinguinos de Anatole France
Harry Potter y la piedra filosofal de JK Rowling
Harry Potter y la cámara Secreta de JK Rowling
Harry Potter y el Prisionero de Azkaban de JK Rowling
Harry Potter y el caliz de Fuego de JK Rowling
Harry Potter y la Orden del Fenix de JK Rowling
Harry Potter y el principe Mestizo de Jk Rowling
Animales magicos y donde encontrarlos de JK Rowling
El Quidicth a través de los tiempos de JK Rowling
Madame Bovary Gustav Flaubert
El amante de Lady Chatterley de D.H lawrence.
Los papales de Pickwick de Charles Dickens
Retrato de una Dama de Henry James
Retrato de un artista a un joven de James Joyce
Poder y gloria de Graham Greene
Preludio en el espacio de Arthur C. Clarke
La reina Margot de Alexandre Dumas Padre
La violación de la cerradura de Alexander Pope
Los anillos de saturno de Isaac Asimov
Los Robots y el imperio de Isaac Asimov
Los Robots y el ocaso de Isaac Asimov
Rose para Emily de William Faulkner
De La tierra a la Luna de Jules Verne
Las arenas de marte de Arthur C. Clarke
Lobo de mar de Jack London
La parca de Anton Chekhov
El resplandor de Stephen King
Shirley de Charlotte Brontë
Disparo desde la Luna de Arthur C. Clarke
Siddhartha de Hermann Hesse
El lobo estepareo de Hermann Hesse
Las nieves del Kilimanjaro y otras historias de Ernest Hemingway
El sonido de la furia de William Faulkner
Spartacus de Howard Fast
Las estrellas como cenizas de Isaac Asimov
Paseo bajo el sol de Ernest Hemingway
Cuentos grotescos y arabescos de Edgar Allan Poe
El talisman de Stephen King
Taras Bulba de Nikolai Gogol
el examen de D'Urbervilles de Thomas Hardy
Henry and Junes de Annais Ninn
Corazón Cuarteadi de Annais Ninn
La mujer rota de Simone de Bouviere
Los infortunios de la virtud, Marques de Sade.
Juliette del Marques de Sade
Justine del Marques de Sade
120 jornadas en Sodoma del Marques de Sade
Historias de Tocador del Marques de Sade.
Thais de Anatole France
La historia de O de Pauline Rouge
Regreso a Roslyn de Pauline Rouge
En este lado del Paraiso de F. Scott Fitzgerald
Los tres mosqueteros de Alexandre Dumas
Tres hermanas de Anton Chekhov
La maquina del tiempo de H.G. Wells
El perfume, de Patrick Zuskind
Las piadosas de Federico Andahazi
El Anatomista de Ferderico Andahazi
Tom Jones de Henry Fielding
Deudécima noche de William Shakespeare
20 lenguas de viaje submarino de Julio Verne
20 años después de Alexandre Dumas Padre
Dos caballeros en Verona de William Shakespeare
Ulysses de James Joyce
Tio Vanya de Anton Chekhov
La guerra y la paz de Leon Tolstoy
La guerra de los Mundosa de H.G. Wells
Cumbres Borrascosas de Emily Brontë
Zorba el griego de Nikos Kazantzakis
Una temporada en el Infierno de Arthur Rimabaud
Iluminaciones de Arthur Rimbaud.
Hay que ser absolutamente Moderno, de Arthur Rimbaud.
Poemas saturninos de Paul Verlain.
Las Flores del mal, Charles Boudelaire.
Las nieblas de Avalon Marion Zimmer Bradley
Amistades Peligrosas Chordelor de Laclos.
Los Cantos de Maldoror del conde de Lautremont
Moll Flanders de Daniel Dafoe.
La joven del arete de Perlas de Tracy Chevalier.
El club de la pelea de Chuck Palahniuk
Critica de la razón Pura de Enmmanuel Kant
El anticristo de Friedrich Nieztche
Todos los cuentos de H.P Lovecraft ( si todos, los tengo todos)
No se lo cuentes a nadie, de Jaime Bayle
La mujer de mi hermano de Jaime Bayle
Los amigos que perdí de Jaime Baile
Matar a un Ruiseñor de Lee Harper
Alicia en el país de las Maravillas de Lewis Carrol
Alicia a través del Espejo de Lewis Carrol.
El señor de los anillos ( trilogia completa) de Tolkien
El Silmarillion de Tolkien.
El Hobbit de Tolkien.
Las Cronicas de Narnia de Clive Lewis.
El último Unicornio de Peter S. Beagle.
El coloso de Sylvia Plath
El Fabricante de Ataudes de Alexander Pushking
La Dama de Picas de Alexander Pushking
La tempestad en la nieve de Alexander Pushking
Diario Secreto de Alexander Pushking
La hija del Capitán de Alexander Pushking
La familia de los Vourdalaks de Alexis Tolstoi
El culto Secreto de Algernon Blackwood.
El wendigo de Algernon Blackwood
Luces Antiguas Algernon Blackwood.
Aceite de perro de Ambrose Bierce
Chickmagua de Ambrose Bierce
El caso del desfiladero de Coulter de Ambrose Bierce
Diccionario del diablo de Ambrose Bierce
Golpe de Gracia de Ambrose Bierce
La Sirenita de Hans Christian Andersen
El primero manifiesto Surrealista de André Breton
El amor de André Breton
El Diario de Ana Frank de Ana Frank
Tristal e Isolda, de autor anónimo
Poemas de Gilgamesh de autor anónimo.
La naranja mecánica de Anthony Burgess
La pasión Turca de Antonio Gala
El sabueso de Baskerville de Sir Arthur Conan Doyle
Las aventuras de Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle
Las Brujas de Salem de Arthur Miller
Panorama desde el puente de Arthur Miller
Al otro lado del umbral I y II de August Derleth
El caballero delgado de las manos enguantadas de August Derleth
Matrimonio desigual de Bernard Shaw
Nunca puede saberse de Bernard Shaw.
El Panorama de la ciencia de Bertrand Russel
Problemas de la filosofia de Bertrand Russel
Isis sin velo de Madame Helena Petrovna Blavatsky ( las cuatro partes)
El misterio de la Atlántida de Madame Helena Petrovna Blavatsky
La Doctrina Secreta de Helena Petrovna Blavatsky (las 6 partes)
Breve Antologia Anglosajona de Borges
Introducción a la Literatura Inglesa de Borges
El huesped de Drácula de Bram Stoker.
El Ghoul de C.A Smith
Estirpe de la cripta de C.A Smith
El Golem de Gustav Meyrink
El cartero de Charles Bukowsky
El camino de Jack Kerou
Abraza a la Oscuridad de Charles Bukowsky
Deje de mirarme las tetas, Señor de Charles Bukowsky
Música de Cañerias de Charles Bukowsky
Monstruos Mitologicos de Charles Gould
La trágica Historia del doctor Fausto de Christopher Marlowe
Contacto de Carl Sagan
Accidente ferroviario de Clive Baker
La casa Maldita de Clive Baker
Cuentos sangrientos de Clive Baker
Desgracia de Coetzee
Infancia y juventud de Coetzee
La gata de Collete
La favorita del Inca de Davenat Collete
Las aventuras de Robinson Crusoe de Daniel Dafoe
Diario del año de la peste de Daniel Dafoe.
Reporte minoritario de Phillip K. Dick
La segunda variedad de Phillip K. Dick
El Padre cosa de Phillip K. Dick
La paradoja del comediante de Denis Diderot
La reliquia de Ea de Queiroz
El crimen del Padre Amado de Ea de Queiroz
El retrato del viento de Elena Poniatowska
Observaciones sobre lo bello y lo sublime de Enmanuel Kant
Narraciones de William Wilkie Collins
Uno y el Universo de Ernesto sábato
el Tunel de Ernesto Sábato.
Hombres y engranajes de Ernesto Sábato
Sobre héroes y Tumbas de Ernesto Sábato
Amantes de Eugenio Montejo
La tierra Giró para acercarnos de Eugenio Montejo
La zambullida de Ezra Pound
El arte de la Poesía de Ezra Pound
El crespusculo de los elfos de Jean Louis Fetjaine
El libro del desasoiego de Fernando Pessoa
El papel de la Violencia en la historia de Friederick Engels
Del socialismo Utópico al Socialismo Cientifico de Friederick Engels
El fin de la filosofía clásica Alemana de Ludwig Feuerbach
Bola de Sebo de Guy de Maupassant
Los comentarios Reales del Inca de Garcilaso de la Vega
Creación de Gore Vidal
Duluth de Gore Vidal
Un corazón sencillo de Gustave Flaubert
Educación Sentimental de Gustave Flaubert
Suicidas de Guy de Maupassant
Un Golpes de Estado de Guy de Maupassant
El Horror de Salem de H. Kuttner
El Leviatán de Hobbes
Quién es Zaratustra de Martin Heidegger.
El diario de Briget Jones de Helen Fielding
El diario de Briget Jones "sobreviviré" de Helen Fielding
El Altar de los Muertos de Henry James
El guante de Terciopelo de Henry James
La figura en el tapiz de Henry James
Lugar de Nacimiento de Henry James
La saga Dune de Frank Herbert
Demian de Herman Hesse
Alma de Niño de Herman Hesse
La ruta interior de Herman Hesse
La grandeza y decadencia de Cesar Birotteau de Honorato de Balzac
El decamerón de Bocaccio.
Ultimos poemas de Vicente Huidobro
Arte y politica de Vicente Huidobro
Un mundo feliz de Aldous Huxley
El bebé de Rosemary de Ira Levin
El hijo de Rosemary de Ira Levin
Las esposas de Stepford de Ira Levin
La leyenda del Valle dormido de Irvin Washington
La leyenda del Jinete sin cabeza de Irvin Washington
Rip Van Winkle de Irvin Washigton
El baron Rampante de Italo Calvino
Los vagabundos del Dharma de Jack Kerouac
La pensión de James Joyce
La nausea de Jean Paul Sartre
Las virgenes Suicidas de Jeffrey Eugenides
El guardian entre el centeno de Jerome David Salinger
El hombre que rie de Jerome David Salinger
Desde el Jardin de Jerzi Kosinsky
El aleph de Borges
La memoria de Shakespeare de Borges
Peter Pan de JM Barrie
Peter Pan en los Jardines de Kensington
La taza de Oro de John Steinbeck
Los hechos del Rey Arturo de John Steinbeck
El vampiro de John William Polidori
Gabriela, clavo y canela de Jorge Amado
El evangelio según Jesucristo de José Saramago
Memorial del convento de José Saramago
La muerte de Ricado Reis de José Saramago
El mundo de Sofia de Jostein Gaarden
Rayuela de Julio Cortazar
Simetria interplanetaria de Julio Cortazar
Cronopios y Fama de Julio Cortazar
El rayo verde de Julio Verne
El ocho de Katherin Neville
Los Filosofos presocráticos de Kirk Raven
Aforismos de Leonardo Da Vinci
Fantasmagoria de Lewis Carrol
Lo que la Tortuga le dijo a Aquiles de Lewis Carrol
Ben Hur de Lewis Wallace
Ethan Frome de Edith Wharton
Disputa sobre la tierra y el mar de Dante Alighieri
9 cuentos góticos de Isak Dinesen
La muerte enamorada de Theophile Gauthier
Monstruos Mitologicos de Charles Gould
Eugenio Oneguin de Alexander Pushking
El corsario de Lord Byron
Al cumplir mis 36 años de Lord Byron
Frankstein de Mary Shelley
El principe de Maquiavello
Albertina desaparecida de Marcel Proust
De la imaginación y el Deseo de Marcel Proust
El retrato de los Dragones de Margaret Weis
Opus Nigrum de Margarite Yourcenar
Nuestra Señora de las Golondrinas de Margarite Yourcenar
Alexis de Margarite Yourcenar
El tiempo, el Gran escultor de Margarite Yourcenar
El amante de Margarite Duras
El padrino de Mario Puzo
El último Don de Mario Puzo
La Omerta de Mario Puzo
Los Borgia de Mario Puzo
El principe y el mendigo de Mark Twain
Aline Y Valcour del Marques de Sade
Los crimenes de amor del Marques de Sade
Mientras vivimos de Maruja Torres
La loca de la casa de Rosa Montero
La saga completa de los Reyes Malditos de Maurice Druon
Los lentes azules de Daphne du Maurier
Acoso de Michael Crichton
Parque Jurasico de Michael Crichton
Rescate en el tiempo de Michael Crichton
Estupidos Hombres blancos de Michael Moore
Del sentimiento trágico de la vida de Miguel Unamuno
Niebla de Miguel Unamuno
Sinuhe, el egipcio de Mika Waltari
El Etrusco de Mika Waltari
El arte de la Novela de Milan Kundera
La insoportable levedad del ser de Milan Kundera
Los testamentos Traicionados de Milán Kundera
Los arquetipos de Mircea Eliade
Lo profano y lo sagrado de Mircea Eliade
Antologia politica de Montesquieu
Ethan Brand de Nathaniel Hawthorne
Capitan de Mar y tierra de Patrick O´Brian
El fuego de cada día de Octavio Paz
Tres cuentos eroticos de Mercedes Abad
Las Medeas de Silvia Arazi
Beatriz y los cuerpos Celestes de Lucia Etxebarria
Lucrecia Borgia de Renato Strozzi
Poemario de Virgilio Piñera
Manuscritos de Magdala de Bárbara Wood
Icaro de las Tinieblas de Bob Shaw
Un ambiente extraño de Patricia Cornwell
Las aventuras del Talentoso Señor Ripley de Patricia Higsmith
Poemas de Safo
Vidas paralelas de Plutarco
Electra de Sofocles
Los 9 libros de la historia de Herodoto
La sombra del Aguila de Perez Reverte
El caballero del Jubón de Perez Reverte
Patente de Corso de Perez Reverte
El club Dumas de Perez Reverte
El maestro de Esgrima de Perez Reverte
El oro del Rey de Perez Reverte
Toda la serie de los ejercitos Griegos de Peter Conolly
La esposa del General de Peter Straub
La muestra de Pierre Louys
Fahrenheit 451 de Ray Bradbury
Discurso del metodo René Descartes
Soy Leyenda de Richard Matheson
El diablo en la Botella de Roberth Louis Stevenson
La sombra del viento de Ruiz Zafón
El principito de Saint Exupery
Viaje a la Luna de Savinien de Cyrano de Bergerac
Carmilla de Sheridan LeFanu
El significado de los Sueños de Sigmund Freud
Obsesiones y fobias de Sigmund Freud
Sonetos del amor de Sor Juana Inés de la Cruz.
Solaris de Stanislaw Lem
Maria Antonieta de Stefan Zweig
Una pequeña Historia del tiempo de Stephen Hawking
El amante del Volcan de Susan Sontag
El benefactor de Susan Sontag
Como vivimos ahora de Susan Sontag
El Dragón Rojo de Thomas Harris
El silencio de los Inocentes de Thomas Harris
Hanibal de Thomas Harris
Cantares de la Inocencia de William Blake
El Matrimonio del cielo y del Infierno de William Blake
Selección poética de Walt Whitman
La casa de las Bellas Durmientes de Yasunari Kawabata




Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 2:36 PM
0 comentarios




Corazón Cuarteado de Anais Nin: De nuevo, los interminables diarios de Anais me devuelven al viejo vicio de creer en sus palabras, o al menos considerarlas lo suficientemente profundas para odiarla y amarla a la vez. Un libro que he leído al menos unas docena de veces y que siempre posee un desigual brillo individual. ¿Una pulcra morbosidad? Tal vez.



Henry y June de Anais Nin: Mi historia erótica favorita, la fuente de muchas fantasias sexuales de mi adolescencia. El poder de la palabra cruda y la sensación absoluta que la genitalidad tiene un significado universal.La pasión desencarna y sin nada más que la futilidad del sexo. Magnifico!



Los Detectives Salvajes Roberto Bolaño: Quizá sea un temeridad decir algo así sobre un escritor contemporaneo, tanto esta como '2666' merecen estar en cada biblioteca. Para mi lo mejor de este escritor lo bien que sabe crear atmosfera de intriga y misterio con sus personajes, ya sean Ulises Lima, Arturo Belano, Von Archimboldi o Césarea Tinarejo... Por supuesto no voy a destriparlas, por si alguien todavía no lo lee. Solo diré que hay un capítulo, el 21 de la fragmentada parte central que es mi favorito. Títulado 'Daniel Grossman, sentado en un banco de la alameda Mexico DF, febero de 1993' lo he releido un par de veces despues de terminar y me parece francamente magistral, aunque claro fuera de la trama es impensable que pueda interesar a nadie. En resumen, encarecidamente recomendada!


El Gran Gatsby Francis Scott Fitzgerald: Relectura por meláncolia. Me debato entre la maravilla y una malsana envidia. A pesar de todo mi Fitzgerald predilecto sigue siendo el de 'Suave es la noche' Las novelas cortitas son solo para intelectuales o ratones de biblioteca un poco aburridos. Por supuesto, es obvio que con mínimo 600 páginas se demuestra el temple de un lector! :-p


Diarios 1847- 1894 Lev Tolstoi: Primer ladrillo incomprensible dentro de la divagaciones de un genio con infulas de Patriarca biblico. De un tiempo a esta parte hay momentos en los que me apetece leer diarios de escritores, son bastante amenos en la lectura y se pueden dejar y retomar en cualquier punto, lo cual me parece una ventaja. En cuanto a estos diarios en particular poco que transmitir, como lectura me ha resultado floja algunas frases e ideas inquietantes. Comenzaré el segundo volumen dentro de poco y luego me dedicaré a la ficción tolstoiana en 'Anna Karenina', 'Hadji Murat', 'Ivan Ilich' y 'Guerra y paz'( mis favoritos desde siempre)

Jóvenes Hombres Lobo Michael Chabon: Recopilación de siete cuentos de uno de mis autores predilectos aún con vida, debido a 'las Aventuras de Kavalier & Klay' y sobretodo de 'Jovenes prodigiosos'. Como cuentista mi opinión no ha variado desde que leí 'Un mundo modelo', alguna historia de interés (en este caso la que titula el libro que me parece el mejor cuento) pero la impresión global es que me parece bastante soso ern ocasiones.


Servidumbre Humana W. Somerset Maugham: Debo decir que fue uno de los mejores libros que leí durante mi niñez y el que me produjo mayor impresión. Todavía recuerdo las emociones encontradas que me despertó la narración errática, vulnerable, simplemente magnifica. Novela de aprendizaje: jovenzuelo cojo pasa a ser un hombreton cojo. Diré que lo tiene todo, entretenida, emocionante y con toneladas de momentos lapidarios para enmarcar. A mi biblioteca ideal en el castillo de mi memoria.

Áyax, Las traquinias, Antígona, Edipo Rey. Sófocles: En un inexplicable arrebato comencé a reeler mis clásicos favoritos griegos. Así pues, de una sentada leí el 50% de las obras de Sófocles. El griego es un idioma magnifico para el pensamiento, porque permite una abstracción absoluta. Por horas, me dejé envolver por una sociedad machista, pero absolutamente brillante, el cenit de la razón.


Muertos o algo Mejor Violeta Hernando: Si bien recuerdo haber leído una novela de Ray Loriga y otra de Lucia Etxebaerria, mi desconocimiento del movimiento literario de modernos noventeros españoles es abrumador. Algo que quería corregir y tuve que elegir empezar por una de entre las tres obras que a mi juicio forman el canón de este movimiento: 'Matando dinosaurios con tirachinas' de Pedro Maestre, 'Historias de Kronen' de J.A. Mañas y la primera novela de la catorceañera Violeta Hernando (hubo alguna más?). Me decidí por esta última por que la ví en una biblioteca y me picó la curiosidad, aunque no descartemos que decida convertirme en un pseudo-experto en esta materia. La novela que coge el título de una canción de Chris Rosenvinge es un autentico festival de tópicazos y mitos adolescentes noventeros (que si Lou Reed, The Doors, Nirvana, Iggy pop, Sexo, drogas, desencanto generacional, violencia tarantiniana y road movie beatnick por doquier). En defensa del libro he de decir que se nota que esta escrito por una catorceañera oprimida por la sociedad( seguramente en el chalet de sus padres) pero en esta ocasión es una catorceañera real y no se trata el típico treintañero( o falso adolescente) atascado en todas estos recursos de mierda. El mejor detalle es que una escena del final transcurra en un concierto de Courtney Love, es decir de Hole... no se me ocurre un escenario más genial para plasmar la mediocridad de la generación X (mi generación). Ójala se reedite alguna vez y pueda comprarlo como nuevo para mi colección de libros de culto.


Manual de Caza y Pesca para chicas Melissa Bank: Aquí encuentro una novela muy amena, que solo puedo definir como una suerte de 'Buenos días tristeza' o de 'El bello Verano' de Pavese, actualizadas a los tiempos que corren. He de decir que me ha impresionado y de la que intuyo grandes cosas en el futuro. De momento ya tengo ganas de hincar el diente a su novela de reciente publicación 'Un lugar maravilloso'.

Hotel Savoy Joseph Roth: Por fin me puse con la lectura de una antiquisima recomendación de mi Papá. Me ha parecido una novela excelente, que se une a la larga lista de obras maestras escritas en el primer cuarto del siglo XX (uno de mis periodos literarios predilectos.) Lastima que sea tan corta y me haya quedado con ganas de más.


Trópico de Cancer Henry Miller: Otra relectura e otra de mis lecturas más juveniles. Por alguna razón aparentemente inexplicable me encanta Henry Miller, quizá sea como creo recordar le leí en alguna parte algo parecido a que lo importante de un escritor es que tenga puntuales momentos de genialidad entre toneladas y toneladas de basura. Por alguna razón quiero creer que Henry Miller ha creado de si mismo un mito y una fuerza mayuscula en el más puro y obsoleto concepto.

Ladrón de Orquideas Susan Orlean: La curiosidad me atrajo desde el primer momento que me cruce con la novela que da origen( o algo) a la excelente pelicula 'Adaptation' de Spike Jonze. Y no es una sorpresa reconocer que como el personaje de Charlie Kauffman dice en la pelicula se trata de una excelente novela, pero que yo no creo que trate sobre la belleza de las orquideas sino de lo delirantes que pueden llegar serlos aficionados a estas y lo importante que es tener alguna pasión en la vida. Otra recomendación al canto.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 2:32 PM
0 comentarios





Diosa de Plata.


Atended a las palabras de la Diosa de las Estrellas, el polvo de cuyos pies conforma los cielos, y cuyo cuerpo circunda el Universo:

Soy la belleza de la Tierra verde, y la blanca Luna entre las estrellas; soy el misterio de las aguas, y el deseo en el corazón del hombre.

Alzáos y venid hacia mí.

Pues soy el alma de la Naturaleza, que da vida al Universo. De mí todas las cosas proceden, y a mí deben retornar; y ante mi rostro, amado por Dioses y hombres, permitid que vuestro Ser Divino interior se envuelva en el éxtasis del Infinito.

Que la adoración hacia Mí esté en el corazón de quien se regocija; pues ved que todos los actos de amor y placer son Mis rituales.

Y que de este modo haya belleza, y fuerza, poder y compasión, honor, humildad y reverencia en vuestro interior.

Y vosotros que me buscáis, sabed que vuestro deseo y búsqueda no serán satisfechos a menos que conozcáis el misterio: que si aquello que buscáis no lo encontráis en vuestro interior, jamás lo encontraréis fuera.

Sabed que, para protegeros, he estado con vosotros desde el comienzo; y que soy aquello que está ligado al final del deseo.

En el misterio, la verdad.

En el enigma, la creación.

Canto Ceremonial.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 9:11 AM
0 comentarios


Wednesday, September 06, 2006


Pintura y creación, el viejo arte de la imagen viva.

La técnica y la práctica de la pintura al óleo se basa en la utilización de toda una serie de materiales y utensilios, alguno de los cuales han permanecido casi invariables a lo largo de la historia. Otros se han modificado y perfeccionado considerablemente; pero, en esencia, los pintores siempre han hecho uso de los mismos útiles. Éste es el motivo por el que hoy poseemos un conocimiento muy contrastado y demostrado por la tradición de la diversa calidad y permanencia de los mismos. Conocer los materiales que ofrece el mercado, cuáles son los imprescindibles, cuáles los opcionales, de qué manera deben utilizarse y cómo conservarlos es lo que proponen las explicaciones contenidas en este capítulo. Atendiendo a estos comentarios usted podrá adquirir los conocimientos precisos para elegir los utensilios que mejor se acomoden a sus intereses pictóricos.

Pinceles:

Para pintar al óleo, los pinceles más corrientes usados son los de pelo de cerda. El pelo de cerda es duro y tenso, y proporciona una pincelada expresiva, en la que es posible ver los surcos dejados por la presión de los pelos. Es un tipo de pincel imprescindible para pintar al óleo en general. Para pintar pequeños detalles, los pinceles más apropiados son los de pelo de marta y meloncillo. Todos estos tipos de pinceles se fabrican con tres clases de punta:

1. Pinceles de punta redonda
2. Pinceles de punta filbert (o lengua de gato)
3. Pinceles de punta plana

Los pinceles de punta redonda se usan, generalmente, para pintar trazos, líneas. Los de punta plana (los más comúnmente utilizados) permiten pintar anchas pinceladas o bien trazos si se pinta con el canto. Lo mismo cabe decir de los filbert o "lengua de gato", aunque éstos se acomodan mejor un estilo más dúctil. Tratándose de pinceles de pelo de marta, lo propio es adquirirlos de punta redonda y punta plana.
Para pintar al óleo, el grueso del mechón de pelo y, en general, el tamaño de todo pincel viene indicado por un número impreso en el mango. Esta numeraación va desde el número 0 hasta el 22, aumentando por pares (0, 1, 2, 4, 6, etc)

Espatulas:

Las espátulas son los útiles más corrientemente usados por los pintores. Una espátula es un cuchillo con mango de madera y hoja de acero flexible sin filo.Existen diferentes modelos: terminadas en punta roma, en vértice o en forma de palustre o paleta de albañil
La espátula puede ser utilizada para dos fines esenciales: rascar sobre el cuadro para desprender la pintura todavía tierna, o hacerlo sobre la paleta al final de la sesión para limpiarla de los restos de pintura, y para pintar son aconsejables las espátulas en forma de palustre

LA PINTURA DE CABALLETE: EL TEMPLE Y EL ÓLEO:

Las pinturas de caballete son obras ejecutadas sobre soportes movibles, como son las tablas y los lienzos. Como se deduce de su propio nombre, el soporte se coloca durante la ejecución del cuadro sobre un caballete.

Nuestro conocimiento de las técnicas utilizadas en su preparación proviene de fuentes documentales y de exámenes científicos, pero es incompleta por cuanto el numero de documentos y cuadros que subsisten es sólo una pequeña parte de los que existieron originalmente.

Además, ciertos datos sobre los métodos se consideraban conocimientos comunes, que pasaban de maestro a aprendiz sin que se considerasen dignos de ser registrados por escrito. El examen de un buen número de cuadros italianos de los siglos XIII, XIV y principios del XV ha mostrado que existía una gran uniformidad en cuanto a la técnica y que ésta sigue de cerca los métodos descritos por Cennino Cennini en II Libro del Arte, escrito a finales del siglo XIV.

El soporte utilizado era la tabla, por lo general de álamo. Si se necesitaba una tabla de grandes dimensiones, se unían dos o más planchas mediante una cola de caseína preparada con cal apagada y queso. La tabla se recubría con dos o tres aplicaciones de cola de pergamino de cordero y con frecuencia se pegaba sobre ella un trozo de lienzo con más cola. Sobre la tabla se extendían capas preliminares de gesso grosso, que se dejaban secar y se raspaban hasta dejarlas lisas. A continuación, se aplicaban varias capas de gesso sottile, que también se raspaban después de dejarlas secar hasta que la superficie quedaba absolutamente plana y suave. Los diseños de bajorrelieve (pastiglia) se realizaban sobre el fondo utilizando yeso líquido, que se aplicaba con un pincel pequeño.

El boceto de la pintura se dibujaba primero con carboncillo y luego se reforzaba con pincel y tinta. Se marcaban también en el yeso líneas destinadas a delimitar los bordes de las zonas que había que dorar; estas zonas se pintaban con bolo arménico ligado con clara de huevo; el color rojo de esta arcilla da al oro un tono más cálido. Cuando el bolo estaba seco, se le frotaba con un bruñidor de paño o de piedra. El bolo se humedecía con agua y se aplicaba encima el pan de oro, después de dejarlo secar, se bruñía el oro. Éste se decoraba con diseños, se estampaba utilizando punzones; se barnizaba con pigmentos transparentes como la sangre de drago o se le aplicaban pinturas opacas que se raspaban según un diseño que dejaba visible el oro. El dorado con mordiente, en el que el oro se aplica a una sustancia viscosa que lo adhiere a la pintura, se usó para los diseños de oro de trazo delicado. Cennini describe un mordiente preparado hirviendo aceite de linaza con albayalde, cardenillo y una pequeña cantidad de barniz. El oro de concha, denominado así porque se guardaba en conchas de mejillón, se preparaba ligando oro en polvo con clara de huevo o goma arábiga.

El temple a la goma se utilizó por la calidad de su medio adhesivo; la rapidez con que se secan las pinturas preparadas con el hace necesario que se aplique a pinceladas cortas para dar sombreados. La paleta constaba de una reducida gama de pigmentos: albayalde, negro de humo, tierras ultramarino, azurita, malaquita, terre verte, cardenillo, amarillo de plomo, minio, bermellón y lacas rojas.

Cennini describe cierto numero de tonos que van del claro al oscuro, para pintar los pliegues de las vestimentas. En la mayoría de las obras primitivas italianas, la carne se pintaba con un fondo verde, que podía ser tanto terre verte como verdaccio, que se obtenía mezclando tierras blancas, negras, amarillas, ocres y rojas. Algo del verde se deja traslucir a través de la carne, sobre todo en las sombras. Cennini menciona barnices pero no está claro hasta qué punto estaba extendida su utilización.

LA PINTURA AL OLEO.

La mayor innovación realizada por los pintores flamencos del siglo XV fue la utilización de aceites secantes como medio adhesivo de la pintura. La idea de que Jan van Eyck (1390-1441) fue el inventor de la pintura al óleo procede de Vasari (1511-74) pero lo más verosímil es que aquel pintor perfeccionara un procedimiento tradicional. Desgraciadamente no se dispone de fuentes documentales comparables a Cennini, y el conocimiento que tenemos de los Primitivos holandeses proviene del examen de sus obras y de escritos fuera de los Países Bajos del norte de Europa; Heraclio y Teófilo afirman que en los siglos XI y XII se mezclaron pigmentos con aceites para pintar superficies grandes en muros y columnas. No se sabe que existiera proceso alguno de purificación del aceite, y es probable que la pintura tardara largo tiempo en secar. El Manuscrito de Estrasburgo, del siglo XV. describe cómo se deben hervir los aceites con piedra pómez y huesos calcinados. añadiéndole caparrosa blanca (sulfato de cinc) y dejando secar después el aceite al sol, durante cuatro días. La piedra pómez y las cenizas de hueso precipitan las impurezas, la caparrosa blanca contiene algo de manganeso como impureza, el cual actúa como agente secador, y el sol decolora el aceite e inicia el secado. Es muy probable que tanto Jan van Eyck como muchos de los pintores holandeses del siglo XV dispusieran de aceites con buenas propiedades secantes. También es muy probable que diluyentes tales como la trementina, liquido volátil destilado de la resina se conociesen ya en esta época. La pintura flamenca se ejecutaba sobre tablas, por lo regular de roble, madera abundante en el norte. Las tablas se preparaban con fondos de creta (carbonato de calcio) ligada con cola animal (gelatina). Existen pruebas analíticas de que se aplicaba una capa impermeable de aceite o de cola junto con el fondo para evitar que absorbiese el aceite de las pinturas .


Los cuadros se preparaban con esbozos muy trabajados sobre el yeso, lo que ha podido verse merced a los rayos infrarrojos y en los cuadros sin acabar. La gama de pigmentos era similar a la utilizada en Italia. En los pintores flamencos casi no se encuentra oro; se simulaba usando purpurina dorada. La técnica pictórica dependía de los efectos ópticos creados mediante la elaboración de una minuciosa estructura laminar de pinturas y barnices sobre el fondo blanco.

A lo largo del siglo XV, se produjo una transición gradual de la pintura de temple de huevo al óleo, y de la tabla al lienzo; y sin lugar a dudas, existió una época en la que el temple y el óleo coexistieron; esto podría aplicarse incluso a cuadros individuales en que el temple de huevo se utilizó para dar las primeras capas, mientras que las capas finales fueron realizadas con óleo o con una emulsión de aceite y huevo.

Los pintores del norte de Europa Alberto Durero (1471-1528) y Hans Holbein el Joven (1497/8-1543) parece que adoptaron este enfoque, mientras que en Italia lo hicieron suyo, entre otros, Piero della Francesca (1410/20-92) y Miguel Angel (1475-1564). En este periodo los medios adhesivos se utilizaron de tal modo - por lo regular en capas finas, planas, bastante transparentes - que a menudo es imposible distinguirlos visualmente unos de otros; la identificación precisa de huevo o aceite sólo puede hacerse mediante análisis químicos de muestras de pintura. Tal como se ve en las pinturas inacabadas de Piero della Francesca y de Miguel Angel, los artistas de esta época seguían empleando tablas preparadas con fondos de yeso blanco. Hacían muchos dibujos previos sobre papel y sobre los fondos, en tanto que la existencia de grandes talleres condujo al uso creciente de cartones agujereados, que permitían al artista producir copias o ligeras variantes de las composiciones.

Es probable que Antonello da Messina (c. 1430-79) supiera la influencia decisiva de la implantación del aceite como medio asociado a los hermanos van Eyck (por más que no existe prueba alguna de que el italiano visitara jamás Flandes); el cambio, el periodo que pasó en Venecia (1475-76) influyó sobre la obra, de Giovanni Bellini (c. 1430-1516). Este periodo se distingue por las tonalidades pálidas, y por la utilización de finos barnices que permiten que el fondo blanco se vislumbre a través de las capas de pintura reservando el empleo del albayalde para toques de luz.

La pintura sobre tabla mantuvo su popularidad en Florencia a lo largo del siglo XVI, mientras que en Venecia se hizo cada vez más frecuente el lienzo a causa de las proporciones crecientes de las obras. La primera obra importante de Tiziano, la Asunción de la Virgen (1516-18), retablo de Santa María Gloriosa dei Frari, consiste en una gigantesca tabla formada por el ensamblamiento de varias piezas. Y la Madonna con Santos miembros de la Familia Pesaro (también en Santa María Glonosa dei Frari, Venecia). terminado en 1528, es probablemente la primera pintura sobre tela de grandes dimensiones. A lo largo de toda su dilatada carrera, Tiziano (c. 1488-1576) ejerció una gran influencia y se puede considerar como el primer gran colorista veneciano. Rara vez realizaba dibujos preparatorios de sus obras, que prefería plasmar directamente sobre el fondo haciendo alteraciones con libertad y repintando cuando la obra así lo requería. Sus obras más tempranas se caracterizan por el empleo de zonas planas, bien definidas. cuyos colores contrastaban rotundamente, como ocurre en el caso de Baco y Ariadna, cuadro que se encuentra actualmente en la National Gallery de Londres. La pintura responde a un importante y costoso encargo hecho por el duque Alfonso de Este I, y por consiguiente, Tiziano utilizó la gama completa de pigmentos disponibles. Entre ellos se encuentra el oropimente y el rejalgar, que raramente se encuentra fuera de la pintura veneciana, y usó profusamente el carísimo ultramarino, importado del Afganistán. En esta época no solían mezclarse los pigmentos en una sola capa de pintura, sino que se empleaban puros. Se aplicaban, una tras otra, finas capas y solían acabarse con barnices para producir brillantes efectos de color. En su obra tardía, la técnica de Tiziano se volvió más libre, al tiempo que las pinceladas y la textura del lienzo empezaron a desempeñar un papel más importante.

Con todo, los artistas venecianos siguieron empleando durante algún tiempo los fondos del yeso que reflejaban la luz; este fue el método de Pablo Veronés (1528-88) que pintó con gran libertad sobre la base de diseños previos, a menudo con un fino baño inicial de color.

Muchas de sus obras, de grandes dimensiones, hubo de ejecutarlas sobre varias piezas de tela unidas luego unas a otras, Tintoretto (1518-94), que probablemente estuvo vinculado al comercio de la tintorería, usó una enorme gama de pigmentos entre los que se encuentran algunos propios del tenido, como el índigo. Sus pinturas más tempranas las realizó sobre fondos de yeso, pero al final utilizaba una capa de imprimación de color castaño o negro, compuesta de carbón y aceite, o de raspaduras de paleta, con el dibujo en albayalde. En algunas ocasiones, dejaba visible el fondo, sombras o semitonos, o lo barniz directamente. Si bien existen en todos los casos diseños previos, casi nunca representan la totalidad de la composición y al parecer el artista trabajaba directamente sobre la tela, modificando el dibujo al pintar.

La práctica, seguida a fines del siglo XVI, de aplicar fondos coloreados requería una nueva técnica de pintar luz sobre la sombra, en lugar de sombra sobre la luz. Esto no sólo se hacía más rápido, sino que alentó una mayor variación en los tonos, la opacidad y la transparencia, que se obtenían superponiendo barnices y veladuras en una compleja estructura estratificada.

Cuando se permitió que la textura de la tela contribuyera al efecto de acabado, se obtuvo una pintura que contrastaba fuertemente con la superficie pintada, más plana y decorativa, de las primitivas tablas, y con el acabado semejante al esmalte de la pintura al óleo flamenca.

A lo largo del siglo XVII se popularizó el uso del aceite como medio adhesivo sobre un fondo oleoso. Rubens (1577-1640) desarrolló esta técnica hasta sus últimas consecuencias; este artista ejerció una enorme influencia debido a sus numerosos viajes y al gran número de discípulos que tenía. Rubens solía utilizar tablas compuestas de varias piezas, en lugar de una sola, con fondos blancos, cubiertos por ligeros baños de gris estriado. Ejecutaba el diseño en tonos dorados cálidos y el color local lo aplicaba en veladuras semiopacas, permitiendo que la capa de color subyacente fuese parcialmente visible. Las sombras cobraban ligereza con barnices transparentes, y las luces se aplicaban en un empaste ligeramente más grueso. En las zonas de pintura luminosa aplicada en finas capas donde se transparenta el esbozo más oscuro, se producen tonos medios fríos con una cualidad nacarada. Velázquez (1599-1660) y Rembrandt (1606-69) recibieron la influencia de Rubens, pero, al igual que todos los grandes pintores, crearon variaciones sobre la técnica fundamental. Velázquez aplicaba, algunas veces, una primera mano de rojo o de gris, pero en zonas donde necesitaba una gran luminosidad, como en la carne de La Venus del espejo (1650; National Gallery, Londres), se limitaba al blanco. Las sucesivas capas de pintura se afirman más sobre las veladuras que sobre los barnices. Por lo general, las tablas de Rembrandt tienen fondos de creta y pintura aplicada en manos muy finas mientras que sus telas suelen tener una primera mano de pintura parduzca o gris. Con frecuencia pintaba directamente con color opaco utilizando gruesas capas de albayalde recubiertas por cálidos barnices transparentes.

Los cuadros de Rembrandt poseen una amplia gama tonal y consiguió pronunciados efectos de textura a base de pincel y empaste. También se creyó que Frans Halls (c.1580-1666) pintaba directamente, mezclando colores en la paleta y aplicándolos en una sola capa, pero lo más probable es que trazase un diseño monocromo, añadiéndole sombras, color local e intensidades. Este método, en el que el boceto subyacente era más o menos una versión monocroma y tonal de la obra acabada, se popularizó durante el siglo XVIII.

A partir del siglo XVII existen pruebas de que los artistas recurrían cada vez más a fabricantes profesionales de pinturas y hacia el siglo XVIII se podían comprar lienzos imprimados y pinturas al óleo preparadas y envasadas en bolsitas de piel. En este periodo se produjo asimismo una expansión de la paleta del artista gracias a la invención de pigmentos sintetizados. A partir de 1704, se dispuso del azul de Prusia, que sustituyó a la azurita y al ultramarino, más caros. El azul de cobalto apareció en 1802. A partir de la década de 1750, el amarillo de Nápoles reemplazó a la purpurina amarilla. El ultramarino sintético es de 1828 y durante el siglo XIX se comercializó una amplia gama de colores de cromo, a menudo envasados en tubos de estaño aplastables. Por esto, el artista se ocupaba mucho menos de preparar sus propios materiales, no se familiarizaba con sus características y con frecuencia ignoraba la sólida practica de taller que en el pasado se lograba mediante el sistema de aprendizaje. Se suele juzgar que los siglos XVIII y XIX fueron un periodo de decadencia en cuanto a las técnicas; muchos pintores se entregaron al método académico, algo mortecino de esbozar en sólo gris y abusar de los barnices. Otros, sobre todo Sir Joshua Reynolds (1723-92), experimentaron con materiales inestables o incompatibles, como las ceras, las resinas y el betún.

El siglo XIX contempló todavía otro cambio radical en los métodos de trabajo. Entre los factores que contribuyeron a ello está el movimiento romántico, que alentó el individualismo artístico. Surgió también un interés cada vez mayor en captar los huidizos efectos de la luz sobre un tema, especialmente en los paisajes. lo que puso de moda la pintura de exteriores.

La pintura al óleo utiliza el aceite para disolver los colores. Ha sido la más importante técnica pictórica desde el siglo XV hasta nuestros días. Debe desecharse la noticia de que fuese Van Eyck su inventor, ya que la utilización de esta técnica era conocida desde la Antigüedad, y en las fuentes literarias medievales, como en los tratados del monje Teófilo y de Cennini, se hace alusión a ella. En realidad, lo que hicieron los pintores flamencos del siglo XV fue aplicarla sistemáticamente, contribuyendo así a su consolidación y su difusión, proceso que se realiza entre el siglo XV y el XVI.


TECNICAS BASICAS.

a) El soporte y su imprimación
Se va a considerar en este lugar como soporte de la pintura al óleo la tela o lienzo, aunque también se ha indicado que esta técnica es asimismo válida para pintar sobre pared. Como se vera más adelante, se aplicó también a la tabla, especialmente por la escuela flamenca, pero dado que la tela, como soporte móvil menos pesado, ha permitido el desarrollo y perfeccionamiento de la pintura al óleo, se estudia aquí preferentemente su utilización.

Las telas preferidas para la pintura al óleo han sido las de lino y de cáñamo; el algodón ya presenta una porosidad y sensibilidad higrométrica muy fuertes, y, por su parte, la seda tiende a quebrarse bajo la acción de los aceites. Es muy importante, asimismo. el tipo de tejido de la tela; los venecianos utilizaban los tejidos en espina-pez y los de fuerte granulosidad.

Para proceder a pintar sobre lienzo, hay que disponerlo sobre un bastidor de madera sobre el que se pueda tensar a conveniencia del pintor, para ello este bastidor va dotado de "llaves", es decir, de láminas triangulares que penetran en unas muescas talladas interiormente en los ángulos del bastidor; según se hundan más o menos estas piececillas en sus ranuras el lienzo quedara más o menos tensado.

A continuación, es necesario preparar el lienzo para que reciba la pintura, proceso que se denomina "imprimación". Debe tenerse en cuenta que este proceso es de máxima importancia, puesto que de una buena imprimación depende no solamente la luminosidad del cuadro, sino, en gran parte, la propia duración del mismo, y, en definitiva, la vida de la obra de arte.

Aunque el sistema de imprimación del lienzo utilizado por la escuela veneciana haya llegado hasta la actualidad, hoy día se aconsejan procedimientos algo más complejos, tendentes a obtener los efectos deseados ya expuestos anteriormente.

Siempre se comienza, para proteger el lienzo y eliminar la posible porosidad del mismo, por extender una primera mano de cola (a base de gelatina, de pieles o de caseína), que se corrige o rebaja con amoniaco y glicerina con el fin de evitar la putrefacción de la tela y la rigidez.

Luego se procede a la imprimación propiamente dicha, consistente en aplicar una mezcla de cola dulce, óxido de cinc y carbonato de calcio. Se pueden dar varias capas, bien con el pincel o con la espátula, dejando secar siempre la anterior y rascándola antes de la aplicación de la siguiente. Esta imprimación no debe recubrir el lienzo a modo de placa, ya que entonces no resultaría elástico y se cuartearía. Por el contrario, debe constituir un fondo muy fino.

Cuando se quiere obtener un fondo no absorbente, hay que emplear aislantes a base de barniz, para eliminar la absorción. Se puede hacer mediante una mano muy sutil de cerusa (blanco de plomo) diluido en aceite y esencia, si bien entonces la tela no se puede utilizar hasta su completo secado, que no se consigue hasta pasados vanos meses.

Normalmente, el fondo de la imprimación queda, como se ha descrito en color blanco, puede afirmarse que una imprimación en blanco sienta bien bajo todos los colores. Sin embargo, es posible que al artista le convenga otro color de fondo, por ejemplo el rojo, pero habrá de tener cuidado al elegirlo, calculando los valores y tonos de la pintura que va a realizar. Muchos pintores, como Rubens, han utilizado con maestría la transparencia de la imprimación de color de fondo, que queda reflejada en la propia pintura.

b) Los aglutinantes del color

En la técnica de pintura al óleo se emplean como aglutinantes para la disolución de los colores los aceites grasos, además de esencias (que también ayudan a disolverlos, así como a las resinas) y de resinas (que facilitan el secado de los aceites evitando arrugados y contracciones y dando claridad a los colores).

Entre los aceites grasos vegetales debe destacarse el de linaza, obtenido de las semillas del lino, que es la misma planta que proporciona el hilo para los lienzos; es el aceite más secante. También el aceite de nueces, que se consigue por prensado de nueces maduras, y el de adormidera, prensado de las semillas de adormidera blanca; estos dos últimos tienen la ventaja de que no amarillean con tanta facilidad.

Las esencias no dejan rastro, ya que evaporan absolutamente y proporcionan delgadas películas de color; entre las de origen vegetal destaca la esencia de trementina (destilación del bálsamo de pino), siendo muy apreciada la esencia de trementina de Venecia (obtenida del alerce).

Por ultimo, las resinas pueden ser duras, como el copal y el ámbar, siendo menos indicadas que las blandas, entre las que destacan la almáciga o mastix y la dammar.

c) Aplicación de los colores

El procedimiento pictórico al óleo ha variado considerablemente y puede decirse que de la aplicación de los colores ha dependido en gran parte el resultado artístico en la obra de los grandes maestros de la pintura, cuyos métodos han sido estudiados minuciosamente.

La pintura directa al óleo, o pintura "alla prima", es el procedimiento más abreviado, en el que ya desde un primer momento el pintor trabaja sobre el efecto final del cuadro. Caravaggio, por su poética naturalista, trabajaba así a nivel de preparación, obteniendo casi una pintura acabada y precisa tanto en la forma como en el color, definida en el claroscuro, sombras y reflejos. Esta técnica, si bien exige un gran dominio y una gran experiencia, proporciona una representación inmediata y fresca.

La aplicación del color por capas (al menos, una inferior y otra superior) constituye el procedimiento más antiguo, y se basa en la división del trabajo; en la capa inferior se obtiene especialmente el dibujo (la forma), el modelado con sus luces (el sombreado) y una ligera indicación del color. Esta primera capa se daba incluso al temple en técnicas como las de la pintura flamenca. En la capa superior el artista se entrega directamente a la representación del efecto cromático.

Una de las técnicas más características del óleo es la aplicación del color por veladuras (es decir, pintura por transparencia); se trata de capas tenues y fluidas que van siempre del claro al oscuro. En este sentido hay que entender la frase del Tiziano "svelature, trenta o quaranta! ". Los grandes maestros, como Velázquez o Rembrandt, han sido siempre expertos en esta técnica y en la consecución de sus efectos de luminosidad.

d) El barniz final

Una vez terminada la pintura, y convenientemente secada, como mal necesario se procede a dar una capa de barniz protector.

Hay que tener en cuenta, no obstante, que el barniz sirve, además de este, para otros usos. En primer lugar, se puede añadir a los colores, que se convierten así en más brillantes y sólidos; también se puede utilizar para separar dos capas de color, impidiendo de esta forma que el aceite de la capa superior pase a la inferior.

Como barniz final, se aplica con pinceladas paralelas en dos o tres pasadas ortogonales sobre la pintura, y debe formar al secarse una película protectora transparente. Hay que evitar los barnices duros y oleaginosos, porque amarillean, se vuelven pardos y además son difíciles de eliminar.



Evolución histórica de la pintura al óleo: de los flamencos a los venecianos

La escuela flamenca del siglo XV, desde Van Eyck, se caracteriza por la aplicación sistemática de pastas coloreadas que tenían como base el aceite y la resina. Los colores se disolvían en aceite de linaza o de nueces; en caliente se le añadían resinas duras (ámbar o copal) y por medio de los aglutinantes—en cantidades y calidades diversas—se podía regular la velocidad de secado de la pintura, permitiendo de esta manera un trabajo lento o rápido, según interesase. La distinta dosificación de disolvente proporcionaba, por un lado, la utilización de tintas fluidas y transparentes, aplicadas por medio de veladuras para obtener las luces (mediante la transparencia del yeso del fondo), para sombrear delicadamente, o para matizar el color del fondo; por otro lado, con escasas dosis de disolvente se podían obtener pastas densas que servían de fondo o acentuaban resaltes . (...)

Los venecianos, por su parte, utilizaron durante los siglos XV y XVI unas resinas más suaves, en lugar de las duras empleadas por los flamencos, y unos aceites más depurados. Llegaron así a evitar la necesidad de la tabla, que como soporte de la pintura resultaba más pesado y rígido que la tela. De este modo se producía una liberación de los condicionamientos técnicos artesanos, la facilidad con que el pintor podía disponer de los colores y de la tela, es decir, de los materiales para pintar, favoreció no sólo la difusión y traslado de la pintura, sino la propia promoción social del artista: en efecto, arrinconados los procedimientos artesanales, adquiría una mayor importancia el magisterio personal de la mente (idea) y de la mano (toque). La obra dejaba ya de ser preciosa por si misma, es decir, por su consistencia material, y se apreciaba únicamente por su autor. De otro lado, el nuevo soporte, la tela, por su ligereza de peso y comodidad de embalaje, hizo posible un mayor numero de encargos artísticos y un mayor consumo de las obras de arte.

Pero la innovación veneciana no se detiene en la sustitución del soporte y perfeccionamiento de la técnica al óleo (con el consiguiente abandono de la técnica mixta de temple para la capa inferior y de óleo para la superior de la escuela flamenca), sino que cambia también el sistema de aplicación del color. La pintura flamenca había buscado, como hemos visto, la transparencia y la luminosidad mediante el sistema de finas veladuras. Los venecianos, en cambio, introducen una ejecución más directa, de mayor rapidez; frente a las superficies pulidas y permeables a la luz de la. pintura flamenca, comienzan a interesarse por aplicación de colores rugosos y pastosos y pinceladas fuertes y densas, lo que permite apreciar ya el toque personal del artista. Más que la transparencia se busca la reflexión del color. Con el Tiziano se renueva la grafía pictórica; las pinceladas aparecen nítidas y la luz coincide incluso con el relieve del toque. Esta técnica va a ser ya la que se utilice en el periodo barroco.



¿Quién inventó la pintura al óleo?

Juan Van Eyck, pintor flamenco, nació en 1370 y falleció en Brujas en 1440 (siglo XV); fue quien descubrió la pintura al óleo, siendo protegido por Felipe el B. Bueno. Con anterioridad a dicho invento, los pintores utilizaban tablas de álamo blanco o tela, sin otros colores que los del temple- imprimación con agua-cola y yeso, utilizando como aglutinante y medio el huevo -; según el método introducido por Cimabue, en 1250 (nació hacia la mitad del siglo XIII, en Florencia, y falleció en 1302); sin embargo los artistas sabían que cuando se trabajaba al temple, las obras carecían de cierta gracia, y seducción del colorido, que hubiesen logrado si conocieran una técnica que facilitara la fusión de los colores; pero aunque muchos intentaron descubrir algún método semejante, nunca dieron con un buen método de trabajo, por mucho que usaran barniz líquido y otras clases de colores mezclados con el temple; y que fuese posible lavarlas sin sacarles el color; el mismo deseo lo tenían los pintores fuera de Italia.

Ocurrió que estando las cosas en tal situación, trabajaba en Flandes, Juan de Brujas (Van Eyck), este se puso a probar diversas clases de colores y como le deleitaba dedicarse a la alquimia, preparó muchos aceites para hacer barnices, poniendo una tabla a secar al sol, la cual cuarteó, y viendo el daño producido por el calor, resolvió encontrar el medio de solucionarlo, secando a la sombra y luego de realizar muchos experimentos con sustancias puras o mezcladas entre sí, encontró finalmente que el aceite de linaza y el de nuez, eran los más secantes. Estos, pues, hervidos con otras de sus mezclas, produjeron el barniz que él y todos los pintores habían deseado largamente. Luego vio que si se aglutinaban los colores con esta clase de aceite, les daba una gran solidez y que, secos, no sólo no temían al agua, sino que se volvían muy intensos y brillantes de por sí; sin necesidad de barnizarlos. Y lo más maravillosos era que se mezclaban infinitamente mejor que al temple.

Durante algún tiempo, Juan no quiso que nadie lo viera trabajar, ni enseñar a ninguno su secreto; pero al envejecer lo confió a su discípulo Rogelio van der Weyden. Mas aunque los mercaderes compraban sus obras y el invento se había difundido no sólo en Flandes, sino en Italia, no se conocía el método de ejecutarlas, y el misterio fuera de Flandes nunca fue descubierto durante largos años.

Antonello da Messina (nació a principios del siglo XV en Mesina y falleció en 1479), muy diestro en su oficio de pintor y habiendo sabido que al rey Alfonso I de Nápoles, le había llegado una tabla pintada a óleo por Juan, él como muchos otros pintores, fue a verla y alabarla, pues se podía lavar y resistía cualquier golpe; así es que cuando consiguió verla, tuvieron tanta influencia en él la vivacidad de los colores y la belleza y armonía de aquella pintura, que olvidando cualquier otro asunto o pensamiento, se fue a Flandes; y llegando a Brujas, con obsequios de dibujos italianos se hizo muy amigo de Juan, a tal punto que por consideración a Antonello, ya anciano, consistió en que éste viera como procedía para pintar al óleo; y no salió el italiano de dicha ciudad, antes de haber aprendido muy bien el método que tanto deseaba conocer. Habiendo muerto Juan poco después, Antonello volvió a su patria y dio al mundo participación en tan útil, bello y cómodo secreto.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 12:00 PM
1 comentarios




Algunas frases que vale la pena recordar:


Los obstáculos son esas cosas que las personas ven cuando dejan de mirar sus metas.
E. Joseph Cossman.

Los ojos de los muertos se cierran cuidadosamente, con no menos cautela deberíamos abrir los ojos de los vivos.
Jean Cocteau. Escritor, pintor y director de cine francés.

Los ojos son el punto donde se mezclan alma y cuerpo.
Christian Friedrich Hebbel. Dramaturgo alemán.

Los ordenadores no van a pervertir la escritura, porque es la mano del hombre la que escoge cómo y qué va a escribir.
Dereck Walcott. Poeta de Santa Lucía ( Caribe )

Los pacifistas son como ovejas que creen que el lobo es vegetariano. Yves Montand. Cantante francés.

Los padres deberían darse cuenta de cuanto aburren a sus hijos.
George Bernard Shaw. Dramaturgo irlandés.

Los partidos políticos sirven para mantener a cada uno bajo vigilancia permanente del otro.
Henry Clay. Político EE.UU.

Los pecados escriben la historia, el bien es silencioso.
Johann Wolfgang von Goethe. Poeta alemán.

Los peores embusteros son los propios temores.
Rudyard Kipling. Escritor británico nacido en Bombay.

Los pequeños actos que se ejecutan son mejores que todos aquellos grandes que se planean.
George Catlett Marshall. Militar y político EE.UU.

Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de veras hacen algo no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen.
Johann Wolfgang von Goethe. Poeta alemán.

Los periódicos son los archivos de las bagatelas.
Voltaire ( François Marie Arouet ) Filósofo y escritor francés.

Los periodistas deben criticar, pero no azotar a nadie.
Luis Herrero. Periodista español.

Los perros sólo ladran a quienes no conocen.
Heráclito de Efeso. Filósofo griego.

Los personajes universales, perfectamente conscientes de su inutilidad, son necesarios para calmar la conciencia colectiva.
Alfonso Guerra. Político español.

Los placeres raros son los que más nos deleitan.
Epicteto de Frigia. Filósofo latino.

Los placeres son como los alimentos: los más simples son aquellos que menos cansan.
Joseph Sanial-Dubay. Escritor francés.

Los pobres que tienen esperanzas inquietan a los poderosos. Jon Sobrino.

Los pobres se jactan de sus gastos, y los ricos de sus economías.
Abel Bonnard. Político y escritor francés.

Los poetas son hombres que han conservado sus ojos de niño. Alphonse Daudet. Escritor francés.

Los políticos honrados se quitan de en medio cuando cae sobre ellos la sospecha.
Antonio Gala. Dramaturgo, narrador, periodista, ensayista y poeta español.

Los políticos son como los cines de barrio, primero te hacen entrar y después te cambian el programa.
Enrique Jardiel Poncela. Literato y dramaturgo español.

Los postulados son definiciones disfrazadas.
Jules-Henri Poincaré. Matemático francés.

Los premios sirven para mirarlos cuando estás deprimido.
Javier Bardem. Actor español.

Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario.
Arthur Schopenhauer. Filósofo alemán.

Los progresos de la medicina son gigantescos. Ya no estamos seguros de nuestra propia muerte.
Hermann Kesten. Escritor alemán.

Los próximos cien años serán un período de transición entre la actual tecnología del metal y el silicio y la tecnología del mañana de enzimas y neuronas.
Freeman Dyson. Físico inglés.

Los pueblos felices no tienen sociología, tienen costumbres, instituciones y leyes.
Monnerot.

Los que aprueban una opinión, la llaman opinión; pero los que la desaprueban la llaman herejía.
Thomas Hobbes. Filósofo y tratadista político inglés.

Los que de corazón se quieren, sólo con el corazón se hablan.
Francisco de Quevedo y Villegas. Poeta, dramaturgo y narrador español.

Los que dejan al rey errar a sabiendas, merecen pena como traidores. Alfonso X el Sabio. Rey de Castilla y León. Poeta y escritor.

Los que emplean mal su tiempo son los primeros en quejarse de su brevedad.
Jean de la Bruyère. Literato y moralista francés.

Los que están siempre de vuelta de todo son los que nunca han ido a ninguna parte.
Antonio Machado. Escritor español.

Los que llevan condecoraciones son como las tiendas de poco género que todo lo exhiben en el escaparate.
Santiago Rusiñol. Pintor español.

Los que matan a una mujer y después se suicidan debían variar el sistema: suicidarse antes y matarla después.
Ramón Gómez de la Serna. Escritor español.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 11:37 AM
0 comentarios




Un poco de Alegoría:

Los arcanos menores:

Para la Antigua Religión, los arcanos menores también se relacionan con las Diosas y su influencia energética. Para esta visión del tarot, el maso se divide en cuatro palos, cada uno de los cuales se relaciona con cada uno de los elementos de la naturaleza - tierra, aire, agua y fuego -, asi como con una diosa en particular y su mito.

Las cartas están enmarcadas con un motivo diferente para cada palo, que reflejan los colores y las cualidades del elemento con que se relaciona. En lo que a la diosas respecta, las Copas hablan de Venus, diosa romana del amor; Isis, la gran diosa egipcia que representa el viaje de la pérdida y la redención, se relaciona con las espadas; los pentáculos se corresponden con Lakshmi, diosa Hindú de la prosperidad y los Bastos de Freyja, diosa escandinava de la creación y la belleza.

Este es el resumen de los Arcanos Menores:

Palo: Copas.
Elemento: Agua, la Luna.
Cualidad: receptividad, creatividad, fertilidad, la Divinidad femenina, relaciones personales, familia.
Diosa: Venus, la Diosa Romana del amor.

Palo: Bastos.
Elemento: Fuego, el sol.
Cualidad: Creatividad activa, lo masculino, inspiración, energía, comunicaciones, nuevos emprendimientos.
Diosa: Freyja, diosa escandinava de la creatividad y la belleza.

Palo: Espadas.
Elemento: Aire, sal.
Cualidad: Intelecto, discernimiento, podar para crecer, introspección.
Diosa: Isis, diosa egipcia de la fertilidad.

Palo: pantáculos.
Elemento: Tierra, oro.
Cualidad: bienes materiales, negocios, prosperidad, fertilidad, resultados y realización.
Diosa: Lakshmi, diosa hindú de la abundancia, la fortuna y la prosperidad.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 9:32 AM
1 comentarios


Tuesday, September 05, 2006

Oráculo de Opalo.

El ópalo es una piedra a la cual se le han atribuído tradicionalmente cualidades mágicas. En Babilonia, se creía que potenciaba la sexualidad del hombre y acostumbraba a obsequiarse a los celebrantes de los "Hieros gamos" durante las festividades de fertilidad. Más tarde, cuando fue llevada a Europa, Reinas y reyes llevaron el extraño brillo del ópalo en sus coronas y cetros. El secreto de su brillo ambiguo, entre étereo y a la vez, inexplicablemente carnal, dió origen a gran cantidad de leyendas y devaneos. El Ópalo, y su cristal de brillo lunar, avivó la imaginación popular durante siglos.

Para la Antigua Religión, el ópalo simbolizó un vinculo entre la luna y la tierra. Según la ancestral tradición, de la luna brotó un rayo de luz plateada, que chocó contra la tierra, creando un cristal tan firme y brillante que se llamó "Okergaer´op" o "Lágrima de la Diosa" en gaélico escocés. Se contaba también que las brujas llevaban el ópalo como simbolo de su union con lo divino y lo carnal, el vinculo entre la tierra y el infinito. Se decía que el "Jinete de la luna", ( un ser mítico emparentado directamente con los primero concepciones sobre la iconografia entre el Dios de la luz y Diana que luego se transmitirian oralmente con el nombre de" Libro de Aradia" ) , había obsequiado a la sacerdotiza de la primera tribu de brujas, un ópalo en señal de amor y fidelidad. Traducido directamente del libro de Deer, la leyenda cuenta que "Ende´moine gaelach - el que bajó de la luna - entregó una lágrima de la Diosa, en prenda a la bruja, para que pudiera reconocerle y encontrarle de nuevo en la oscuridad del mar de los tiempos". En recuerdo de los antiguos tiempos y al vinculo profundo entre las brujas y la fuente de sabiduría universal, en cada esbath se celebra la unión entre las fuerzas de la tierra y el destello de la luna, en en el corazón de la energía y el silencio del enigma. El oráculo del ópalo, consagrado a la motivación creacionista más poderosa: el amor.

A la luz de la luna, dentro de un círculo de fuego, se consagró el nombre de la Diosa.


Hoy, la nueva generación de la estirpe, eleva aun sus voces para llamar a los espiritus del tiempo. El tiempo ha transcurrido, pero la Madre Tierra aun reclama a su descendencia, el brillo Eterno de la Diosa aun esta vivo. Las brujas modernas, las que llevan el legado de sus ancestras en silencio, ocultas bajo el rostro del jovenes mujeres, continuan elevando los brazos hacia el brillo de la luna llena, para cerrar y abrir el círculo: interminable, maravilloso, indetenible. El ópalo como el simbolo del pasado y del futuro, unidos en una noche repetida una y otra vez a través del tiempo.



Levanto el rostro a la tormenta. Sueño y anhelo con la misma fuerza, soy el poder de mi propia mente y voluntad. Crezco y renazco en la posibilidad de mi voz, de mis pensamientos que son una armonía disonante y maravillosa. Bailo, me elevo, el vuelo errático del dragón rojo. Soy el fuego en la furia y el odio poderoso. Soy el deseo que arde y crece, soy la desazón que nace en mi necesidad.


Soy, ahora, bajo la luna llena, la promesa.

La necesidad, la belleza.

Ansio, soy. Me elevo.


Renazco en fuego blanco.

Un ouroboros cenital.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 9:06 PM
1 comentarios




En el silencio.


El silencio.
Un silencio sin mácula, Ominoso, como el que precede a un grito. Espero, de pie, entre las sombras, disfrutando de la absoluta quietud, de este deseo que cobra fuerza a medida que el tiempo se alarga, se hace insoportable la tensión, insostenible la grieta en la imaginación. Pequeña, diminuta, una pequeña rasgadura en el lienzo transparente de la razón. Espero, con los puños apretados, el corazón palpitándome con rapidez. El aliento, un gemido circunstancial entre mis labios.

Me miras.
Podría creer en ese atisbo de miedo que encuentro en tu mirada si te conociera un poco menos, si en realidad, la realidad fuera este instante suspendido entre una ciénaga de sombras abiertas. Atado. Tus muñecas, tan apretadas que puedo sentir en mi piel la cruel presión, el dolor rasposo y suculento que resbala por tu cuerpo con lentitud, una densa gota de placer delineando una antigua boca. Humillado, tu cabeza forzada a rendirme una devoción exacta. El alfiler del deseo, incrustado en tu costado, tan firme y definitivo que no hay descanso para el brillo profano con el que continúas observándome sin parpadear.

Deseo, ¿No es cierto? No hay dolor real, no hay vergüenza o real angustia. Solo esta lascivia primitiva y pura, carente de cualquier racionalidad. Desvalido, aquí, a mis pies, temblando de ansiedad e impotencia. Tomo una bocanada de aire, poder, aspiro su olor. Tu pretendida Vulnerabilidad es solo una ilusión fragmentada, puedo advertir la cólera que te carcome, la furiosa resistencia al instinto que te provoco. De pie, ante ti, me pregunto si puedes comprender la belleza de esto, la secreta dulzura de este ritual que solo tú y yo apreciamos realmente. El cuero negro, la habitación cargada de pequeños hábitos de la memoria: el terciopelo, la seda, la muselina, la madera cara que desprende un exquisito olor. Y tu, otro objeto más, con significado propio en medio de los devaneos de mi mente. Tu, el hombre, tu virilidad sometida, hábilmente reprimida.

El taconeo de las botas en la oscuridad. Metal contra madera, un suspiro secreto cuando me deslizo lentamente, señorial, dueña del único un universo donde puedo encontrar respuestas a mis ambiciones. Caótico, desesperado, la voluntad tan viva, tan sutil. El juego de sonidos y sombras.

Levanto tu barbilla con mi látigo. Forcejeas, te resistes. Me inclino hacia ti. ¿Puedes percibir mi determinación de derrumbar la última palabra? El metal reluce en la oscuridad, las cintas de cuero, mórbidamente tirantes, poseen una armonía propia, una refinada cadencia al ritmo de tu respiración. Tus sienes palpitan, el sudor te cubre, ah, y esa devoción dispareja, ese odio que no es más que amor, que es simplemente lujuria, espera por mí, espera por el toque justo que desatará la conflagración. Sí, un diminuto misterio, esta agonía sedosa que se desliza en la punta de mis dedos.

Caballos volando al viento. Una verdad a medias, repetida mil veces. Dos extremos que parecen reconocerse. El deseo me invade con una gran llamarada que lo destruye todo, elevándose desde mi vientre. Suspiro, el corset aprieta deliciosamente mi vacilación, obligándome a la arrogancia, a esta estatuaria disciplina donde el prejuicio es solo un sueño de la razón.

Levanto la muñeca. Veraz, preciso, cortando el aire, abriendo cualquier determinación incompleta. Mis labios entreabiertos. Las botas apretándome con crueldad los muslos torvos. La tensión en la espalda cuando extiendo el brazo. La respiración agónica, los músculos sometidos a mi voluntad. Se abre el deseo en mi imaginación.

No dejas escapar ni un solo quejido mientras te azoto. Una y otra vez, mi brazo se abre en un arco brillante y desigual. Y te sometes a mí, te sometes en tu mirada violenta y personal, clavada en mis ojos. En tus labios que se aprietan para soportarme, ignorando esta voz de cuero que te dedico sin pausa. Ríndete a mi, déjame vencerte y conseguir el alivio. Claudica, solo necesito un solo suspiro enervado, tu pasión redimida como en un gran estallido de luz.

Silencio.

Solo silencio.

El único sonido es el de mi brazo, el del látigo ardiente devorando con avidez esta sensación, esta brutal orquídea de sangre y fuego que nos azota a ambos. ¡Te deseo, con furia, visceral, sin control! Deseo la curva de tu mejilla alzada a la luz de las lámparas, deseo el arco tenso de tu cuello, desafiante, el sudor en tu piel enrojecida, tu erecta quietud entre gemidos que no puedo escuchar. ¡Pero el dolor no te debilita…te fortalece! Te recrea, te arroja a un abismo indefinible, donde la voracidad es solo una gota de sudor, resbalando por tu sien, recreándose en tu furiosa resistencia.

Me detengo.

Solo tu voz, este deseo, esta implacable necesidad del silencio de nuestra piel

Soy, tan viva, tan absoluta. Eres, me perteneces, absolutamente maligno y magnifico.

Un deseo, concreto y precioso, como el hilo de fuego de suspiro de agonía.

El amor entre la locura.

Un ardor en muerte y paz.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 8:59 PM
0 comentarios


Monday, September 04, 2006

Un poco de Alegoría:

Carta Tradicional: La Torre.
Diosa afín: Las Wawilak
Palabras Clave: Confusión, dificultades, liberación.



Durante la Era de los Sueños, una época mítica en la que los dioses y diosas aún vivían en la tierra, las Wawilak, dos diosas aborígenes provenientes de Australia que además eran hermanas, accidentalmemte contaminaron la charca sagrada de Yurlungur, la Gran Serpiente del Arco Iris, una única gota de sangre menstrual. Como respuesta, las lluvias calleron con furi y la charca se inundó. Las dos hermanas cantaron sin cesar, esperando apaciguar a la serpiente y al mismo tiempo para proteger a sus bebés recién nacidos, pero Yurlungur emergió de las aguas y se tragóa ambas deidades y a su hijo de un solo bocado.

Agobiadas por la oscuridad, el miedo y la culpa, las hermanas Wawilak se echaron a llorar dentro del vientre de la serpiente, hasta que resurgieron de la boca del animal para volver a la luz. Como diosas y madres, Las Wawilak simbolizan la fuerza interminable de la vida presente en todas las mujeres, un vigor que nadie puede oprimir durante demasiado tiempo.

Significados: Sensación de agobio u opresión a causa de ciertas circunstancias y emociones. Depresión. Al igual que las Wawilak, la "luz" ha abandonado tu vida; estás esperando dejar la oscuridad. Un nuevo comienzo tras un doloroso final puede haber modificado tu visión del mundo. Una pausa antes de pasar a una nueva etapa de la vida.

Invertida o débilmente posicionada: A pesar de que tu situación puede ser agobiante o intimidatoria, fuerzas ocultas se disponen a transformar las cosas para mejor. Se paciente y ten confianza.


Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 9:33 AM
0 comentarios


Friday, September 01, 2006



Luciferiana


Creando
Dando vida
Luz, la luz purificada en un gruta disecada
¿es posible la bondad?
El árbol del bien y el mal
equilibrado
incierto
el primer asesinato, la tierra reclamando a su hijo
veridica la unica caída
el átomo amorfo. Un instante de silencio
El don de la Risa
Dumas, muerto entre los ojos entrebiertos
la historia
el enigma etéreo
Creo, si, creo en mi piel hambrienta
en las piernas abiertas
en la grito de la creación final
deseo la carne
deseo la dicha
quiero la verdad
Muero y vivo en el grito del mal.


Soy
el semental rigido
el caudal ilusorio
soy la pregunta
la interrogante necia


Existo
en la frígida dulzura
la mitologia olvidada
La pregunta
¿la coherencia?
simplemente
Un espacio de luz entre dos oscuridades
Soy.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 6:44 PM
1 comentarios








Soñando, tal vez.

Te escucho reír, veo tu imagen en el espejo. Un suspiro entre dos universos probables. Descanso, la noche apoyada en mi ventana, entre flores rojas y negras. Puedo sentirte, tan cerca, tu olor, inconfundible, el aroma de un veneno magnifico y ancestral. El sabor metálico de los sueños, enredado en mi lengua. Y tu, recreando el placer, bebiendo incansable de la muerte y de la vida. Un Mito ferviente, hermoso y agudo, un demonio carnal. Una carcajada helada, el contacto primigenio. El deseo, el deseo inabarcable para la razón. El enigma, un arco inflexible en las sombras.



Me agito entre sueños. El cabello acariciandome el rostro, el viento pausado que entra por la ventana entreabierta. La mano extendida sobre la almohada, palpa la pesadilla. La mejilla húmeda de lágrimas, en la agonía, en la necesidad. Un gemido, los ojos entreabiertos. La oscuridad. Duermo de nuevo, hundida en el temor, cayendo desnuda de máscaras y pensamientos en el abismo oscuro de la imagen habitual. Esta vez soy yo la que caigo, la que me desplomo rapidamente en el horror y la confusión. Me niego a gritar, el cuerpo contraído en la determinación. Me cubro el rostro y entre la penumbra, solo percibo la voz cavernosa de la soledad.



Tu mano. Tan real. Me aferra de la muñeca. Floto a la deriva, entre el sueño y el mundo de los objetos y conceptos que se levanta a mi alrededor. El abismo a mi alrededor se hace impenetrable. Podría desplomarme en él con facilidad. En mi pensamiento, mi vida transcurre en una cotidianidad imposible. La calle de luz, el árbol de la memoria, mi rostro en un espejo, mis dedos aferrando el lapiz. Miss Dalloway, entre mis manos, por un instante. El lente de la cámara abriendose al mundo. El olor del viento, mis manos elevandose en las palabras. Todo sí, en un instante sobrecogedor. Parpadeo, confusa. Me aferro a tu mirada, al brillo cegador de tu cabello en medio de la penumbra. Me alzas desde la profundidad del silencio. Pero no puedo entregarme sin reservas a esta necesidad, me resisto un poco, intento defenderme de tu influjo. Quizas lo logro, de pie en el risco de Todos los sueños, de las edades perdidas y el mutismo de las frases nunca pronunciadas. Nos miramos fijamente, entre el mundo de la historia y el tiempo que no es tal. Los días inconmensurables transcurren, los siglos se alargan, sin medida, hasta que solo, nuestra imagen es probable.

Un abrazo, tan extrecho que el aliento podría morir en los resquicios. El beso definitivo, el sabor de la sangre. Creo y aun no me entrego...¡pero lo anhelo! Un cielo imaginario se abre sobre mi, y Venus, siempre la más brillante de todas las estrellas, brilla en él. Y nos elevamos, juntos, sin peso, hacia esa negra eternidad sin mácula.

La noche, es cierta y a la vez, metáforica.

Nada más que nosotros, aquí.

Abro los ojos. Estoy sola. Solo soy yo, la mujer, tendida entre las sábanas, soñando con un ángel solitario y un cielo roto de pura hermosura. Pero en los limites de la memoria, escucho tu risa, siempre tu risa. Y ese suspiro de embates y creación, completo y definido, inconfundible.


Un leve gemido, una cruel avidez, en la paz.


Para mi caballero Rojo, Un aliento cruel y magnifico. Un brillo errático en mi conciencia, el nombre de mi deseo, la voz de mi espiritu en fuego.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 6:40 PM
1 comentarios




El amanecer de los muertos (1979)

Dada la inmensa popularidad actual de los remakes, creo que ha llegado la hora de hablar finalmente de El amanecer de los muertos (1979) y dejar claro, de una vez por todas, por qué la original ha sido, es y será siempre la mejor, la joya de la corona de la filmografía de George Romero y una de las mayores obras maestras del género de terror. El revival que está viviendo hoy en día el cine de zombis (con directores como Tobe Hooper, Eli Roth y otros dedicándole sus próximos trabajos) la oportunidad no puede ser más propicia.


Como todos sin duda saben, El amanecer de los muertos fue la primera secuela de La noche de los muertos vivientes (1968), y en ella George Romero continúa su metáfora de los zombis que enmascaran los conflictos del hombre moderno. Para el director, sin embargo, esta película no fue el paso natural a dar en su carrera, sino más bien una necesidad: el fracaso de proyectos anteriores, como The Crazies (1973) o la excelente Martin (1976) hizo que los estudios le dieran la espalda al que había sido uno de los jóvenes cineastas más prometedores del panorama de entonces. La salvación vino de Europa, cuando el director italiano Dario Argento ofreció a Romero la posibilidad de financiar una película, siempre y cuando dicha cinta fuera una continuación de su primer éxito.


Lejos de continuar la historia de aquella solitaria cabaña, George Romero traslada la acción a un nivel mucho más global y épico, en un mundo tomado por los muertos vivientes que ya es presa del caos y la desesperación. En este sentido, el primer cuadro de la película ya es toda una declaración de intenciones por parte de su creador: la protagonista, Francine, nos es mostrada teniendo una pesadilla mientras duerme con la cabeza apoyada en una pared de rojo intenso que domina por completo el encuadre. Cuando despierta, se da cuenta de que la auténtica pesadilla no ha hecho sino comenzar: la joven se encuentra en un estudio de televisión presa del pánico, donde periodistas, tertulianos e investigadores luchan por encontrar una explicación al hecho indiscutible de que los muertos están volviendo a la vida para alimentarse de los vivos. Al mismo tiempo se nos presenta la faena de un grupo de policías que debe tomar por asalto una barriada marginal donde los algunos vivos han decidido encerrarse con sus familiares "reanimados", a quienes no han tenido el valor de despachar. Luego de la masacre que han de perpetrar en el sitio (la imagen de los zombis devorando a aquellos desgraciados que han cometido el error de atrincherarse con ellos es una de las más poderosas de todo el metraje), dos de los agentes, Peter y Roger deciden que eso de quedarse batallando a los muertos no es una buena idea después de todo, así que deciden escapar con un piloto de helicóptero llamado Steve, quien resulta ser el novio de Francie. Aquí las dos historias se unen, y los cuatro personajes deben enfrentar un destino común.


El estado de sitio típico de las películas de Romero viene después, cuando Steve, Francie, Roger y Peter llegan a un centro comercial abandonado y deciden detenerse para buscar provisiones. Sin embargo, una vez allí se dan cuenta de que el lugar les ofrece todo lo que ellos pueden necesitar, por lo que deciden quedarse. Entre los cuatro clausuran los niveles superiores del lugar, convirtiéndolos en la mayor fantasía de la felicidad burguesa, mientras las hordas de no-muertos se aglomeran en los niveles inferiores. A través de esta situación, Romero construye una grandiosa metáfora del consumismo, la represión de las masas y la desigualdad de las clases. El resto es bastante predecible: adormecidos por la comodidad de su nueva e inexpugnable fortaleza, los cuatro protagonistas comienzan poco a poco a perder la cohesión del grupo y a descuidar su estado de eterna vigilancia.


Lo interesante de las películas de George Romero, y aquello que las diferencia de todas las demás encarnaciones de muertos vivientes que se han llevado a la pantalla, es que sus historias nunca tratan de la lucha entre los humanos y los zombis. De hecho, a pesar de que hasta el momento ha repetido en toda su tetralogía el esquema de los personajes en estado de sitio, la verdad es que el conflicto siempre es entre los humanos "vivos". Los muertos son sólo el trasfondo, el elemento catalizador de la trama. De hecho, quizás lo más significativo de El amanecer de los muertos (y que su muy bueno aunque inferior remake no quiso o no supo hacer) es que el clímax del conflicto que causa el abandono de la fortaleza doméstica del centro comercial es una situación creada deliberadamente no por los zombis, sino por los humanos, representados aquí en la forma de una banda de forajidos saqueadores, entre los que se cuenta un Tom Savini que se divierte como nunca.

Otra cosa interesante acá es el tratamiento que se da al único personaje femenino de la cinta: Francine. A lo largo de la tetralogía, Romero muestra una evolución más que evidente del rol de las mujeres dentro de la trama. Si la Barbara de La noche de los muertos vivientes era una idenfensa catatónica que dependía para todo de los hombres que la rodeaban, Francine es una mujer de armas tomar que no deja que su avanzado embarazo sea la excusa para que la dejen atrás. Ante la voluntad dominante de los tres hombres que la acompañan, Francine exige ser tomada en cuenta para las decisiones importantes, así como ser instruida en el manejo de armas y del helicóptero (por si acaso). Y de hecho, su personaje es vital para el momento final de la película. Algunas afirman que esta evolución de las féminas en el cine romeriano puede deberse a un intento de reflejar la visión de la mujer a lo largo de estas épocas, y ciertamente no faltan razones para asegurarlo, porque la cinta hace un avance en su contenido alegórico con respecto a la original sólo comparable a su mejoras técnicas, fruto, como se sabe, de los esfuerzos de un hombre a quien todos conocemos.


Dice la leyenda cinéfila que cuando Romero supo que dirigiría esta secuela, lo primero que hizo fue llamar a su amigo Tom Savini y decirle: "empieza a idear maneras interesantes de matar gente". Savini, que se había quedado con las ganas de participar en la película anterior por haber sido empaquetado a Vietnam, parece desquitarse aquí a gusto, porque la cantidad de decapitaciones, mutilaciones, desgarramientos y demás es francamente liberal, a falta de un mejor término. Aún así, el presupuesto de El amanecer de los muertos seguía siendo bajo, y como resultado, el maquillaje de los zombis hoy en día resulta bastante risible y básico: una pequeña capa de pintura facial de color azul. Sin embargo, lo genial de este trabajo es que Savini y Romero han sabido compensar dicha falta dotando a sus muertos de una personalidad que ninguna otra película ha sabido reproducir. A través de detalles "personalizados" como la vestimenta o algunos instrumentos, Romero y Savini hacen que sus criaturas no sean simplemente monstruos, sino auténticos personajes. La zombi enfermera, el empleado de gasolinera, los niños zombis o el zombi Hare-Krishna (mi favorito y cuya imagen encabeza esta crítica) no son simplemente caprichos o guiños al espectador, sino una manera de recordarnos que estos cadáveres ambulantes fueron una vez humanos. Estos son muertos que se quedan en tu mente mucho después de que desaparecen. Ninguno de los zombis de la nueva versión tiene ese poder sobre el público, y ni que decir que ninguna otra cinta de cadáveres antropófagos nos muestra de manera tan contundente el reverso siniestro de nuestro mundo y nuestra sociedad.
Dario Argento retuvo los derechos de El amanecer de los muertos para todos los países europeos de habla no-inglesa, donde la película pasó a llamarse Zombi. Asimismo, el director italiano retocó el metraje cambiando el trabajo de edición y cambiando la banda sonora original por la del grupo de rock "Goblin", uno de sus fetiches. Al año siguiente, su protegido Lucio Fulci dirigiría una "secuela" mientras Romero se seguía ganando la vida con otras producciones. George retomaría la saga poco después con la verdadera secuela, El día de los muertos (1985). Hoy por hoy, esta segunda parte sigue siendo el referente a seguir de todo el cine de muertos vivientes, la mayor y más completa recreación del Apocalipsis por parte de un director que sigue empeñado en fustigar al mundo moderno a través del enfrentamiento con el horror. Cada vez que la veo, las mismas tres palabras vienen a mi mente: Asquerosa obra maestra.

Puntos rojos. 10 :D me fascina Romero. Zombies ruuuules :D

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 6:35 PM
1 comentarios




Reseña: La cosa (1982)



Algo puede quedar claro en cuanto a John Carpenter, y es que su admiración por Howard Hanks es casi patológica. El fantasma del ya legendario director, productor y guionista planea sobre toda la obra carpenteriana como una presencia de la que es imposible escapar. No en balde su primer largo de éxito, Asalto al precinto 13 (1976) es, en la práctica, un remake del famoso western de Hanks Rio Bravo (1959) y una auténtica carta de amor a su ídolo. Sin embargo, aquello no quedaría allí, ya que Carpenter lanzaría otra versión de Hanks al dirigir La cosa (1982), actualización del famoso serie B de 1951 y que constituye no solamente un tributo a un cineasta genial, sino también la obra maestra de su ferviente discípulo.


Lo diré sin tapujos de ninguna clase: La cosa es para mí la mejor película de John Carpenter, un monumento que, por más que lo ha intentado, no ha sido capaz de repetir. En ella solamente se utiliza la situación inicial de la película de Howard Hanks y Christian Nyby: un grupo de hombres de una estación polar descubre en el hielo el cadáver congelado de una criatura alienígena capaz de propagarse como un virus y mutar los diferentes cuerpos que habita. Hasta aquí las semejanzas, porque la película de Carpenter crea a partir de esta premisa todo un universo de paranoias que deriva hacia el enfrentamiento de todos los hombres de la estación contra la criatura y contra ellos mismos, al no poder saber a ciencia cierta cuál de ellos está infestado con la presencia de la criatura.


Cinematográficamente hablando, la película es de las más elaboradas de Carpenter, y explota los preceptos de la "Nueva Carne" tan magistralmente como un David Cronenberg o un Clive Barker. La escena en la que la criatura "transforma" el cuerpo de un perro que ha habitado es, en este sentido, magistral y lamentablemente no puede ser apreciada en su totalidad en un primer visionado. La metamorfosis del monstruo en una especie de flor de carne hecha de varias lenguas de perro pobladas de dientes caninos es tan descabellada como reveladora: estamos en presencia de una criatura que sobrevive a como de lugar.


Algo típico del cine de Carpenter, los "héroes" de La cosa (entre los que se encuentra Kurt Russell, el actor que más ha trabajado con este director) son en realidad muy poco heróicos, personajes que se ven forzados al heroísmo en una situación poco envidiable en la que se ven inmersos por el simple hecho de hacer su trabajo. Precisamente es esta situación lo que da vida propia a la película de Carpenter y la pone en la dirección contraria al film de Howard Hanks. En el original, aquellos hombres del Polo Norte se unían bajo la adversidad y luchaban contra la criatura. En la versión de JC, ese mismo grupo (ahora en el Polo Sur) es destrozado por sus propias desconfianzas y temores, dando como resultado el colapso de ese delicado sistema de compañerismo. Todo esto lamentablementa pasa desapercibido por muchos críticos debido a los litros de sangre y fluídos que componen la película. Ciertamente, se trata de la cina más violenta y grotesca de Carpenter, pero es una violencia que no desentona porque es vital para la temática de rebelión orgánica que compone el verdadero lei motiv de una historia como esta. Si no deja nada a la imaginación es simplemente porque las transformaciones del alienígena no son algo que pertenezca al mundo de la sutileza, sino más bien al del gore extremo y, en ocasiones, surrealista. Como ejemplo mis dos momentos favoritos: aquel en el que la criatura convierte la cabeza cercenada de un hombre en una especie de araña y (sobre todo) la escena en la que uno de los personajes practica un poco ortodoxo test que permite en teoría descubrir cual de sus compañeros ya no es humano.


La cosa
fue en su momento vilipendiada por la crítica y el público, que para 1982 estaba demasiado enternecida con el extraterrestre bondadoso de Steven Spielberg como para que un malandrín como Carpenter les hablara de una horripilante criatura del espacio exterior. Roger Ebert la calificó como una cinta que retabas a tus amigos a ver, y prácticamente todos la censuraron, mostrando que en el fondo deseaban ver otra cosa. Pero lo cierto es que el creciente culto que desde entonces ha despertado (incluyendo un videjouego más o menos reciente) sabe la verdad: que estamos ante uno de los mayores logros de John Carpenter, el mejor (insisto) para mí.

Sentencia: 9 puntos rojos para mi. ¿Por qué el punto menos? Porque detesto a Carpenter, asi de simple.


Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 6:30 PM
0 comentarios




Un poco de Alegoría:


Carta Tradicional: la estrella.
Diosa Afín: Innana.
Palabras claves: Inspiración, esperanza, sueños.


Innana, la Gran Diosa de la edad de bronce, fue venerada con el titulo de "Reina del Paraíso". Se decía que su atuendo eran las estrellas, y que llevaban el Zodíaco alrededor de su cintura a modo de faja ornamental, decorada con miles de luces. En Sumeria, donde fue adorada por cinco mil años, su tempara era conocido como Eanna, que significa "casa del cielo". Incluso en la actualidad nos remitimos a las estrellas de Innana para pedir por nuestros sueños y aspiraciones. Además de gobernar los cielos, Innana poseía poderes sobre aspectos más importantes de la vida de los sumerios. Como ellos creían que la humedad era causada por la Luna, Innana era también diosa de las nubes de lluvia, que proporcionaba el agua que necesitaban los granos para crecer.


Significados: Conciencia de las propias metas y sueños, y pundonor y fuerzas para hacerlos realidad. Éxito, buena suerte, creatividad. Grandes posibilidades de éxito con la aparición de esta carta. Todo está bien con el mundo; el universo apoya tus mejores esperanzas. Cualquier sensación de inseguridad y de que no te merezcas lo que te está sucediendo desaparecerá de tus pensamientos. Ve en pos de tus sueños sin miedo ni censura: no temas trabajar para concretarlos.


Invertida o débilmente posicionada: No persigues la dicha. Inseguridad. Sensación de indignidad. No escuchas la voz de tu intuición. Temes concretar tus sueños o alcanzar tus metas.

Labels:


Teinne nann aosla: Deirge a las: 6:12 PM
0 comentarios